Enrique Martinón Armas. / C7

El Círculo de Empresarios de Gran Canaria destaca el carisma, la generosidad y la visión empresarial de Martinón

«El sector turístico pierde un referente de repercusión internacional y los amigos perdemos una persona excepcional especialmente querida», ha señalado Agustín Manrique de Lara, presidente del Círculo

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

«El sector turístico pierde un referente de repercusión internacional y los amigos perdemos una persona excepcional especialmente querida». Así reaccionaba Agustín Manrique de Lara, presidente del Círculo de Empresarios de Gran Canaria, a la repentina pérdida de Enrique Martinón, empresario lanzaroteño fundador del Grupo Invercar Grumasa.

Por su parte, Mario Romero Mur, presidente del Grupo Mur, ex presidente del Círculo de Empresarios de Gran Canaria, y amigo muy cercano a Martinón, ha señalado que «transmitía seguridad y brillantez, era un conversador cautivador a la vez que didáctico, sin ejercer de maestro. Aprendí y copié muchas cosas que me han sido muy útiles en la vida». Este empresario ha destacado, además, «su capacidad emprendedora y clarividencia».

«Fue una bendición para Cuba, un pionero en toda regla y un valiente como pocos. En aquellos momentos de guerra fría y comunismo, supo ganarse la confianza de sus dirigentes y especialmente de la población», ha apuntado. Sin duda, el papel que ejerció Enrique Martinón en este país dejó huella. Algo que pudo comprobar en persona Romero Mur en una de sus visitas a la isla. «El taxista hablaba en primer lugar del Ché, después de Martinón y finalmente de Fidel. La población tuvo la oportunidad de trabajar, comer en los hoteles y formarse profesionalmente. Era adoración hacia su persona».

«Su carisma le convertía en líder empresarial natural, fue capaz de aglutinar e ilusionar a muchos amigos y socios en sus proyectos exitosos, una habilidad poco frecuente en concordancia con su generosidad», ha añadido.

En cuanto a su legado, Mario Romero Mur ha afirmado que «deja una gran empresa con las personas más preparadas para afrontar el reto, especialmente a sus hijos, Alicia, Enrique, Pepa y Mónica, tienen la suerte de haber disfrutado de un maestro de maestros». Herminia Rodríguez, vicepresidenta de Hospitales San Roque y miembro del Círculo de Empresarios de Gran Canaria, tuvo la oportunidad de conocerle de manera más cercana en los últimos años. «Se va un hombre muy inteligente, un visionario, pionero en las relaciones con Cuba. Establecer negocios en ese contexto político ya de por sí lo define», ha afirmado. «Era fuerte, carismático, amigo de sus amigos, muy generoso, un hombre con gran sentido de la familia. Deja cuatro hijos maravillosos que heredan, no solo su capacidad de trabajo y sacrificio, también su prudencia y discreción, valores difíciles de encontrar en personas que llegan tan lejos», ha concluido.