GP de Bélgica

Verstappen, ganador de la pantomima de Bélgica en la que la F1 salió derrotada

La lluvia provocó un retraso de más de tres horas para que solo se dieran tres vueltas detrás del coche de seguridad, en una bochornosa prueba en la que Russell sumó su primer podio

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

El GP de Bélgica de 2021 pasará a la historia de la Fórmula 1 después de convertirse en una carrera surrealista. La lluvia que apareció de manera constante pero no grave durante todo el fin de semana se convirtió en protagonista absoluta en la tarde del domingo, cuando quedó claro que cuando cae agua en las Ardenas, cae en condiciones.

La carrera dio comienzo a las 18:17 horas y no a las 15:00 como estaba previsto. Durante toda la mañana empezó a caer agua como si no hubiera mañana. Las condiciones en la pista se volvieron impracticables, hasta el punto de que Sergio Pérez se estrelló en la vuelta de llegada a parrilla, lo que barruntaba que no se iba a poder disputar la prueba al menos sobre la hora prevista.

Así fue. Después de dos vueltas de formación tras el coche de seguridad, y con todos los pilotos excepto el poleman Max Verstappen pidiendo que no se tomara la salida. Era el único que podía ver algo, porque los demás corredores estaban sumidos en una nube de agua imposible y peligrosa en términos de seguridad, por lo que la FIA no se lo pensó dos veces: salida abortada y todos a 'boxes'.

Comenzó entonces un periodo de casi cuatro horas en los que Michael Masi, director de carrera, demostró que es un gran fan de Groucho Marx: tiene unas normas y si no gustan, pueden cambiarse.

Dado que la salida tras el coche de seguridad había acabado con dos vueltas de formación, por reglamento se consideraba la carrera comenzada. Desde este año, el límite de duración de una prueba es de tres horas, por lo que o se reanudaba la prueba o había serio peligro de que no se pudiese hacer antes de las 18:00. Mover la prueba al día de hoy quedó descartado por la cercanía del GP de los Países Bajos, que obliga a que el material se envíe hoy mismo desde Bélgica. Logísticamente era inviable.

Los comisarios de la FIA se pusieron a rebuscar en el reglamento deportivo, hasta que encontraron el artículo 11.9.3 que establece que se puede modificar la duración de cualquier evento por «causas de fuerza mayor». Y esa causa fue que Michael Masi consideraba que se podía encontrar una «ventana de oportunidad» para que los coches saliesen a rodar. Bajo ningún concepto se plantaba cancelar definitivamente la carrera, y menos cuando a estas alturas ya habían pasado más de dos horas sobre la agenda prevista y los aficionados se mantenían bajo los paraguas en las gradas y las laderas de Spa. Así que bajo esa norma, eliminaron la limitación autoimpuesta de las tres horas.

Se empezó a trabajar en un nuevo escenario: disputar al menos dos vueltas. Las leyes que rigen la Fórmula 1 establecen que un Gran Premio debe tener una duración mínima de dos giros para considerarse como disputado, y en caso de no poder alcanzar el 75% de las vueltas previstas, se reparten la mitad de los puntos. Bajo un negrísimo cielo en el bosque de las Ardenas, Masi dio como menos mala la solución que finalmente se tomó. Después de que el coche médico comprobase que se podían dar esas dos vueltas, aunque a muy baja velocidad y tras el 'safety car', dio su OK.

La carrera del GP de Bélgica de 2021 arrancó a las 18:17 y acabó en torno a las 18:30. El tiempo que tardaron en hacer tres vueltas antes de que desde la sala de comisarios lanzasen una nueva bandera roja con la que dar por finalizada, esta vez de manera absoluta, la disputa de esta surrealista carrera que, sin embargo, ya es historia de la competición. Por un lado, se ha convertido en la más corta jamás disputada (la anterior plusmarca eran los 14 giros que duró el GP de Australia de 1991), amén de ser la primera en la que el coche de seguridad lideró todas las vueltas disputadas. Para George Russell, que salía segundo, supuso su primer podio, el regreso de Williams al cajón desde 2017 y mejor resultado desde 2014. Tanto a él como a los diez primeros se les dio la mitad de puntos, algo que solo ha pasado en seis ocasiones desde que existe el Mundial de Fórmula 1.

El último en sumar fue Carlos Sainz. El madrileño fue décimo, posición desde la que salió, por lo que añade 0,5 a su tabla de puntuación en la general. Fernando Alonso se quedó a las puertas, undécimo, aunque ni uno ni otro pueden achacar a una pobre actuación propia este resultado. Porque quien más perjudicado ha salido de este fin de semana ha sido el propio deporte, una Fórmula 1 cuyas apreturas propias (el calendario, la normativa, los contratos, las televisiones.) la constriñen hasta el punto de que una tormenta puede dar al traste con un espectáculo que se presentaba como antológico. ¿O acaso alguien piensa que esas tres vueltas disputadas fueron por el bien de los espectadores?