Alcaraz golpea la bola durante un partido del Abierto de Estados Unidos. / Reuters

Final

Alcaraz, la receta de la precocidad

El murciano es un prodigio que ha ascendido de ser promesa hasta el trono mundial en cuestión de meses

ENRIC GARDINER

Cuando el tenis volvió después de la pandemia, Carlos Alcaraz, fuera de los 300 mejores del mundo y con apenas 17 años, se embarcó en una gira de Challengers que le llevó a ganar en Trieste, Barcelona y Alicante y a alcanzar la final en Cordenons. Todo en espacio de apenas dos meses. En total, el murciano, aún un desconocido para el gran público, disputó 29 partidos, con 24 triunfos y tan solo cinco derrotas.

Sorprendía del incipiente talento, ya moldeado por Juan Carlos Ferrero, su resistencia física. Su capacidad para encadenar torneo tras torneo y partido tras partido sin que su tenis se resintiera ni un mínimo. Aún era pronto para vislumbrar una estrella como la que brilla hoy en el mundo del tenis, pero Alcaraz ya daba muestras de que su físico iba un paso (o varios) por delante de los que debería dar un deportista de su edad. Un ejemplo de su precocidad, de su velocidad para romper barreras como los mejores, y que ha llevado al extremo desde que comenzó este 2022.

El físico de Alcaraz ya era privilegiado, pero en la pretemporada de este año le dio una vuelta de tuerca más. Renunció a los primeros torneos del año y se concentró en el trabajo específico para mejorar su figura. Junto a su preparador físico, Alberto Lledó, Alcaraz agregó a su cuerpo más de cuatro kilos, para colocarse en torno a los 80, y se machacó en el gimnasio para esculpir unos músculos y una resistencia que le permitiera luchar por su gran sueño: los Grand Slams. «Quería estar cómodo en los partidos largos», apuntó el de Murcia en Australia.

Para poder competir día tras día a cinco sets, Alcaraz tenía que cincelar un físico que genéticamente lo tenía todo para triunfar y al que el trabajo puro y duro sacó lo mejor de sí mismo.

Su 2022 así lo define. En Río de Janeiro se convirtió en el tenista más joven en ganar un ATP 500 desde Rafael Nadal en 2005, cuando ganó Acapulco. Lo hizo Alcaraz con 18 años y nueve meses, muy por encima de Novak Djokovic, que no lo hizo hasta 2007 con 20 años y 4 meses, y de Roger Federer, que se demoró hasta los 21 años.

En marzo debutó en Copa Davis, aún con 18 años, y fue el novato más joven de la historia del equipo español de la Davis desde que Nadal jugara con Jiri Novak en 2004. Además, a diferencia de Nadal, que perdió aquel encuentro (su única derrota en individuales en la historia), Alcaraz aplastó a Marius Copil para inclinar a Rumanía en Marbella. Este registro lo habría derribado mucho antes si no hubiera tenido la mala suerte de contagiarse de covid antes de las Finales de Madrid 2021.

Para redondear un comienzo de año mágico, llegaron dos meses históricos. Ganó en Miami, siendo el más joven de la historia en conseguirlo y pasando a ser el sexto tenista más precoz en ganar un Masters 1.000, superado solo por figuras como Boris Becker, Bjorn Borg, Michael Chang, Mats Wilander y el propio Nadal. De hecho, cuando unas semanas más tarde se proclamó campeón en Madrid, se convirtió en el segundo más joven en la historia en ganar dos títulos de Masters 1.000. Solo Nadal, con su magnífica gira de arcilla en 2005, le supera en precocidad en este aspecto. Además, el de El Palmar lo hizo derrotando de manera consecutiva a Nadal y Djokovic, en cuartos y semifinales, algo que no había logrado nadie en un torneo de tierra batida.

Trabajo duro desde los 5 años

Alcaraz aún no le tiene la rivalidad ganada a Nadal (1-2 para el de Manacor), y este ha sido el gran escollo para batir aún más récords. En el ránking, Alcaraz ha sido el 'top 20' y 'top 10' más joven desde Nadal, y muy por delante de Djokovic y Federer.

Los éxitos del murciano no son casualidad, son el fruto de un trabajo extenso que despegó cuando, con 15 años, Juan Carlos Ferrero decidió apadrinarle. Unos meses antes, en el O2 de Londres, mientras se disputaba la Copa de Maestros de 2017, Alcaraz se hizo con el invitacional de Lacoste sub14, su primera muestra de gran campeón. Aún estaba entrenado por Kiko Navarro, quien pasó el testigo a Ferrero para que comenzara el ascenso.

Cinco años después de aquella victoria en Londres muchas cosas han cambiado para Alcaraz, pero su espíritu de entrega, sacrificio y victoria sigue devorando registros. Desde aquel invitacional, hasta los Challengers, pasando por su primera victoria ATP en 2020, el primer título en Umga y los éxitos que siguen cayendo, Alcaraz ha demostrado que la precocidad es su gasolina y que queda mucho más por venir.