El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. / ARCHIVO

Escrivá plantea centralizar los impuestos para evitar una guerra entre las comunidades

El ministro califica de «regresivo» eliminar el impuesto de patrimonio como ha hecho Andalucía y Madrid y aboga por fijar un modelo al estilo australiano, que asigna a cada autonomía en función del gasto efectivo

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha vuelto a entrar en polémica. Y, además, esta vez de forma plenamente consciente, puesto que ha sido él mismo el que ha sacado a la palestra un debate que genera mucha controversia: la de centralizar la fiscalidad en España y, por tanto, despojar a los gobiernos autonómicos de la potestad que tienen de gestionar determinados impuestos, lo que puede afectar también al régimen foral que tienen País Vasco y Navarra.

Así, durante una entrevista en Onda Cero, cuando le preguntaban al ministro por otros temas como el tope a los alimentos y los contratos fijos discontinuos, desvió premeditadamente la atención a otro asunto «sobre el que no se me ha preguntado pero que me tiene muy sorprendido por lo que he visto que ha anunciado Andalucía». Se refiere a la supresión del impuesto de patrimonio que avanzó el presidente Juanma Moreno, siguiendo el ejemplo de Madrid, una medida que calificó de «totalmente regresiva», que se hace además «justo en un momento en lo que se requiere es hacer políticas redistributivas para las personas más vulnerables por los efectos de la inflación».

«Me parece un despropósito que las comunidades se dediquen a competir fiscalmente unas con otras», incidió el ministro, que cargó contra la política fiscal del PP y, ahora ya sí a preguntas del presentador, se declaró sin tapujos partidario de una «centralización fiscal».

«Las comunidades autónomas lo que tienen que hacer es dedicarse a mejorar la provisión de servicios en sanidad, en educación, en dependencia... Esto de la competencia fiscal entre ellas es un asunto que jamás he entendido», insistió. En este sentido, alabó el modelo australiano, que asigna los recursos a cada comunidad en función del gasto efectivo per cápita en cada uno de los servicios públicos que se genera.

«Es un modelo mucho más fino. En cambio, en España estamos muy instalados en esta cesión de impuestos que tiene mucha tradición, pero que a mí, personalmente, no me gusta y que genera estas derivas tan indeseables como las que estamos viendo estos días», resaltó. Eso sí, dejó claro que se trata de una opinión «a nivel personal», que ya defendió durante su etapa al frente de la Airef.

De igual manera, Escrivá también dejó entrever su preferencia a imponer un gravamen a los beneficios extraordinarios de las eléctricas que defiende la Comisión Europea y no a los ingresos globales de estas empresas como pretende hacer el Ejecutivo español para recaudar más. «La tasa de Von der Layen imagino que habrá un enorme análisis por parte de los servicios de la Comisión y, si se han decantado por esta opción, entiendo que es porque es la que mejor encaja en el contexto europeo», defendió.

El ministro, asimismo, se mostró contrario a la medida que plantea Unidas Podemos de topar las hipotecas para las familias vulnerables. Y fue muy claro: «Esto no se puede hacer, porque se neutralizarían los efectos de la política monetaria».