Marc Márquez, durante el GP de Cataluña. / Alejandro García (Efe)

Análisis

El túnel de Honda

Por tercera vez en los siete grandes premios que se llevan disputados, ningún piloto de la marca japonesa se clasificó entre los diez primeros de MotoGP en Montmeló

BORJA GONZÁLEZ MONTMELÓ

Honda vive uno de sus momentos más complicados en MotoGP, tal vez el peor. Cuando en el pasado la moto japonesa tenía problemas de competitividad, el hecho de que en la categoría reina hubiesen pocos prototipos de nivel permitía que sus resultados no fuesen demasiado descorazonadores. Por ejemplo, en 2015, único año en el que no fue campeón desde su debut en MotoGP (en la serie 2013-2019, descontando por razones obvias 2020), Marc Márquez podía terminar en un mal día quinto puesto, como en Catar, eso sí, a más de siete segundos del ganador, con su compañero por entonces, Dani Pedrosa, sexto a más de diez. O cuarto en Francia, pero a casi 20 segundos del primero. Como referencia, este año el cuarto que ha entrado más distanciado del vencedor ha sido Franco Morbidelli en Portugal, a 5,1 segundos, esto sin contar la prueba de Le Mans en lluvia, cuando Pecco Bagnaia cruzó la meta a 16 segundos de Jack Miller. Y es que en el actual MotoGP las diferencias son muy pocas, con una parrilla de mucho nivel, con muchas motos competitivas. Este año, en siete grandes premios, ya han ganado Yamaha, Ducati y KTM, mientras que Suzuki ha podido subir al podio y Aprilia ha asomado con Aleix Espargaró. Todo esto desnuda mucho más a una marca que parecía aferrarse al regreso a la competición de su estrella.

«Hay un problema que es el agarre, tanto en entrada como en salida, y es allí donde tienes ese límite. Cuesta entender cómo mejorar porque en ese punto, a la que abres gas y pierdes ese agarre, cuesta muchísimo. La moto solo empuja de delante, nos vamos largos, si lo intentas un poco más te vas largo porque detrás de repente se bloquea… Es una moto muy difícil», analizaba el fin de semana Álex Márquez, undécimo y mejor Honda este pasado domingo en Montmeló, en una prueba en la que solo terminaron quince pilotos.

Con Marc Márquez y Pol Espargaró por los suelos, y con el cuarto, Takaaki Nakagami, decimotercero tras cumplir con un par de sanciones, generadas por haberse ido largo en la primera curva del circuito al no poder frenar la moto. « A término corto no sé qué solución puede haber, eso es lo más preocupante. Solo queda esperar que lleguen pistas donde no tengamos tanto esos problemas, que tengamos algo más de agarre y podamos usarlo más, y que tengamos menos problemas en comparación con los oponentes», resumía el pequeño de los Márquez.

Riesgos

«Como el tren trasero no tiene el agarre que nos gustaría, ¿qué haces?: Potenciar la parte que sabes que funciona, que es el tren delantero. Cuanto más pierdes acelerando o girando, más tarde frenas, entonces es normal que en el punto en el que más ventaja tienes más intentes sacar el tiempo, porque de la otra manera no puedes. Y más crítico se vuelve», argumentaba Espargaró sobre el por qué de tantas caídas.

De hecho, Marc Márquez ha terminado por los suelos las tres últimas carreras, dos veces en Le Mans, en Mugello y este domingo, en un día en el que se vieron retazos de su mejor versión, aunque fácilmente se percibiese que iba jugándose el tipo en cada curva. «Cuando estaba en parrilla pensaba que hoy era día para tomar riesgos», reconocía el '93'. «He apretado al inicio, he hecho varios adelantamientos, me he divertido. Cuando los demás han empezado a coger su ritmo no estaba en el sitio correcto. Sabía que habría ahí tres o cuatro vueltas críticas, en las que los otros estaban rodando en 40 bajos y ese no era mi ritmo. Pensaba que si aguantaba esas vueltas podría aguantar la carrera con ellos. Pero para hacer esas tres vueltas tenía que tomar riesgos. Lo que ha pasado es fácil: estaba detrás de Aleix, perdía mucho tiempo en el segundo sector, en la aceleración de la curva 3, de la 4, de la 5, de la 9... y he intentado recuperarlo frenando. No he frenado demasiado tarde, porque Viñales estaba detrás de mí y quizá él ha frenado incluso más tarde, pero él ha conseguido parar la moto y yo no. Y he perdido el tren delantero y me he caído», incidía el de Cervera.

El resumen de otro mal domingo, y ya van unos cuantos, de una marca que no gana desde Valencia en 2019, en un récord histórico de 21 carreras seguidas sin subir a lo más alto de un podio de la clase reina.