Pedro García y su historia eterna

No hay quien pueda con Pedro García, eterno campeón de España de lucha grecorromana y que, confiesa con rubor, ya tiene «un poco aburridos» a los aspirantes que, año a año, fracasan en sus intentos de destronarle. Recientemente, en Murcia, amplió a catorce sus entorchados consecutivos. Una salvajada la suya.

I.S. ACEDO / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

No contento con su reinado incontestable en la disciplina que le ha hecho célebre, Pedro García (Las Palmas de Gran Canaria, 1982) ahora la compatibiliza con otras como el grappling, en la que también se está cubriendo de gloria. Un campeonato regional y una medalla de oro acreditan sus progresos en esta incursión que ha realizado para ampliar su radio de acción. Por lo pronto, la temporada no ha podido empezar mejor para él. En diciembre arrancó brillando en un torneo internacional celebrado en Finlandia y, en las últimas semanas, no ha parado de subirse al podio. «En Valencia quedé primero en el Nacional de grappling, especialidad de la que ya salí vencedor en Canarias, y en Murcia volví a quedar campeón de grecorromana. Desde 2005 me he llevado todos los oros en España. Sin duda, una satisfacción muy especial para mí porque supone un récord no igualado», reconoce.

Insaciable, no se acomoda en lo que ya tiene y mira al frente con el deseo de buscar la consagración fuera de España. Y vienen meses plagados de desafíos que pueden colmar sus expectativas. «Ya estoy convocado con la selección española de grappling para el Europeo de Moscú, que será en abril, el Mundial de Budapest, a celebrar en septiembre, y los Juegos del Mediterráneo de Tarragona, fijados para junio. Van a ser tres competiciones muy importantes para mí y en las que espero dar mi nivel y, por supuesto, ir a por todas. Por fortuna, no me han quedado secuelas de la operación en el hombro y he vuelto a tener muy buenas sensaciones sobre el tatami, que es la mejor señal posible para mí», insiste.

Con la mirada puesta en este calendario de primer nivel, Pedro ni se plantea una retirada que, por edad, podría entrar en sus planteamientos: «Disfruto tanto con lo que hago que, mientras el cuepo aguante, tiraré para adelante. Día a día, sin pensar a largo plazo».