Lucas Bravo de Laguna, presidente de Unidos Por Gran Canaria. / cober

«Parecía un brindis al sol, pero estamos ante una oportunidad real, única e irrepetible»

Lucas Bravo de Laguna fue el promotor de la candidatura mundialista de Gran Canaria al frente de Unidos por Gran Canaria

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

En lo que parecía «un brindis al sol», como recuerda, fue Lucas Bravo de Laguna al frente de Unidos Por Gran Canaria quien puso sobre la mesa la iniciativa de que Gran Canaria se pudiese convertir en sede mundialista dentro de la candidatura de España y Portugal para 2030. Y ahora que cobra fuerza que esta posibilidad se materialice, es de justicia recordar su ejercicio de perseverancia y convicción para que ahora se hable de la isla en este escaparate.

«Apenas tuvo repercusión en su momento, aunque desde que se aprobó la moción, a finales de febrero, y se han establecido los plazos que marcan el 4 de julio como fecha para la presentación de sedes, todo se ha acelerado. Sin duda, sentimos una alegría contenida, porque todavía no hay nada hecho, por haber sido precursores de algo que puede suponer un hito para Canarias y Gran Canaria. Un Mundial de fútbol solo se equipara a unos Juegos Olímpicos. Se superaría, sin duda, el impacto del Mundial de baloncesto que trajimos en 2014, con aquel amistoso de Estados Unidos que fue vendido a 140 países. Y eso ya es decir», aclara.

Bravo de Laguna matiza que en la idea original de Unidos Por Gran Canaria se establece que la isla debe aspirar «a ser sede de una fase grupos, nada de subsede» y base sus argumentos con hechos: «Tenemos que pensar en grande y quitarnos los complejos. Ahora no cumplimos los requisitos de la FIFA pero hay tiempo y posibilidades para que el estadio se termine y finalice alcanzando las 40.000 localidades, y con fondos gubernamentales, por lo que el Cabildo se ahorraría dinero para dejar una instalación modélica como patrimonio para todos. Nuestro aeropuerto es el cuarto de España con más tráfico, solo por detrás del de Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca, conectividad que se valora y mucho en este tipo de eventos, y disponemos de una planta hotelera magnífica, que seguramente también afronte el reto de mejorar su oferta. Todo, en suma, redundaría en un beneficio global para nuestra tierra».

«Sabemos que más de diez territorios de España aspiran a ser sede y nosotros no podemos conformarnos con que nos den un amistoso y nos dejen como subsede. Evidentemente esto se negocia con la Federación presentando un proyecto serio y fundamentado y que justifique de pleno las opciones de Gran Canaria que, repito, dispone de todo lo necesario para que en 2030 esté a la altura de este enorme desafío», añadió.

Hito sin comparación

Insiste en que se trata «de una oportunidad histórica» y que ayudaría a compensar «la injusticia» que supuso dejar fuera al Archipiélago del Mundial de 1982: « La generación de riqueza, de empleo y de oportunidades es magnífica, irrepetible y, repito, merecemos este privilegio por lo que brindamos a la candidatura de España y Portugal. Hace una década no teníamos el Gran Canaria Arena, lo levantamos y trajimos un Mundobasket. Ahora tenemos el estadio, pendiente de mejoras, sí, pero está ahí y hay una infraestructura aledaña que nos permite sustanciar la aspiración de acoger varios encuentros del Mundial de 2030».

Respecto a su pálpito, Lucas Bravo de Laguna admite «ser más optimista que nunca» luego de haber constatado que de la ronda de contactos efectuada el miércoles por Luis Rubiales ha salido un respaldo unánime de las instituciones públicas: « Esto no va de colgarse medallas o darle tintes políticos a nada. Esto va de darle a Gran Canaria lo que merece y de estar donde tenemos que estar si España, junto con Portugal, es el centro de toda la atención en 2030. Ahí debe figurar, sin excusas, nuestra isla. Por eso hay que brindar la ayuda y máxima colaboración a los dirigentes actuales y a los que haya en su momento para que todo salga como merece la ciudadanía. Vamos a esperar qué sucede pero tenemos motivos para ilusionarnos».