El ministro irlandés de Finanzas, Paschal Donohoe. / EFE

Donohoe, el intermediario europeo que apuesta por la baja fiscalidad

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

A favor del ministro irlandés de Finanzas, Paschal Donohoe (Dublín, 1974) está el papel centro que iba a jugar entre los países del Norte de la zona euro -proclives a la disciplina fiscal a pesar de la actual situación económica- y de los del Sur, los que esperan millonarias inyecciones de dinero para esquivar una recesión aún peor. En su contra, las medidas fiscales puestas en marcha por Irlanda durante años, de las que él mismo ha sido impulsor, contra el resto de intereses de los socios europeos. El temor a que se reproduzca otro estallido en el sur ha decantado la balanza de los miembros del Eurogrupo a su favor.

Así fue como Donohoe presentaba su candidatura a presidir el cónclave que reúne a los ministros de economía de la zona euro: como el hombre de consenso que podría aunar las reclamaciones de unos y las discrepancias de otros. También su pertenencia al ala conservadora europea, con el Partido Popular Europeo en los Gobiernos de una mayor parte de países frente a los socialdemócratas, ha sido determinante.

Donohoe, graduado en Políticas y Economía, asumió la carteras de Finanzas y Gasto Público y Reformas en junio de 2017 como miembro del Fine Gael, el partido conservador irlandés, aunque desde el pasado mes de febrero, cuando tuvieron lugar las elecciones generales en las que se impuso el SinnFein, su partido está negociando con el centrista Fianna Fail y el Partido Verde formar una 'Gran Coalición'. El hecho de que pueda dejar el cargo de ministro, y por tanto la presidencia del Eurogrupo, a corto o medio plazo no ha pesado en la decisión a su favor.

Antes de ser ministro de Finanzas y Gasto Público y Reformas, asumió en 2013 las carteras de Asuntos Europeos, así como posteriormente la de Transporte, Turismo y Deporte, entre 2014 y 2016. Su punto débil era la baja fiscalidad del país. Pero, sobre todo, haber bloqueado la propuesta francesa para una tasa Google a nivel comunitario. Pero nada de eso ha pesado en su contra. La política tributaria irlandesa, proclive a competir en bajos impuestos, dejará su sello.