Más de 200.000 empleadas del hogar siguen sin ningún derecho a prestación

06/04/2020

La aprobación de una prestación para ayudar a las empleadas del hogar despedidas durante esta crisis destapa la situación de vulnerabilidad de este colectivo, un tercio sin contrato y sin derecho a paro las afiliadas a la Seguridad Social

L a inmensa mayoría son mujeres, inmigrantes en gran parte, entre 25 y 55 años y en torno a un tercio, según los datos que manejan los sindicatos, sin afiliación a la Seguridad Social. La aprobación de una prestación para estas empleadas afiliadas a la Seguridad Social y que hayan sido despedidas durante la emergencia sanitaria, ha vuelto a poner encima de la mesa la especial situación de vulnerabilidad de este colectivo que, a pesar de estar cotizando, no tienen derecho al paro.

Y si mal lo pasan las personas despedidas y que pueden acogerse a esta ayuda extraordinaria, pero lo tienen las trabajadoras no contratadas, a las que no llegará esta prestación, se verán sin ningún tipo de ingreso. En general, estos trabajadores y trabajadoras cobran entre ocho y diez euros la hora. La ayuda extraordinaria aprobada por el Gobierno les permitiría cobrar durante un mes prorrogable una cuantía del 70% de la base de cotización con un máximo de 950 euros, el salario mínimo establecido para este año.

Las empleadas y empleados domésticas pertenecen a un régimen especial en el que no cotizan por desempleo, pero tampoco para Fogasa (fondo de garantía salarial) ni para formación profesional, por lo que tampoco tienen derecho a beneficiarse de estas contingencias. Tampoco cotizan en función de sus ingresos reales, sino en base a unos tramos salariales.

Equiparar a estos trabajadores con el régimen general implicaría que cotizaran en función de sus ingresos reales y por las contingencias que ahora mismo no lo hacen, pero también que pudieran beneficiarse, entre otras, de la prestación por desempleo, su principal preocupación y su demanda prioritaria.

Los sindicatos CC OO y UGT apuntan que, a nivel estatal, en torno a 600.000-700.000 personas realizan el trabajo de empleadas de hogar, pero más de 200.000 no cotizan a la Seguridad Social y sobreviven en la economía sumergida y que es casi imposible desentrañar, no sólo por la falta de inspección laboral sino por las especiales circunstancias de la actividad, como señala el representante de la Federación de Construcción y Servicios de CC OO, José Manuel Ojeda.

Hace hincapié en que estas empleadas «carecen de uno de los derechos que tienen todos los trabajadores, la prestación por desempleo». La feminización, según los datos de su organización, alcanza el 93% del sector -solo se contabilizan un 7% de varones haciendo este trabajo- y, en el caso de la comunidad canaria, apunta, en torno a un 70% son personas procedente de Sudamérica.

Detalla que desde que se declaró el estado de alarma por la emergencia sanitaria, las condiciones de estas empleadas han empeorado. La repercusión de las crisis económica en las familias, junto con el hecho de que todos sus miembros estén en casa y puedan prescindir de esta trabajadora, está subiendo de manera «terrible» las tasas de despido. Muchas de las que continúan en su puesto, dice, «trabajan en dos o tres domicilios y lo hacen sin ningún tipo de protección». El objetivo, dice Ojeda, es que este colectivo se puedan acoger al convenio de limpieza de edificios y locales.