Kamala Harris, sonriente en la última intervención pública que realizó junto a Joe Biden. / reuters

'La Mujer Maravilla' que rompe techos de cristal

Kamala Harris será la primera mujer en ocupar la vicepresidencia tras haber hecho historia en el Senado y como fiscal general en California

IVIA UGALDE

El gen luchador que ha llevado a Kamala Harris a labrarse una fulgurante carrera llena de primera veces se lo debe a las enseñanzas de su madre, como ella misma reconoce. Shyamala Gopalan Harris, una científica india que emigró a EE UU para estudiar un doctorado en Berkeley, ha sido el motor que la ha animado a no conformarse y romper barreras y techos de cristal. «No te quedes ahí sentada. Haz algo», le decía cuando de pequeña ella y su hermana menor se quejaban.

Ese espíritu inconformista es el que ha hecho posible que a sus 56 años vaya convertirse en la primera mujer de toda la historia en ocupar la vicepresidencia del país y la primera de raíces negras y asiáticas. A su madre dedicó el sábado un emotivo agradecimiento, sin olvidar la advertencia que le hizo en su día sobre la importancia de hacer las cosas bien: «Kamala, tal vez seas la primera en lograr muchas cosas. Asegúrate de no ser la última».

Nacida en Oakland, en la California progresista de los años 1960, Harris representa la mezcla de culturas que nutre la idiosincracia estadounidense. No en vano, sus raíces indias se mezclan con el origen jamaicano de su padre, Donald Harris, un profesor de Economía. Ambos progenitores, desde una edad temprana le inculcaron la defensa de los derechos civiles e incluso recuerda haber tomado parte, junto a su madre, de las protestas tras separarse el matrimonio cuando ella tenía siete años.

Caracterizada por sus seguidores como 'La Mujer Maravilla' por su meteórica trayectoria, Harris es conocida por hacer continuamente historia en sus casi dos décadas de andadura. Graduada en Ciencias Políticas y Economía en Howard University, una de las universidades negras por excelencia, y especializada en la lucha contra el crimen, fue la primera fiscal negra de distrito -en San Francisco de 2004 a 2011-, la primera fiscal general en la historia de California -entre 2011 y 2017-, la primera indio-americana en llegar al Senado, en 2016, y ahora será la primera mujer en ser vicepresidenta de la potencia más poderosa del planeta.

Los insultos de Trump

Casada y madre de dos hijos, el camino hasta el éxito no ha sido fácil. Ha tenido que ganarse el respeto de su partido y lidiar con el desprecio de adversarios como Donald Trump, que cuando fue elegida por Biden como compañera de fórmula de la candidatura demócrata la calificó como «la más mala, la más horrible y la más irrespetuosa de todos en el Senado».

Dentro de los sectores más izquierdistas fue criticada por su papel como fiscal general, ya que durante sus mandatos aumentaron las condenas de cárcel, en especial las relativas a delitos vinculados a las drogas. Otros, en cambio, le echan en cara no haber ido más lejos cuando impulsó medidas sobre el matrimonio gay y la pena de muerte.

Aunque el año pasado no logró convencer a los demócratas cuando se postuló como una de las aspirantes del partido a la presidencia de EE UU, la apuesta de Biden por ella para competir juntos en la batalla electoral la deja como la mejor posicionada para relevarle en un futuro. No en vano, el veterano presidente electo, de 77 años, es visto como un líder «de transición». Del desempeño de Harris dependerá que pueda volver a hacer historia.