Aquel lugar que Colón conocía muy bien

Los seis informes que avalaron el BIC. La directora de la Casa de Colón, Elena Acosta, sostiene que el descubridor pasó en varias ocasiones por Maspalomas. La Charca aparece ya en un mapa de 1375.

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

El paso de Cristóbal Colón en 1502 por Maspalomas fue acreditado por el hijo del descubridor pero todo apunta que con anterioridad hubo más escalas del navegante para tomar agua, leña y víveres. Así lo sostiene Elena Acosta, directora de la Casa de Colón.

El informe de Elena Acosta es el más amplio de los seis que realizaron diversos expertos y que forman parte del voluminoso expediente para la declaración del Oasis de Maspalomas y su entorno como Bien de Interés Cultural. A lo largo de 62 páginas, la directora de la Casa de Colón va aportando razones de índole histórico para sostener que Maspalomas debe ser declarado BIC, como finalmente se ha hecho, en la categoría de Sitio Histórico.

Y no solo porque Colón pasara por allí en 1502, en su cuarto y último viaje a América, como acredita el propio hijo del navegante en su historia del descubrimiento, sino porque el propio Colón conocía con anterioridad las bondades de ese enclave para la toma de agua, leña y víveres, y porque fue paso obligado, por el mismo motivo, para otros navegantes.

"Podemos afirmar", sostiene Elena Acosta, "que Cristóbal Colón conocía las Islas antes de su primer viaje a América en 1492. Colón estuvo viviendo en Porto Santo, isla situada a 40 kilómetros al nordeste de Madeira, desde donde comenzó a navegar por el Atlántico, visitando las Azores, las Canarias, Cabo Verde y la costa de Guinea, viajes que además le permitieron familiarizarse con el sistema de vientos y corrientes del océano Atlántico".

Elena Acosta se remite al Diario de a bordo del primero viaje de Colón a América para refrendar que su conocimiento de las Islas era más que evidente y muy detallado. ¿Por qué? Porque sabía perfectamente en qué islas debía recalar y con qué finalidad concreta. Así, en La Gomera estaba el mejor puerto de abrigo del Archipiélago y además allí residían "los señores de la Isla, conocidos suyos de la corte. La señora de la Isla en ese momento era doña Beatriz de Bobadilla, viuda de Hernán Peraza".

Gran Canaria, cuya conquista finalizó en 1483, era "Isla de realengo, con representante real, el gobernador, y la ciudad tenía catorce años de historia. Además, cuenta con los puertos naturales de abrigo de Las Isletas y de Gando". Y Maspalomas era el lugar ideal para tomar agua, recoger leña y cargar con víveres.

Lo que escribió el hijo del descubridor

El relato de Hernando Colón. En su dictamen incorporado al expediente del Bien de Interés Cultural del Oasis de Maspalomas, Elena Acosta señala que "la fuente primaria y fundamental de la estancia de Colón en Maspalomas" en la Historia del almirante que escribió Hernando Colón, hijo de aquel, donde escribe: "Tras esto, aquel mismo día nos hicimos a la vela, y después de llegar a Gran Canaria el 20 de mayo, fondeamos en las Isletas. El día 24 nos trasladamos a Maspalomas, que se encuentra en la misma Isla, para hacer aguada y conseguir leña que necesitábamos para la travesía. La noche siguiente zarpamos rumbo a las Indias con viento favorable, gracias a Dios, y sin haber arriado las velas, en la mañana del 15 de junio llegamos, en medio de una gran turbación de agua y viento, a la isla de Maitininó. Allí, tal como imponían las necesidades y usos de los que llegan de España, dispuso el almirante que los hombres se proveyesen de agua y leña y lavasen sus ropas".

Historiadores de prestigio. Ese relato del hijo de Colón es, agrega Elena Acosta, "una fuente primaria inequívoca y que todos los colombinistas de prestigio aceptan". En concreto, Acosta cita a Samuel Eliot Morrison, Juan Manzano, Jesús Varela, Paolo Emilio Taviani y Alejandro Cioranescu. Este último escribió: "Colón fue a parar en la playa de Maspalomas para coger leña. Ello significa no sólo que en aquella playa había posibilidad de proveerse con madera, sino también que el descubridor lo sabía". "Es totalmente indiscutible", prosigue la directora de la Casa de Colón, "para todos los historiadores colombinos el hecho de que Colón hace aguada en Maspalomas en 1502".

Antes de Colón. "El hecho de hacer aguada en la Charca no comienza con Colón", asegura Elena Acosta. "Desde mucho antes es lógico pensar que los navegantes hacían aguada y recogían leña en la zona de Maspalomas, dadas las facilidades que la Charca ofrecía".

El ‘mapamundi de Cresques’. En su informe, la directora de la Casa de Colón hace mención a las expediciones a Canarias de navegantes de Baleares. "La isla de Mallorca cuenta con escuelas náuticas y cartográficas de gran prestigio internacional en el siglo XIV. Ejemplo destacable de esa escuela cartográfica es [el mapa] de Abraham Cresques de 1375. El mapamundi de Cresques, también conocido como Atlas Catalán, es una obra maestra de la cartografía mallorquina". Y en el mapa se puede identificar, al sur de Gran Canaria, "la Charca de Maspalomas, ya que se representa como la única discontinuidad en el trazo de Gran Canaria, un pequeño brazo de mar que se adentra en la Isla".

Siete argumentos para la protección

La directora de la Casa de Colón finaliza su informe con siete conclusiones que le permiten sostener lo siguiente: "Se puede considerar que el Oasis de Maspalomas es un emplazamiento estrechamente vinculado con acontecimientos y recuerdos de nuestro pasado, que posee un gran valor histórico, etnológico y antropológico, tal y como recoge la definición de Sitio Histórico, de la Ley 4/1995 de 15 de marzo de Patrimonio Histórico, y la Ley de Patrimonio Histórico Español de 25 de junio de 1985".

Esas siete conclusiones señalan, en primer lugar, que el Oasis "era lugar de referencia obligado para los navegantes. Las imágenes que poseemos de principios del siglo XX certifican cómo podría haber sido el lugar en el siglo XV". En segundo término, "en las relaciones de viajes y la cartografía de los siglos XIV y XV se señala el lugar de aguada (...) sin nombrar el topónimo Maspalomas, desconocido hasta la conquista de la isla de Gran Canaria a finales del siglo XV". Asimismo, destaca que Colón conocía con detalle las Islas antes de su aventura americana y lo mismo cabe concluir del Oasis de Maspalomas.

En cuarto lugar, Elena Acosta recuerda que "está documentado y aceptado el paso de Cristóbal Colón por Maspalomas en el cuarto viaje de 1502". Agrega, en su quinta conclusión, que después de dicho año, "el lugar de aguada de Maspalomas aparece en los textos y en los mapas citado expresamente su nombre".

La sexta conclusión dice: "Se constata, asimismo, el valor etnográfico de la zona como lugar de pastoreo aborigen y abrevadero de ganado2, con técnicas que se perpetúan hasta el siglo XVIII. Y finalmente, en séptimo lugar: "La importancia de la situación estratégica para la navegación en el Atlántico se confirma con la elección del emplazamiento para construir a finales del siglo XIX el Faro de Maspalomas".