Los constructores acusan al Gobierno de «obstaculizar» nuevas canteras

05/02/2019

Los empresarios culpan a Minas y Medio Ambiente de ser «muros de contención» para tener unos áridos de calidad en la obra pública y el residencial. «No podemos trabajar con sucedáneos», dicen

Las Palmas de Gran Canaria

Los empresarios de la construcción culparon ayer al Gobierno de Canarias, y más en concreto a las

consejerías de Minas y Medio Ambiente, de la carencia de áridos actual y que amenaza con frenar al sector, tanto en obra pública como en residencial. Consideraron que eran los generadores del problema al «obstaculizar» nuevas canteras. «Son Minas, de la Consejería de Industria, y Política Territorial, las que impiden la apertura de nuevas explotaciones que es la solución ideal para tener áridos de calidad, como así lo exige la UE», indicó ayer el presidente de la Federación de Empresas de la Construcción de Santa Cruz de Tenerife (Fepeco), Óscar Izquierdo.

Según indicó ayer, las solicitudes en Minas «van despacio» por la falta de personal mientras que el problema con Política Territorial es que, según sus palabras, es «un pega pegas profesional». «Política Territorial dilata cualquier procedimiento. Pone trabas, que encarecen y alargan y no sirven en nada para proteger el Medio Ambiente», aseguró Izquierdo, quien acusa al Gobierno canario de ser una administración «anticuada y obsoleta» que no sirve para dar respuesta a las necesidades de la sociedad canaria.

«Mejor es una cantera legal, que cuenta con todos los permisos y ha presentado un proyecto de restauración de la zona, que mirar para otro lado mientras proliferan sin control las plantas de RCD (de Residuos de Construcción y Demolición), que picotean todo la isla y además suministran un material sin calidad», manifestó Izquierdo. En este punto, exigió a las administraciones que actúen para solucionar el problema actual de falta de áridos. «Son muros contención para tener unos áridos de calidad», manifestó.

El presidente de Fepeco se quejó de que el sector tenga que trabajar con «sucedáneos» ante la falta de áridos después de que la portavoz de la Asociación Nacional de Fabricantes de Áridos (Anefa), Rita Martínez, asegurara que en las islas «se habían hecho carreteras con trozos de azulejo». Según los datos de Fepeco, en las obras de asfaltado realizadas en Tenerife en los últimos ocho años, solo una empresa ha utilizado un 100% áridos de cantera. El resto ha utilizado este árido «bueno» con el procedente de las plantas de RCD, que no está permitido por la normativa vigente. Desde la patronal de Tenerife se demanda a las administraciones una solución para regular y controlar las plantas RCD.

Industria culpa a Medio Ambiente de las demoras

El viceconsejero de Industria, Gonzalo Piernavieja, aseguró ayer que los trámites para nuevas canteras son «relativamente rápidos» en la dirección de Minas y que es en la Consejería de Política Territorial donde se «demoran durante años». «Nosotros no estamos para obstaculizar sino para facilitar las cosas. En Minas podemos tardar de dos a ocho meses en realizar los trámites que entra dentro de lo normal. Otra cosa es la parte ambiental que es más compleja y allí los trámites pueden demorarse años», indicó.

El presidente de la la Federación de Empresas de la Construcción de Tenerife (Fepeco), Óscar Izquierdo, se queja de la demora unos trámites que pueden tardar más de diez años. «Es imposible abrir una nueva cantera si hay que esperar hasta 12 años para que te contesten y al final la respuesta es negativa. Ningún empresario se atreve a hacerlo». critica.

Según los datos de Industria, en Canarias hay 30 plantas de RCD operando con autorización -10 en Gran Canaria, otras tantas en Tenerife y tres en La Palma-. Sin embargo, en la isla occidental, el número de las ilegales y que venden material sin calidad se dispara.

Según Piernavieja, en las inspecciones realizadas en 2018 y sobre 14 plantas de RCD legales se detectó que el 67% del material cumplía el marcado C, que garantiza un nivel óptimo de calidad. Más de un 30% no lo superó.