Efe

El FMI recorta el crecimiento de España hasta el 1,2% en 2023, la mitad de lo previsto

La economía se verá lastrada por una inflación que seguirá en el 5% al cierre del año, aunque continúa siendo la que más crecerá de la eurozona, con Alemania entrando en recesión

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se une a la lista de organismos que están cuestionando las proyecciones económicas en las que el Gobierno ha basado sus Presupuestos Generales (PGE) de 2023. El organismo vaticina en su último informe 'Perspectivas Económicas Mundiales' (WEO, por sus siglas en inglés), que la economía española crecerá solo un 1,2% el año que viene, casi la mitad de sus estimaciones de julio y dos puntos menos que en las de abril, cuando la guerra de Ucrania ya llevaba un mes en activo pero el organismo seguía calculando un crecimiento del 3,3% en España.

Es una de las previsiones más negativas para España de las que han ido dando la semana pasada varios organismos. Mientras que el Gobierno prevé un avance del 2,1%, el Banco de España considera que éste será del 1,4% y la Autoridad Fiscal (Airef), del 1,5%. Solo BBVA Research prevé menos crecimiento que el FMI: el 1%. Desde el Ejecutivo explican que el primer trimestre de 2023 será más positivo que el vaticinado por otros organismos, ya que confían en que los fondos europeos empiecen a tener efecto en la economía desde comienzo de año, algo que desde el Banco de España aplazan hasta primavera.

En un breve comentario sobre España, el FMI considera que la buena recuperación tras la pandemia del turismo y la producción industrial en el primer semestre de este año ha contribuido a que el crecimiento proyectado para 2022 suba tres décimas hasta el 4,3%, en línea con el resto de organismos y el Gobierno. En cambio, advierte de que «el crecimiento de España se desacelerará drásticamente en 2023» con la inflación como actor de fondo.

La tasa de IPC seguirá siendo muy alta el año que viene, lo que lastrará la economía. El organismo con sede en Washington calcula que en 2022 la inflación acabará en el 8,8%, una expectativa que ya comparten todos los organismos como inevitable tras diez meses en niveles tan altos. Pero para 2023 también prevén que la inflación siga en niveles récord, cerrando el año en el 4,9%.

Alemania entra en recesión

Pese a estos malos augurios, la economía española seguirá siendo de las que más crezcan de toda la eurozona. De hecho, la media de los países del euro vivirá una ralentización más pronunciada que la de Estados Unidos, advierte el FMI. Aunque este año avanzará un 3,1%, el que viene solo lo hará un 0,5%, arrastrada por el mal comportamiento de países tan potentes hasta ahora como Alemania (-0,3%) o Italia (-0,2%).

Ambas potencias entrarán en recesión al ver caer su PIB por debajo de cero, una situación que no ocurría desde la Segunda Guerra Mundial y que entre la pandemia y la invasión de Ucrania van a vivir dos veces en solo cuatro años. En el caso de Alemania, el FMI considera que las consecuencias del corte del suministro de gas ruso afectará inevitablemente al país, para quien calculaban un crecimiento del 0,8% en julio y ahora llevan a la contracción (-0,3%).

Por parte del Gobierno siguen siendo optimistas respecto al crecimiento del PIB español. Argumentan que pese al contexto internacional negativo, el FMI ha confirmado la «fuerte recuperación de la economía española». Así, en 2023 el PIB nacional duplicará el crecimiento de la media de la eurozona y estará «muy por encima» de las otras grandes economías del euro. Además, respecto a la inflación, «se espera que haya tocado techo en 2022» y que el año que viene esté por debajo de la media de la zona euro.

El invierno de 2023 «será peor»

Pero este mal comportamiento internacional irá componiendo las próximas previsiones del organismo, que ya ha avisado de que la crisis energética que tanto afecta a Europa no será temporal, sino que tendrá un impacto amplio y permanente. Y el alerta en el informe de que el invierno de 2023 «probablemente será peor» que el de este año.

«La crisis energética, especialmente en Europa, no es un shock transitorio«, asegura el Fondo, por lo que recomienda a las autoridades europeas planificar y coordinarse en consecuencia. En su opinión, los controles de precios y los subsidios generalizados «rara vez funcionan», por lo que defiende una política fiscal que proteja a los más vulnerables a través de medidas concretas y transferencias directas temporales.