Emilio Ontiveros: «No se puede dejar solos a los mercados financieros»

16/09/2018

El presidente de Analistas Financieros (AFI) y catedrático emérito de Economía de la Empresa en la Universidad Autónoma de Madrid, Emilio Ontiveros, inauguró esta semana la capital grancanaria la nueva sede de Cajamar en Triana con la conferencia La economía europea y española en un entorno de tensiones internacionales. En esta entrevista analiza las lecciones aprendidas de la profunda crisis desatada en 2008 y cuyas consecuencias aún perduran.

Se han cumplido diez años de la caída de Lehman Brothers, considerado el punto de partida de la crisis. ¿Hemos aprendido algo?

— Hay varias lecciones. La primera es que la regulación y la supervisión financiera son muy importantes. A los mercados financieros no se les puede dejar solos. El fundamentalismo consistente en pensar que los mercados tienen capacidad para autorregularse es un error que lo ha demostrado la realidad y que reconoció el propio expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan. La segunda lección es que son muy importantes los sistemas de gestión de riesgos en las entidades financieras y yo creo que en este sentido, en general sí se ha mejorado. Y los dos aspectos que generan cierta inquietud son, uno, la deuda global que no se ha reducido sino que ha aumentado desde 2007. Y dos, que son las economías consideradas emergentes las que más deuda tienen en dólares y la dolarización de la deuda es un peligro porque el dólar se está encareciendo y porque los tipos de interés en dólares son los que más han subido y van a seguir subiendo. Por tanto, países como Turquía y Argentina van a sufrir.

Y descendiendo del nivel macro al micro, ¿los ciudadanos y las empresas han sacado alguna lección?

— Claro. Hay lecciones aprendidas, por ejemplo, el endeudamiento debe estar acotado por parte de las familias. El endeudamiento de las familias medias españolas se ha reducido y esto es algo muy meritorio porque, a pesar del elevado desempleo y la caída de las rentas, lo ha reducido. La familia española es pagadora en general. El segundo elemento es que una economía no puede concentrar una parte de actividad tan elevada en un solo sector, como hicimos nosotros en el de la construcción residencial hasta el año 2007. Y a pesar de la recuperación del mercado de la vivienda que estamos viendo no se puede decir que estemos repitiendo los excesos el pasado, ni en el endeudamiento de las familias ni en el de las promotoras inmobiliarias ni en la exposición de los bancos en el sector inmobiliario. Son lecciones y exigencias del propio sistema. Aunque no hubiéramos vivido la crisis hoy los bancos están menos dispuestos a financiar de forma tan alegre como en el pasado.

¿En qué momento económico estamos? ¿Son preocupantes las señales de desaceleración aparecidas?

— Han aparecido ciertas señales en el conjunto de Europa. Se empieza a acusar el impacto del encarecimiento de las materias primas, las tensiones proteccionistas y el previsible fin de la compra de deuda por el BCE Esto hace que haya una ligera desaceleración, que no es una caída significativa. Es pasar del 2,7%-2,8% al 2,6%.

Hemos dejado atrás la Gran Depresión pero existe la sensación de que la crisis se ha cerrado en falso porque se ha apoyado en empleos de baja calidad y bajos salarios. ¿Es así?

— Es así. No creo que se haya cerrado en falso sino que se ha salido con una distribución más adversa de la que había antes de la crisis entre rentas del trabajo y rentas del capital y es verdad que el elevado desempleo de la crisis redujo la capacidad de negociación de los salarios. Esto explica que tanto en España como en el resto de Europa los salarios apenas hayan crecido en la fase de la recuperación.

¿Habrá subida salarial?

— Es razonable que se vaya paliando esa brecha en distribución pero que no se confíe solo en la reducción del desempleo. Hay que tomar decisiones fiscales y educativas que vuelvan a reconducir esas decisiones de distribución y vuelvan a garantizar el principio de igualdad de oportunidades que ha quedado quebrado durante la crisis.

Habla de medidas fiscales, ¿se refiere a bajar impuestos?

— No, al revés. Hay partidas del gasto público que han quedado muy quebradas durante la crisis, como educación y sanidad, y que son partidas que subrayan el aumento de la desigualdad. Hay que restaurar esas partidas de gasto y para ello, debe haber unos ingresos fiscales algo superiores.

¿Cómo valora el rumbo del Gobierno de Pedro Sánchez?

— El Gobierno no lo tiene fácil. Tiene que cumplir con Bruselas, la aritmética parlamentaria no le da y por último, el crecimiento de la Eurozona y de España el año que viene será menor, lo que supondrá menor recaudación.. Estos vientos no son de cola sino frontales y dificultan. Con estas bases, el Gobierno va a tratar de aumentar la presión fiscal: Hay que ver cómo lo hace pero es razonable.

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