Núcleo duro inalterable y cambios muy selectivos

24/04/2018

El modelo presidencialista que rige la UD, con Miguel Ángel Ramírez como figura omnipresente en su condición de máximo accionista del club (posee el 70% del capital social), va a seguir vigente en los tiempos que se avecinan, ya con el equipo en Segunda División y la imposición de un reajuste presupuestario severo por la reducción drástica de ingresos.

Ramírez planea cambios en la estructura de la entidad pero que no afectarán a la parcela institucional, esto es, a su junta directiva. Con una UD saneada, en vías de finalización la ansiada Ciudad Deportiva y una expansión logística y organizativa consolidada, el presidente entiende en el núcleo duro de su círculo de confianza tiene el crédito suficiente como para continuar desarrollando su gestión, por lo que las modificaciones han de centrarse en la parcela deportiva, tanto en el ámbito ejecutivo (Toni Cruz y Luis Helguera) como en el competitivo (Paco Jémez). «No vamos a participar de ninguna esquizofrenia. No es la primera vez que el equipo desciende y, a diferencia de las anteriores, el futuro está asegurado, con una tesorería solvente, unas previsiones financieras importantes (ventas de Roque y Viera, además de la comisión pendiente de la operación que llevó a Vitolo al Atlético) y una base en crecimiento en lo concerniente a cantera y desarrollo. La Segunda División ralentizará, pero no será un freno», sostienen.

De ahí que la UD «no vaya a entrar en un apocalipsis» por su pérdida de categoría aunque sí introducirá relevos en las parcelas mencionadas en lo que se entiende como la necesaria «depuración de responsabilidades» anunciada por Ramírez. Ahí quedan expuestos el director deportivo, el secretario técnico y el entrenador. Tonono, director de Formación y Captación, y Patricio Viñayo, director general, y que completan la comisión deportiva, tienen garantizado su cargo. Tonono por la Ciudad Deportiva en ciernes y Viñayo, salvo que pida irse (es un profesional cotizado y al que Tebas podría reclutar para LaLiga), por su acreditada experiencia y cualificación. Ambos no quedan marcados, a ojos del presidente, por fichajes erróneos o malas elecciones en los entrenadores, ya que les valora por encima de estas maniobras. Intocable el vicepresidente Nicolás Ortega, inamovible el grupo de consejeros (Rafael Méndez, Antonio De Armas y Héctor de Armas), la renovación vendrá en los responsables encargados de diseñar la nueva plantilla y de dirigirla.

La contratación de un nuevo director deportivo en sustitución de Toni Cruz, que podría mantenerse en nómina y ser relegado a otras funciones, es la operación prioritaria en estos momentos, pues tendrá incidencia directa en la elección del próximo técnico y en altas y bajas. La vacante de Luis Helguera en la secretaría técnica podría ser o no cubierta, ya que no se considera tan esencial al tener profesionales que ya colaboran en las labores de estudio del mercado dentro y fuera de España (Branko Milovanovic es la cabeza visible en el escaparate internacional).

Por ahí pasan los planes de un presidente que, entendiendo las demandas de la afición, no piensa descabezar la UD. Opina que hacen falta «pocos cambios pero de calidad».