Kamala Harris. / REUTERS

Kamala Harris, la esperanza demócrata para el futuro

Directa, con un impecable currículo político y algunas lagunas como fiscal general, Biden tendrá una vicepresidenta que destaca por su conexión con las mujeres afroamericanas y el movimiento de injusticia racial

CAROLINE CONEJERO

La hasta ahora senadora Kamala Harris fue la primera mujer afroamericana candidata a la Vicepresidencia de Estados Unidos y la primera nominada por un partido nacional. Desde este sábado es además la próxima número dos de la Casa Blanca en la historia del país.

En 2016 fue elegida al Senado convirtiéndose en la segunda mujer afroamericana y la primera indoamericana en servir en la Cámara alta del Congreso de los Estados Unidos.

Hija de un profesor jamaicano de la Universidad de Stanford, y, de una investigadora de cáncer, hija de un diplomático indú, Kamala Devi Harris (55 años) es originaria de Oakland (California). Graduada en Derecho, Política y Economía por la Universidad de California, Harris se inició en las fiscalías de los distritos en Oakland y San Francisco, que en la década de los 90 procesaban numerosos casos de violencia de pandillas, tráfico de drogas y abuso sexual. Harris adquirió pronto una reputación de línea dura fiscal contra el crimen y la violencia con algunas iniciativas consideradas racistas y duras con las comunidades en desventaja económica.

A pesar de ello, algunas medidas como la de abandono escolar en California, que penalizaba a los padres con serias multas por la falta de asistencia escolar de sus hijos, consiguió reducir en parte la exorbitante ausencia académica de estudiantes de color de comunidades de bajos ingresos en Oakland.

Como Fiscal General de California en 2010-2017, (de nuevo, la primera mujer de color), Harris volvió pronto a demostrar su independencia política cuando, por ejemplo, se enfrentó a las presiones políticas de la Administración de Barack Obama para la resolución de una demanda a nivel nacional contra los bancos hipotecarios por prácticas desleales. Harris presionó el caso en California y en 2012 ganó una sentencia cinco veces mayor que la ofrecida originalmente.

Ampliamente considerada una estrella en ascenso dentro del partido, Harris elevó su perfil nacional en un memorable discurso en la Convención Nacional Demócrata en 2012, y pronto fue reclutada para llenar la vacante al Senado del escaño de Barbara Boxer, que se jubilaba.

En 2014 se casó con el abogado Douglas Emhoff, y los hijos de su marido la llaman «mamala». Muy al estilo de 'familia moderna' 'sin drama' californiana, Kamala Harris es amiga de la exmujer de él, y ambas se involucran la vida de sus hijos. Su hermana menor, Maya, especializada de política pública, fue su gerente de campaña en las primarias presidenciales.

Como senadora ha abogado por la reforma del sistema de salud público, la reprogramación federal del cannabis, un camino hacia la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados, la ley de los dreamers, la prohibición de las armas de asalto y una reforma fiscal progresiva.

Como miembro de los comités de Inteligencia y Judicial del Senado, Kamala Harris atrajo la atención mediática nacional por su estilo fiscal de hacer preguntas directas en las comparecencias de los miembros de la administración Trump.

La línea de cuestionamiento de Harris al fiscal general Jeff Sessions y al fiscal general adjunto Rod Rosenstein durante las audiencias sobre la presunta interferencia rusa ofendió tanto a algunos senadores republicanos que provocó críticas, interrupciones continuas y exhortaciones a la senadora ser más respetuosa con los testigos. Durante la confirmación al Supremo del juez Brett Cavanaugh, Harris dirigió una batería de comprometidas preguntas sobre su relación con una firma de abogados vinculada a Trump, un momento que no pasó desapercibido a nadie.

Todos los rumores sobre su carrera política se materializaron este verano cuando la senadora Harris anunció su candidatura presidencial demócrata para 2020. Políticos y analistas la reconocieron inmediatamente como una de las principales contendientes.

Durante un debate de las primarias, tuvo un polémico intercambio con Joe Biden por su oposición a los autobuses escolares de la política de de-segregación federal de las escuelas públicas en las décadas de los 70 y 80, autobuses que permitieron a niños como ella misma el acceso a la educación.

Aunque inicialmente recibió cierto apoyo, en septiembre de 2019 su campaña estaba en serios problemas y en diciembre se retiró de la contienda electoral. Este verano, Biden la eligió como su 'número dos'.

La senadora y próxima vicepresidenta Harris se ha formado un perfil progresista con su apoyo a reformas en materia de inmigración y justicia penal, el aumento del salario mínimo, la protección de los derechos reproductivos de la mujer, y más recientemente, con su destacada defensa de la justicia social tras la muerte de George Floyd, en mayo de 2020 a manos de la policía. Méritos que la han redimido ante muchos de los críticos a sus iniciativas como fiscal general, por no investigar casos de mala conducta policial, incluidos tiroteos cuestionables, aunque para otros se trata de una maniobra política para tratar de capitalizar la creciente popularidad pública del cambio social.

Kamala Harris fue apoyada para la vicepresidencia por demócratas liberales y progresistas tanto por su capacidad para conectar con el movimiento de injusticia racial, como por su conexión con un preciado segmento demográfico electoral, el de las mujeres afroamericanas, fundamental para la victoria electoral demócrata.