Díaz defiende sus medidas frente al coronavirus en medio de otra tormenta en el Gobierno

El área de Comunicación de Moncloa tuvo que enmendar este jueves la iniciativa del Ministerio de Trabajo, que el día antes difundió una guía para orientar a las empresas que se viesen afectados por el coronavirus. El incidente se produce en una semana tensiones en el seno del Gobierno entre el equipo del PSOE y el de Podemos.

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO / MADRID

Fue un fin de semana «muy productivo», con caras sonrientes y la palabra «unidad» flotando en el ambiente. Pero un mes después de que los miembros del Gobierno de coalición se reunieran en en la finca toledana de Quintos de Mora, las diferencias en el seno del gabinete de Pedro Sánchez se han agudizado. A un lado los socialistas, al otro, los de Podemos. Este mismo jueves, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, recibía un toque de atención desde Moncloa después de publicar el día antes una guía de actuación laboral frente al riesgo de coronavirus con el sello de su departamento en la que se afirma que las empresas deberán proceder a «paralizar la actividad laboral en caso de que exista un riesgo de contagio por coronavirus en el centro de trabajo». Las normas se dictan desde Sanidad, es la consigna que recibió inmediatamente Díaz.

Sin embargo, a la titular de Trabajo no le ha sentado bien que corrijan sus propuestas y defiende que solo se trata de una «compilación de las normas» españolas. Además, después de pedir «tranquilidad», asegura que si hay que adoptar medidas excepcionales, estas se negociarán con sindicatos y empresarios. «Con los temas de salud pública no se juega», ha añadido, después de afirmar que no ve motivos para retirar la guía.

Paraguas

Sus palabras fueron contestadas desde el departamento de comunicación de Moncloa, que volvió a hacer un llamamiento a la unidad en todos los ministerios bajo el paraguas del gabinete de Crisis que depende de Sanidad. «Todo el gobierno sigue las indicaciones concretas del Ministerio de Sanidad, que se basan en un seguimiento constante de la situación, transparencia informativa, toma de decisiones de acuerdo a la evidencia científica y coordinación total entre las distintas administraciones del Estado», escribían en un mensaje a los medios.

Otra de las heridas abiertas entre ambas formaciones se produjo a raíz de la ley de libertad sexual, conocida popularmente como ‘ley del solo sí es sí’. Después de que el Consejo de Ministros aprobara este martes el discutido anteproyecto elaborado por el Ministerio de Igualdad y de que la portavoz gubernamental tratara de dar por zanjada la disputa interna con el argumento de que no hay leyes de unos u otros sino de todo el Ejecutivo, los dardos entre miembros de la coalición siguieron volando.

Machismo «frustrado»

El portavoz parlamentario de Podemos, Pablo Echenique, prosiguió con los reproches. Si su jefe de filas, Pablo Iglesias, había argumentado que «en las excusas técnicas hay mucho machismo frustrado», él añadió que «cuando las mujeres redactan una ley (en clara alusión a su compañera Montero) parece que hace falta que venga un machote y te diga: ven que ya te la arreglo yo y te explico cómo hay que hacer las cosas».

«¿No hay un poco de machismo en pensar que la gente que sabe, que está en otros ministerios, corrige a las niñas que están en Ministerio de Igualdad?», afirmó Victoria Rosell, delegada del Gobierno contra la violencia de género, en una entrevista en la cadena Ser, para echar más leña al fuego.

Para evitar que la cizaña vaya creciendo, y como ha pasado en crisis gubernamentales anteriores, la ministra de Igualdad ha tenido que salir al paso este jueves en Sevilla, donde ha pronunciado una conferencia, negando que exista división en el Ejecutivo. «La ley no divide y tiene el consenso del Gobierno, es feminista y con la voluntad firme de luchar, adaptándose a los más altos estándares internacionales, contra todas las formas de las violencias machistas», ha defendido.

Caso Couso

La postura de la Abogacía de recurrir la sentencia de la Audiencia Nacional que obligaba al estado a imndenizar a la viuda y a los hijos de José Couso, el cámara de Telecinco asesinado por el Éjercito estadounidense durante la invasión de Irak en 2003, volvió a enfadar a los miembros de Unidas Podemos, que discreparon abiertamente. «Seguiremos trabajando para que a la viuda, hijos y familia de José Couso les sea plenamente reparado el daño causado», explicaban fuentes parlamentarias de la formación morada.

La situación actual contrasta con la del primer mes de gobierno, en la que ambos partidos evitaban enzarzarse o desautorizar a sus compañeros de gabinete. Iglesias tuvo que «tragarse algún sapo» con el nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado, o la prolongación en el cargo de director del CIS de José Félix Tezanos, pero en ningún momento discutió esas decisiones a Sánchez.

El primer encontronazo entre Podemos y PSOE se produjo a raíz de la sentencia del Tribunal de Justicia Europea que avalaba las devoluciones en caliente, pero solo fue contestada por algunos miembros del partido morado, como Rafa Mayoral, que la tildó de «impresentable». El segundo, la intención del ministro Campo de retrasar la presentación ley de libertad sexual, centró las primeras comisiones de coordinación entre ambos partidos, un mecanismo de control para evitar airear precisamente las discrepanacias. Pero justo esta semana la situación ha superado el límite del ámbito privado del Consejo de Ministros, todo lo contrario de lo que se prentendía.

Si antes el objetivo era «fomentar una cultura de la coalición en España» para mostrar que es posible gobernar conjuntamente, ahora la prioridad es volver a la senda de la unidad, al menos de puertas para afuera.