La flota, varada por el parón con Rabat

15/07/2018

El acuerdo de pesca entre Marruecos y la Unión Europea ha finalizado y se está pendiente de alcanzar un nuevo protocolo la próxima semana en Bruselas. Los negociadores se muestran optimistas ante la posibilidad de alcanzar otro pacto.

Fátima Zohra Bouaziz (EFE) / rabat

El protocolo de pesca firmado entre Marruecos y la Unión Europea en 2014 caducó ayer y obliga a la flota europea, especialmente la española, a un paro temporal a la espera de los resultados de las negociaciones que están en curso para firmar un nuevo pacto.

Los negociadores oficiales marroquíes y europeos guardan silencio sobre el proceso de discusiones, que se viene celebrando desde el pasado abril a caballo entre Rabat y Bruselas.

Fuentes cercanas a las negociaciones se limitaron a decir que las discusiones se desarrollan actualmente en Bruselas y que se retomarán la semana próxima en la capital europea, y añadieron que las partes «están optimistas». Un optimismo que no comparte el sector pesquero europeo, y sobre todo el español, obligado a amarrar de forma provisional sus barcos, mientras duren las negociaciones.

El presidente de la patronal pesquera europea (Europêche) y secretario general de la Confederación Española de Pesca (Cepesca), Javier Garat, explicó que la paralización de la flota europea podría prolongarse, porque pese al cierre de un futuro acuerdo, se requiere un proceso de ratificación que podría durar entre seis y doce meses.

Garat instó a que se aceleren gestiones para que los barcos afectados reciban ayudas del Fondo Europeo Marítimo y Pesquero (FEMP).

El presidente de Europêche añadió que habrá barcos de la flota andaluza que tras la expiración del convenio faenarán en el Golfo de Cádiz; al mismo tiempo deploró que la decisión del Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) del pasado mes de febrero «haya retrasado los pasos para cerrar un nuevo acuerdo».

El TJUE estableció que las aguas del Sáhara Occidental no eran de soberanía marroquí, lo que obligó a que las actuales discusiones se centrasen en el aspecto político para encontrar una fórmula aceptable, puesto que Rabat rechaza cualquier pacto que no incluya las aguas saharauis. «Sigo siendo optimista, las cosas van rápido pero no nos queda más remedio que tener paciencia y confiar en la buena voluntad de las partes en las negociaciones», apuntó.