Análisis

El minuto de campeonato en una Liga de VAR

Si el Real Madrid no es campeón, el torneo de la regularidad se recordará siempre por la polémica del penalti pitado a su favor que acabó con una pena máxima en contra

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

La polémica, consustancial al fútbol y siempre mucho más mediática cuando rodea a un grande como el Real Madrid o el Barcelona, marcará la Liga de la pandemia hasta el punto de que en los libros de historia del deporte rey será recordada por un minuto de campeonato, o más bien tres entre protestas, consultas y demás, que puede decidirlo todo. Justo en un duelo clave para el desenlace del torneo de la regularidad, llamado así porque no puede obviarse que son 38 jornadas, ocurrió un hecho insólito pero que en algún momento tenía que llegar.

En un visto y no visto se pasó de un penalti señalado a favor del Real Madrid por un derribó del portero sevillista Bono a Karim Benzema a la revisión de esa jugada y del córner en contra del Madrid que precedió a ese contragolpe y a la señalización de una pena máxima por mano del madridista Militao. Una acción que transformó el croata Ivan Rakitic y que supuso el 1-2 provisional, igualado en los seis minutos de descuento por el gol del belga Eden Hazard, que desvió con el pie un disparo de Toni Kroos que se iba fuera y sorprendió al portero marroquí del equipo visitante.

A falta de un cuarto de hora para la conclusión del choque, el equipo de Zinedine Zidane pasaba de ser líder del campeonato con solo tres jornadas por delante a ser el tercero de la tabla, dependiendo en ese instante del Atlético y también del Barça. Con el 2-2 final, esta Liga de Alfred Hitchcock, tal y como la define en su crónica El País, los rojiblancos son líderes con dos puntos de ventaja sobre los blancos y los azulgranas y con el 'average' perdido respecto al conjunto merengue y ganado con el Koeman, que a su vez también lo tiene perdido con el Real Madrid.

A raíz de esa jugada, la que más debate ha generado en esta y en muchas ligas por el momento clave en el que se produjo y porque jamás se había pasado en el fútbol español de un penalti a favor de un equipo a otro en contra sin sucesión de continuidad, la controversia ha ido en aumento. Lejos de contribuir a cierta cordura, los profesionales y la crítica, muy de bufanda en el fútbol, han aumentado las sospechas sobre el sistema.

Para los madridistas no es penalti de Militao porque salta de espaldas, no ve el balón, su movimiento del brazo es natural para equilibrarse en el aire y, el esférico le golpea antes en el hombro; para los no forofos del Real Madrid se trata de un penalti evidente con el reglamento actual. Argumentan que la mano está completamente extendida y a la altura del hombro y que corta un espacio.

Fuentes del Comité Técnico de Árbitros concluyen que la pena máxima es indiscutible. Y aunque en el club blanco comparan la acción con la mano del colchonero Felipe no señalada como penalti en el último derbi del Wanda Metropolitano, estas mismas fuentes del organismo que preside Velasco Carballo recuerdan que no hay jugadas iguales y que aquella mano fue una de esas acciones grises, en el límite del reglamento, ya que el brazo estaba más bajo y ocupaba un espacio menor.

Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, se quejó a su manera acabado el choque. Insistió en los distintos criterios que se aplican y aseguró que existe «inquietud» en el club por lo que sucede con los arbitrajes. Inquietud que en este caso cabe colegir es sinómino de sospecha. Directivos del club blanco no salen de su asombro por lo ocurrido en el Di Stéfano y se refieren a un tremendo «escándalo» A su juicio, el Madrid no recibe el mismo trato que sus rivales. Dani Carvajal, lateral derecho titularísmo pero ahora lesionado, escribió un tuit, luego borrado, con el lamento de «¡qué verguenza!».

El técnico, Zinedine Zidane, habitualmente muy elegante y sin las excusas entre sus argumentos, sí se quejó esta vez y confesó estar muy enfadado y haberle ido a pedir explicaciones al colegiado J uan Martínez Munuera, un policía local que Benidorm que, para más inri, hasta este partido estaba señalado, muy en el foco, por madridista. «Me tendrán que explicar la regla de las manos porque no la entiendo», espetó Zizou. Se recuerdan ahora esas manifestaciones de Gerard Piqué en las que afirmaba que el 85% de los árbitros son del Real Madrid y, por lo tanto, le benefician aunque sea de forma inconsciente. Una forma de poner en tela de juicio el sistema y a los jueces.

Martínez Munuera rectificó y pasó de un penalti en un área a una pena máxima en la contraria a instancias del trencilla castellano-leonés José Luis González González, quien desde la sala del videoarbitraje también entendió como infracción al reglamento la mano de Militao. Julen Lopetegui, técnico sevillista que el año pasado se quejó del arbitraje sufrido en Valdebebas, ya que este mismo árbitro le anuló al Sevilla un gol por un bloqueo polémico en un córner al más puro estilo del baloncesto, este domingo apuntó que, a su juicio, el penalti cometido por Militao era claro.

El exbarcelonista Ivan Rakitic indignó todavía más a la parroquia madridista al término del choque. El croata llegó a decir que para él todas las manos son penaltis, más allá de que haya voluntariedad o no. Se inventó un nuevo reglamento para salir del trance en el postpartido. Con esa tesis, hubiera habido un penalti a favor del Real Madrid en el primer tiempo y se acabaría con toda discusión subjetiva e interpretación.

Mientras la maquinaria afín a los postulados merengues arremete contra lo ocurrido, insiste en sus medios afines en los calificativos de «robo» y «escándalo» y sospecha incluso que puede existir una mano negra a raíz de la Superliga europea auspiciada por el presidente Florentino Pérez y fuertemente contestada por la UEFA, con amenaza incluso de excluir al conjunto blanco de la próxima edición de la Champions, en el otro bando también ponen el grito en el cielo por tanto «lloro».

Desde el sector antimadridista existe la convicción que si se pudiera dar marcha atrás en la historia y aplicar el tan criticado VAR, es probable que al Real Madrid le tuvieran que quitar de sus inigualables vitrinas trofeos importantes. El domingo ante el Sevilla, de no existir el videorbitraje, el colegiado alicantino hubiera concedido en el primer tiempo un gol de Benzema tras fuera de juego previo de Álvaro Odriozola que no lo consideró el asistente, y también hubiera pasado por alto la mano de Miltao e indicado el penalti posterior a favor del Real Madrid. Esta Liga que se nos va de las manos.