Jon Rahm celebra la victoria. /Reuters

Jon Rahm celebra la victoria. / Reuters

Golf

Jon Rahm entra en el olimpo

Da una lección magistral en su campo fetiche de Torrey Pines para alcanzar la gloria en el US Open y convertirse en el cuarto español en llevarse un grande

IVÁN ORIO

Jon Rahm ya está en el olimpo del golf. El vizcaíno dio una lección magistral en Torrey Pines, el campo californiano donde empezó a escribir su historia, y se convirtió en el cuarto español en ganar un 'Major' tras su idolatrado Severiano Ballesteros, José María Olazabal y Sergio García; el primero en adjudicarse el Abierto de Estados Unidos. Después de dos jornadas de sufrimiento en las que se agarró al campo para llegar al día decisivo con opciones, el de Barrika sacó lo mejor de sí mismo para asombrar al mundo y abrazar la gloria con una tarjeta de menos cuatro, menos seis en el cómputo global. Profesionales y aficionados se rindieron a un Rahm pletórico que levitaba en la casa club. Apoteósico.

La forma de caminar de Rahm por las calles, cómo se dirigía del hoyo recién terminado para salir en el siguiente, evidenciaba que estaba metido de lleno en el torneo. Era un andar que transmitía concentración, convencimiento y seguridad en sus posibilidades. Aunque se intente evitarlo siempre se mira de reojo a los rivales, pero el vizcaíno se fijó sobre todo en sí mismo, en evitar las zonas peligrosas del recorrido y en no caer en los errores de la víspera -ese maldito doble bogey en el hoyo 14 que penalizó una tarjeta que apuntaba al liderato- y del viernes, cuando visitó innumerables bunkers que le obligaron a un esfuerzo mayúsculo para mantenerse en los puestos cabeceros. Esta confianza le permitió siempre tener opciones de victoria sobre los vertiginosos acantilados de La Jolla a pesar de enfrentarse a los otros grandes tenores del momento: Bryson DeChambeau, Louis Oosthuizen, Brooks Koepka, Collin Morikawa, Rory McIlroy, Mackenzie Hughes... Casi nada.

Su comienzo fue arrollador, como si tuviera prisa en marcar territorio y en dejar claro que, esta vez sí, el 'Major' iba a ser suyo. Cómo jugó la primera bandera y la segunda es de manual, para enseñarlo en las escuelas. Salidas a calle, segundos tiros efectivos y magníficos putts desde corta y media distancia para sumar sendos birdies. En realidad el número tres del ránking mundial se dejó posibilidad de birdie en casi todos los hoyos, lo que habla de un golf académico de muchos quilates y no exento de valentía cuando las condiciones invitaban al arrojo.

La calculadora estaba activada pero no para resolver fórmulas complejas. La regulación daba réditos inmediatos con una clasificación tan ajustada. Un tropiezo te los negaba. Él lo tuvo en el 4, pero su fortaleza mental, marca de la casa, salió al rescate para solventar con soltura las siguientes banderas e hincarle el diente a la novena, un par cinco que negoció con un nivel insultante.

A partir de entonces se trataba de no fallar, de agarrarse al campo como nunca. Y en eso Jon Rahm es un maestro. Lo hace cuando las cosas van mal, así que cuando la maquinaria funciona... Sus pares tuvieron aroma de birdies porque a esas alturas de la jornada decisiva algunos de sus adversarios ya flaqueaban. Él a lo suyo. Juego recto, limpio. Calle, tiro a green y dos putts. Metódico y efectivo. Semblante de ganador.

El campo retumba

El hoyo 14, el que le rompió el sábado, lo superó sin problemas. Y en el 15 estuvo a punto de alzarse al liderato junto a Oosthuizen con un putt larguísimo que acabó en 'corbata'. Emociones contenidas y momento crítico porque el sudafricano sufría para salvar el par en el 13, que ayer provocó un auténtico escarnio entre los favoritos. El US Open estaba en un detalle, un destello, incluso en un golpe de fortuna. O en uno de maestro. El que dio Rahm en el 17, un putt prodigioso con caída de izquierda a derecha que celebró eufórico en la antesala de la victoria. Y no digamos el del 18, el que le situó como líder en solitario con menos seis. El birdie retumbó como un trueno en Torrey Pines con los aficionados entregados al vizcaíno y llegó a oídos de Oosthuizen, al que todavía le quedaba mucho trabajo. Rahm besó a su esposa y a su hijo y esperó el desenlace en la casa club. La historia le abrió sus páginas.

Diez últimos ganadores del Abierto de EE UU:

2021: Jon Rahm (ESP)

2020: Bryson DeChambeau (USA)

2019: Gary Woodland (USA)

2018: Brooks Koepka (USA)

2017: Brooks Koepka (USA)

2016: Dustin Johnson (USA)

2015: Jordan Spieth (USA)

2014: Martin Kaymer (GER)

2013: Justin Rose (GBR)

2012: Webb Simpson (USA)