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Un espontáneo salta al campo con una bandera arcoíris durante el Portugal-Uruguay

Se llama Mario Ferri y no es la primera vez que invade un terreno de juego para reivindicar causas sociales. Ayer lo hizo para defender la libertad de los ucranianos y las mujeres iraníes

A. MATEOS

El Mundial de Qatar no pasará a la historia precisamente por lo futbolístico. Entre el escaso nivel que, de momento, muestran las grandes selecciones y los gestos políticos que predominan en cada jornada, los aficionados se quedan con lo segundo.

Ayer volvió a suceder en el Portugal-Uruguay. El partido estrella de la jornada, que terminó con victoria lusa, fue noticia por la invasión de un aficionado que trató de boicotear el Mundial. El hombre se llama Mario Ferri y saltó al campo ondeando una bandera arcoíris utilizada en Italia para reclamar la paz, muy parecida a la que representa al colectivo LGTB pero con un color más celeste y un orden distinto a la utilizada por el colectivo. También lo hizo con varios mensajes inscritos en su camiseta. Se podía leer 'respeto por las mujeres iraníes' y 'salvar a Ucrania'. No es la primera vez que invade un terreno de juego. Ya lo hizo en el Mundial de Brasil, con un mensaje que decía 'salvar a los niños de las favelas', y en la final de la Champions entre el Manchester United y Barça en 2011.

Las cámaras que retransmiten los partidos, como suele ser habitual, dejaron de enfocar al campo cuando se percataron de la presencia del espontáneo. Aún así no lograron evitar que se colase en la pequeña pantalla. Millones de personas en el mundo vieron la carrera que Mario Ferri se pegó en el estadio que albergará la final del Mundial.

Aunque no portó la bandera LGTB, durante unas horas todo el mundo pensó que sí y la reivindicación fue muy aplaudida en las redes sociales. Y de paso, la situación del aficionado generó preocupación entre los usuarios, que escribieron mensajes sarcásticos como «a la cárcel» o «DEP». Y es que «la homosexualidad no está autorizada» en Qatar, y además está penada con hasta cinco años de cárcel. Lo advirtió el presidente del comité organizador Nasser Al-Khater hace un año, y lo volvió a repetir hace unas semanas. También lo hizo el jefe de seguridad del Mundial. «Si un hincha ondea una bandera arcoíris en un estadio y se la quitan, no será porque queramos ofenderle, sino por su bien. Para protegerle. Si no lo hacemos, alguien podría agredirle», afirmó el general Abdullh al-Ansari.

Los colores del arcoíris que representan al colectivo LGTB están vetados en Qatar. A las prohibiciones de las autoridades locales se le sumó el veto de FIFA. El máximo organismo del fútbol mundial sorprendió a todos cuando amenazó a los jugadores de sanciones deportivas si portaban el brazalete 'One Love'.

La elección de Qatar como sede del Mundial en 2010 marcó un antes y un después en el mundo del fútbol. Posteriores investigaciones periodísticas demostraron indicios de una presunta elección fraudulenta del país organizador gracias a supuestos sobornos a altos cargos de la FIFA. Un juez decidirá sobre estas acusaciones en los próximos meses. La cúpula que dirigía el fútbol en aquel momento cayó como un castillo de naipes, aunque los nuevos dirigentes mantuvieron a Qatar como país organizador pese a las leyes anti-homosexuales y los miles de obreros migrantes fallecidos en sus instalaciones. Su presidente Gianni Infantino reside en la capital catarí desde hace un año.