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Miembros de la directiva fundacional del bote y tripulantes en 1934. FEDAC
90 años del bote Guerra del Río

90 años del bote Guerra del Río

Vela Latina ·

«Era a finales de 1933 cuando se daba cuenta a Capitanía de Las Palmas del acto de construcción del bote, con un coste de 1.000 pesetas. 500 en material y 500 en jornales y construido en la playa de la Marina de Triana»

Iván Cruz Ruano

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 30 de marzo 2023, 10:30

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Hace 90 años, un grupo de amigos se congregaba en torno a una pasión en común: las pegas de botes de Vela Latina en la capital de la isla de Gran Canaria. Una treintena de incondicionales del deporte se reunían para formar la Sociedad de Deportes Náuticos Domingo Guerra del Río.

Era a finales de 1933 cuando se daba cuenta a Capitanía de Las Palmas del acto de construcción del bote, cuya inscripción quedaría formalizada en la documentación de Capitanía de Las Palmas. Con un coste de 1.000 pesetas, 500 en material y 500 en jornales, nacía el Domingo Guerra del Río, un bote construido en las inmediaciones de la playa de la Marina de Triana por los carpinteros de ribera D. Francisco Solís y D. Dionisio Robaina. En el periódico La Provincia se publicaba el día 4 de abril de 1934, en su página 14, el siguiente texto:

«La fotografía que antecede pertenece al 'Domingo Guerra del Río', nombre que le fue impuesto en memoria del llorado alcalde de esta ciudad. Sus propietarios son 30 entusiastas, constituidos en sociedad legal. Fue construido por los maestros Francisco Solís y Dionisio Robaina Noble. Tiene de eslora 6,50 metros; un metro 95 cms. de manga y un metro de puntal. Mide el palo 8,80 metros, teniendo la palanca 12,25 metros. Pesa su horza 99 kilos y su casco está pintado: el fondo de azul; de la línea de flotación hasta la cinta, que es morada, de blanco, y cubierta amarillo con «farquias» blancas. Patronea la embarcación Juan Izquier, bajo la dirección de Bartolomé Santana. Lleva nueve marineros, y fue botado al agua en el pasado mes de febrero. Ha ganado la única regata que lleva efectuada. BARLOVENTO».

Gracias a las indagaciones y estudios publicados por el investigador Daniel Rodríguez, conocemos buena parte de esta historia que, como muchas otras de una época gloriosa de nuestro deporte, podemos conservar y transmitir a generaciones futuras. Conocemos algunos datos de aquella etapa, así como la información detallada de registros, pegas y datos curiosos de la época.

En 1934, el Domingo Guerra del Río navegó por primera vez, pero debido a la Guerra Civil española, la competición no tuvo continuidad de forma regular, quedando el bote y su legado en la transmisión oral de quienes vivieron dicha etapa.

Fue esa transmisión oral, ese legado de los que participaron en aquel nacimiento, el que dio pie y origen a rescatar de la memoria al bote Guerra del Río. El artífice de ese renacimiento lo ejecutaba hace 20 años, mi tío Agustín de la Nuez. Tino de la Nuez, como se le conoce familiarmente, guardaba los recuerdos que su suegro, Domingo Ruano Viera, mi abuelo materno.

Según cuenta Tino, mi abuelo le hablaba muchas veces del bote Guerra del Río, ya que quien fuera su suegro participó en esa sociedad deportiva desde su fundación. La participación contaba con el apoyo de parte de nuestra familia Ruano, del barrio marinero de San Cristóbal. La familia participó activamente en ese comienzo del bote, y desde la azotea de la propia casa familiar, frente al Castillo de San Cristóbal, se llegaron a coser las velas de aquel primer bote de 1934.

Cuando en 2003 Tino se disponía a poner en marcha un nuevo proyecto con un bote de Vela Latina, una de sus mayores pasiones, no lo dudó ni un momento y puso a navegar nuevamente el nombre del Guerra del Río en la bahía capitalina. Con el apoyo incondicional de su mujer, mi tía Rosario Ruano, y el de sus hijos, puso en marcha el proyecto que ha venido siendo apoyado por muchos amigos a lo largo de estos años.

Dice la canción de Gardel que 20 años no es nada y así, sin darse cuenta, han pasado dos décadas. Veinte años en los que el proyecto ha estado acompañado de una piedra angular, gracias a las gestiones de Miguel Pérez una tarde de aquel lejano 2003, donde unos amigos dieron el sí para que el bote contara con un patrocinador, nada menos que SPAR GRAN CANARIA, un ejemplo de empresa socialmente responsable que, con su firmeza de apostar por lo de aquí, por lo nuestro, supo dar su apoyo incondicional al bote Guerra del Río. Este año, un grupo de amigos, algo más de treinta incondicionales de este deporte, formamos parte del proyecto. Nos volvemos a congregar unidos en torno a las regatas de botes, queremos volver a ilusionarnos para poner en marcha lo que hace casi 90 años se forjó de idéntica forma.

Este viernes se presenta en sociedad la temporada 2023, con la ilusión de celebrar una importante efeméride, el 20 aniversario desde nuestra vuelta al mar. Renovando nada menos que las ganas de estar en la competición, apoyados nuevamente por nuestro patrocinador, que volvemos a navegar juntos otro año más.

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