Real Madrid

Zidane responsabiliza a Florentino Pérez de su segundo adiós

«Me voy porque siento que el club ya no me da la confianza que necesito», señala el marsellés en una carta a los aficionados blancos

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Zinedine Zidane rompió por fin su silencio y explicó su marcha del Real Madrid sin tapujos. Menos de una semana después de que se confirmase su segundo adiós al banquillo del conjunto de Chamartín, el técnico francés optó por tomar la palabra para ofrecer a los aficionados blancos las razones que le llevaron a adoptar una decisión que venía dejando entrever desde meses atrás. Sus razonamientos no tienen desperdicio «Me voy porque siento que el club ya no me da la confianza que necesito», señaló en una carta abierta publicada este lunes en el diario 'AS' en la que se muestra muy crítico con la directiva.

«Me voy, pero no me tiro del barco y no estoy cansado de entrenar. En mayo del 2018 me fui porque después de dos años y medio con tantas victorias y tantos trofeos sentía que el equipo necesitaba un nuevo discurso para mantenerse en lo más alto. Hoy las cosas son diferentes. Me voy porque siento que el club ya no me da la confianza que necesito, no me ofrece el apoyo para construir algo a medio o largo plazo», explica el galo en un texto en el que lanza una serie de cargas de profundidad contra Florentino Pérez, al que responsabiliza de su adiós y le reprocha, sin citarle, que no le apoyó cuando los resultados no acompañaban, filtrando por el contrario que el club sopesaba destituirle si no lograba enderezar el rumbo.

«Sé que cuando no ganas te tienes que ir. Pero aquí se ha olvidado una cosa muy importante, se ha olvidado todo lo que he construido en el día a día, lo que he aportado en la relación con los jugadores, con las ciento cincuenta personas que trabajan con y alrededor del equipo», señala el marsellés. Pese a destacar que «pasar veinte años en el Madrid ha sido la cosa más bella» que le ha pasado en su vida, algo que, reconoce, le debe exclusivamente a Florentino Pérez, que apostó por él en 2001 y peleó para reclutarle «cuando había cierta gente que estaba en contra», le recrimina a la directiva que no haya valorado adecuadamente su modo de conducir el vestuario y la elegancia con la que ofició siempre como portavoz de la entidad.

«Me hubiera gustado que en los últimos meses mi relación con el club y con el presidente hubiera sido un poquito diferente a la de otros entrenadores. No pedía privilegios, por supuesto que no, sino un poco más de memoria», argumenta el francés, pieza determinante en la tercera edad de oro de los blancos en Europa con las tres Champions consecutivas y segundo entrenador más laureado en los 119 años de historia del club con once títulos, a tres de Miguel Muñoz.

Fuego amigo

Zidane lanza otra andanada al recordar que para sobrellevar el tremendo peso de un banquillo tan grande como el del Real Madrid es esencial que la cúpula cuide «las relaciones humanas», elemento que, a su entender, no se manejó de la forma debida en los últimos meses. Así, acusa a los rectores de la 'casa blanca' de filtrar mensajes interesados para crear injerencias en la plantilla. « Me dolía muchísimo cuando leía en la prensa, después de una derrota, que me iban a echar si no ganaba el siguiente partido. Me dolía a mí y a todo el equipo porque estos mensajes filtrados intencionalmente a los medios de comunicación creaban interferencias negativas con la plantilla, creaban dudas y malentendidos. Menos mal que tenía a unos chicos maravillosos que estaban a muerte conmigo», expresa Zidane, pródigo siempre en guiños a sus ya expupilos, que fueron su principal sustento y su gran preocupación mientras estuvo al frente del Real Madrid.

Su alegato expone una ruptura muy diferente de la que se produjo hace tres años, cuando asumió que su mensaje había dejado de calar en el vestuario y prefirió dar un paso al lado para que entrase un nuevo entrenador que reactivase al plantel. En esta ocasión se ha sentido abandonado por sus superiores, que deslizaban nombres de eventuales reemplazos en su entorno mediático mientras el preparador hacía piña con la plantilla, su parapeto cuando la derrota ante el Shakhtar Donetsk en Kiev a acomienzos de diciembre le dejó con la soga al cuello y posteriormente en enero, cuando de nuevo fue severamente cuestionado tras caer en semifinales de la Supercopa de España y se vio apeado de la Copa del Rey a las primeras de cambio frente al Alcoyano.

Mientras, y sin intención de entrar en réplicas, el club sigue a la caza de relevo entre una terna de candidatos cada vez más reducida. Antonio Conte sigue bien posicionado, dado que Mauricio Pochettino está atado al PSG. A la espera se mantiene Raúl González.