Fútbol: UD Las Palmas

La insostenibilidad de jugar sin extremos

03/12/2018

El empate ante el Real Oviedo señala un dibujo que no hay por donde coger. La superpoblación en el centro del campo, donde los futbolistas se acaban pisando unos a otros, y prescindir de jugadores que jueguen pegados a la línea de cal continúa restando desborde a un equipo que necesita romper ya.

El segundo encuentro de Paco Herrera tras su vuelta a la UD tan solo sirvió para dejar clara una cosa: Las Palmas necesita jugar con extremos. Y es que el planteamiento de poblar el centro del campo está bien para ganar en músculo y equilibrio con el balón, pero cuando no se tiene el esférico, como es el caso del cuadro amarillo, se requieren otras virtudes. Los malos resultados, donde tan solo se ha conseguido una victoria en los últimos 10 encuentros de liga, obligan a un giro de volante.

Ante el Oviedo, todo fue más de lo mismo. Un equipo sin rumbo y dando tumbos. Tan solo la entrada de Maikel Mesa puso una pequeña nota positiva a un choque soporífero y en el que jamás se intuyó que se pudiera lograr la victoria. Herrera lo intentó moviendo fichas. Apostó por David García en el carril derecho, sustituyendo al sancionado Álvaro Lemos, a Dani Castellano por De la Bella y a Mesa en la sala de máquinas. Aun así, el dibujo varió muy poco. O nada.

Una vez más se volvió a prescindir de los extremos. Y con ello se cerró el campo hasta el punto en el que los carrileros del Oviedo, que jugó con defensa de cinco, aparecían por todas partes. Mientras, la Unión Deportiva buscaba un balón que jamás llegaba con criterio. Tana, náufrago de la inercia de este conjunto, se veía desbordado y desquiciado. Timor y Javi no conectaban. Dani y David, en los costados, no se descolgaban por la parcela ofensiva y Rubén y Araujo eran dos auténticos islotes.

Mientras tanto, Fidel esperaba un turno que jamás llegaría en el banquillo y Danny Blum vio el choque desde la grada. Lo mismo pasó con Diego Parras, que se sentó en el banco cuando todo hacía indicar que galoparía por la banda diestra. Tanto el onubense como el alemán están teniendo un protagonismo casi testimonial en una campaña en la que si algo le falta a la Unión Deportiva es desborde. Decisiones que la grada no termina de entender y hechos por los que el Gran Canaria exhibió su descontento durante muchos tramos del partido del pasado domingo.

Por lo tanto, Paco Herrera se encuentra en la tesitura de continuar optando por un sistema que no garantiza resultados o dar un volantazo y apostar por el desparpajo que ofrecería situar a dos futbolistas pegados a la línea de cal.

La insostenibilidad de jugar sin extremos

De hecho, durante los pocos minutos que han disputado ambos jugadores han demostrado que tienen cabida y que podrían llegar a ser importantes. Fidel tiene regate y, además, es asociativo. Sabe lo que es jugar en corto con la pelota pegada al pie. Danny Blum, por su parte, es otro tipo de extremo. Tal vez, más parecido a los de antaño. De los que dejan rivales atrás gracias a su potencia y compromiso. Los dos tienen cualidades para romper defensas rivales y ayudar a esta indolente Unión Deportiva a salir de un bache que se sigue alargando en el tiempo.

Porque es sensato pedirle a los laterales que ayuden también en misiones ofensivas, pero es incoherente exigirle a David García, que ha jugado todo el curso, y de qué manera, de defensa central, haga de Álvaro Lemos y cabalgue sin cesar porque ya no está para esto. Mucho menos cuando el canterano Parras sí podía hacer esa función. Además, sin tener un compañero por delante con el que combinar.

La plantilla tiene un potencial inmenso y no tienen por qué jugar los mejores. Hay veces que para dar dos pasos hacia delante hay que retroceder uno. Y si no se puede apostar por el tridente ni por el trivote, lo mismo colocar a dos puñales en los costados suma más de lo que resta. En una categoría donde se juega de manera tan directa, Fidel y Blum deben tener más protagonismo. O, por lo menos, dejar de ser actores residuales cuando Las Palmas necesita romper.

  • 1

    ¿Le parece correcto que el árbitro se disculpe después de descubrir el error en el penalti que dio el empate al Tenerife frente a la UD Las Palmas este domingo?

    Sí.
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