«¡Menos mal que nos salvamos!»

MARTA RAMOS

Elena, Silvia, Marina, Alejandro, Carla y Aisha son seis de los 9.218 alumnos canarios que este miércoles comienzan las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU). Llevan semanas de intenso estudio y con las horas justas de sueño. Hoy afrontan los exámenes con nervios pero con el consuelo de que se escapan de la reválida, que llega el próximo curso.

El trasiego de estudiantes de 2º de bachillerato en las bibliotecas de la capital grancanaria era continuo ayer desde primera hora de la mañana, justo 24 antes de comenzar el examen de Lengua, el primero de los que se celebrarán los tres días que duran las pruebas. Los alumnos que durante este miércoles, jueves y viernes buscarán obtener la mejor calificación para acceder a la titulación universitaria que desean son la última generación que se someterá a la PAU antes de que llegue la temida reválida de la Lomce, que previsiblemente se implantará a partir del próximo curso y de la que aún se desconocen sus pautas.

«¡Menos mal que nos salvamos de la improvisación!», exclamaban ayer Alejandro Pozo y Marina Rodríguez, alumnos de Bachibac (bachillerato bilingüe) del IES Pérez Galdós y el Liceo Francés, respectivamente, quienes explicaban que «ahora sabemos cómo es la prueba, pero los que vienen de primero de bachillerato serán conejillo de indias», contaba dubitativa Marina, mientras que Alejandro reivindicaba la necesidad «de un pacto para que la educación no se cambie conforme a partido político de turno». Por su parte, Elena Sáenz de Tejada, del colegio Claret, afirmaba «que si la reválida es tipo test hará aprender para reflexionar, no como la PAU, que es de empollar y vomitar».

Pese al consuelo de muchos de ser la última generación que se presenta a la PAU, era inevitable percibir el nerviosismo que vivían. Es el caso de Silvia Herrera,del IES Guanarteme, que no ve el momento de terminar y estudiar Trabajo Social en la ULPGC, donde la nota media ronda el 8 sobre 14. Para lograr su objetivo, esta alumna debe hacer unas buenas pruebas ya que «la media de bachillerato no es muy buena». Carla Costa y Aisha Asensio, del IES Los Tarahales, quieren estudiar Enfermería en la ULPGC y esperan que la PAU ayude a subir su nota. «Tiene un 11,2 de nota de corte, de las más altas de España, así que esperamos que las pruebas me ayuden a conseguirlo, porque si no tendremos que irnos fuera», contaban las jóvenes.