Pecco Bagnaia y Franco Morbidelli, tras el GP de San Marino. / Gigi Soldano (EP)

Análisis

Y los pupilos superaron al maestro

Morbidelli, Bagnaia, Marini y Bezzecchi dan lustre a la academia de Rossi

BORJA GONZÁLEZ MISANO

«Tengo que dar una noticia bomba: hemos decidido cerrar en un momento bonito, después del primer y segundo puesto de Marini y Bezzecchi en Moto2, y del primero y segundo de Morbidelli y Bagnaia delante de mí, hemos decidido cerrar la Academy». Entre risas, Valentino Rossi bromeaba acerca del éxito de su 'VR46 Academy', un proyecto que el campeón italiano puso en marcha para corregir el mal camino tomado por el motociclismo trasalpino, que de dominador había pasado a una época de sequía y a ver cómo era España la que le había tomado el relevo en el dominio del Mundial de motociclismo.

El domingo, en el Circuito de Misano, en casa, en un trazado que sus pilotos tienen más que trillado al ser uno de los escenarios de sus entrenamientos grupales (karts, asfalto, tierra, preparación física, e incluso atención a otros aspectos como la alimentación o el estudio de inglés, forman parte de este programa que se desarrolla en Tavullia en las instalaciones propiedad de Rossi), la 'Academy' vivió su mayor jornada de gloria.

En Moto2 venció Luca Marini, hermanastro de Rossi y líder de la clase intermedia, cruzando la meta por delante de Marco Bezzecchi, su compañero de equipo y otro alumno. En MotoGP, Franco Morbidelli se estrenó en lo más alto de un podio de la categoría reina, con Pecco Bagnaia segundo y firmando su primer cajón en la categoría. Los dos pilotos miembros de la academia, los dos campeones del mundo de Moto2 al abrigo de esta estructura.

«Ha sido un buen trabajo, nos hemos divertido, pero nos hemos pasado. Durante la carrera he pensado, cuando me ha adelantado Bagnaia y Franco ya se me escapaba, he pensado: ¿de quién narices ha sido la idea de crear esta Academy? ¡Y luego me he dado cuenta de que no me podía enfadar con nadie porque ha sido mía! Tras esta carrera he decidido que con Morbidelli sólo voy a hablar de fútbol», continuaba Rossi, cuarto en Misano después de haber navegado durante toda la carrera en los puestos de podio. Un éxito que se le escapó en la última vuelta al no poder aguantar el empuje final de Joan Mir.

«Haber acabado los tres aquí en el podio hubiera sido algo histórico. Es una pena, porque el único que faltaba era yo, pero por otra parte estoy contento. Verles delante es una satisfacción, porque trabajamos cada día y no solo yo, mucha gente en 'VR46'. Hemos hecho una cosa buena por el motociclismo italiano. Lo malo es que han sido rápidos demasiado pronto, pero en los próximos años podré ver las carreras animando a nuestros pilotos», concluía el de Yamaha.

Respeto

«Tenemos algo único que no tiene nadie más», analizaba Bagnaia tras conseguir su primer podio en MotoGP. «Estamos trabajando todos los días juntos, empujándonos unos a otros. Siempre que le pides algo a Valentino te da una respuesta. A mí me ayudó mucho el año que peleé por el campeonato de Moto2. Todos le tenemos un gran respeto porque nos ha ayudado a ser tan fuertes como somos. Además, gracias a él conocemos al dedillo este circuito. Hemos dado muchas vueltas en Misano, no con una MotoGP pero sí con motos de calle, yo con una Ducati Panigale. Y conocía dónde estaban los baches y cómo podían afectar al pilotaje», agregaba.

Un aspecto relevante para lo visto este fin de semana, aunque el italiano, que regresaba tras perderse tres carreras por una fractura de fémur, ya estuvo a punto de sumar un podio en la segunda carrera de Jerez, algo que quedó frustrado por un problema en su moto. Además, Ducati está muy cerca de confirmarle como uno de sus dos pilotos oficiales para 2021.

« La clave es que el piloto más grande del mundo ha decidido implicarse en este proyecto y el resultado es que casi todos los jóvenes pilotos italianos vienen de ahí», señalaba Morbidelli, que casi con total seguridad tendrá a Rossi como compañero de equipo la próxima temporada en el Petronas Yamaha. «Valentino es un campeón que pone a nuestra disposición su estructura y su experiencia, y ese es un gesto de nobleza. Es un amigo, aunque yo lo defino más como un tío, por el respeto que le tengo», añadía.

Un proyecto que ha corregido el mal camino emprendido por el motociclismo italiano, dándole un presente brillante y un futuro prometedor, incluso siendo evidente que ese futuro no tendrá ya a Rossi como piloto.