Ramis, consolando a Carlos Ruiz tras el partido. / efe

«Naturalidad y deportividad»: así se mira desde la UD al Tenerife

El ascenso frustrado del conjunto blanquiazul no rompe el protocolo

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Tal y como sucedió el pasado 4 de junio, cuando el Tenerife eliminó a la UD de la promoción de ascenso, pero ahora en sentido inverso. Las redes sociales, la proliferación de memes, con Jonathan Viera y su famoso «aquí veo mucha fiesta» como estrella, y los comentarios irónicos inundaron el panorama isleño el domingo luego de la derrota blanquiazul frente al Girona (1-3) y que frustraba los sueños de ascenso del equipo de Ramis. Los guiños del fútbol, del deporte, y que igual que van en una dirección pueden ir en la contraria poco después.

Solo hay que recordar la manera en la que desde el Tenerife se festejó su último triunfo en el Gran Canaria, con fotomontaje de una bandera clavada en el centro del coliseo de Siete Palmas, lo que se entendió como una provocación por un sector mayoritario de la afición amarilla («no había necesidad de ilustrar la alegría propia de esa manera»), para hacerse a la idea de las reacciones generadas por este tropiezo fatal y que condena a otro año en la categoría de plata al conjunto chicharrero.

Desde la UD, con elegancia, se limitan a deslizar que se vivió este episodio en el Heliodoro «desde la naturalidad, porque todo podía pasar, como ya ha ocurrido anteriormente para bien y para mal» en el seno propio y «la deportividad de reconocer y felicitar al Girona por su ascenso», como así se constató en el Twitter oficial minutos después de la finalización del choque.

No hay más comentarios al respecto al entenderse que el tono institucional debe estar por encima de todo y, además, se pondera que toda la atención está puesta en la planificación de la temporada que viene y en que la campaña de abonados que está en marcha alcance los parámetros deseados. «Eso es lo que privilegia cada esfuerzo nuestro», insisten desde Pío XII. Dirigentes, técnicos y jugadores siguieron el partido por televisión y se asumió de distinta manera el resultado. Pero el protocolo impera y nadie se lo ha saltado entendiendo que la imagen de la entidad aconseja evitar excesos o impresiones acaloradas.

Consecuencias deportivas

En tanto, en el Tenerife comienzan a asimilar el golpe sabiendo que no alcanzar la máxima categoría tendrá efectos, más allá de los económicos, en la configuración de su plantilla.

Así, son numerosos los jugadores que por finalización de contrato se irán, salvo cambio de planes. Ilustres como el capitán Aitor Sanz, con nueve temporadas y más de trescientos partidos oficiales a sus espaldas, Carlos Ruiz o el portero Dani Hernández terminan vínculo y se da por hecho que no continuarán. Los cedidos Mollejo, Andrés Martín y Mario González tampoco prorrogarán su estancia y se espera que sigan el mismo camino Pomares, Leiva, Bermejo o Álex Muñoz.

Con Ramis, al que le queda un año, tampoco hay certezas. Hasta él mismo alimentá las dudas.