Rodrigo de Paul, el fichaje más caro hasta la fecha. / afp

Un mercado de fichajes a fuego lento

El Barça es el club más activo en una ventana de traspasos marcada por la caída de ingresos derivada de la covid-19 y el condicionante del límite salarial

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

Después del verano de 2020, el más atípico que se recuerda en el fútbol, el estío ha recuperado este año su tradicional desarrollo. Vuelven los fichajes y una pretemporada al uso, con sus dobles sesiones de entrenamientos, sus estancias en el extranjero y sus partidos amistosos, todo aquello que no hubo antes del inicio de la campaña 2020-21, prácticamente enlazada a continuación de la anterior por aquello de recuperar lo perdido durante el parón por la pandemia de la covid-19.

Sin embargo, y precisamente por el daño económico que el coronavirus ha supuesto para los clubes, sin espectadores en las gradas durante más de un año y con el interés del espectador en caída, el mercado de fichajes se está cociendo a fuego lento, moviendo cantidades modestas de dinero y con sumo cuidado en cada operación. El límite salarial de LaLiga es otro de los condicionantes a la hora de afrontar grandes fichajes, pues un sueldo elevado obliga al encaje de bolillos mediante salidas forzadas y poco rentables.

En este contexto, el más activo hasta la fecha es el Barça. Llegaron a coste cero Depay, Agüero, Eric García y volvió al club azulgrana Emerson tras su cesión al Betis. Cuatro incorporaciones y seis salidas confirmadas hasta la fecha, las de Junior al Leeds, Trincao al Wolverhampton, Todibo al Niza, Aleñá al Getafe, el canterano Konrad de la Fuente al Olympique de Marsella y la rescisión del contrato de Matheus, absolutamente desapercibido en su etapa en la ciudad condal.

En total, 31 millones de euros en caja pero poca masa salarial liberada, insuficiente para el nuevo contrato de Messi. Es por ello que el capítulo de despedidas no está ni mucho menos cerrado. Para el fichaje del '10' argentino, pues no deja de serlo una vez acabada su vinculación, se presume necesaria la salida de Griezmann y es ahí donde se cuece la que puede ser la operación del verano. Aunque el deseo del Barça sería liberar la cuantiosa ficha del francés con un traspaso o salida a un club extranjero, el deseo del jugador pasa por regresar al Atlético y en el Camp Nou no están en condiciones de exigir dada la necesidad acuciante y contrarreloj de rebajar la cuantía global de las fichas de su plantilla.

Ahí es donde entra en juego Saúl, en la rampa de salida colchonera después de una temporada discreta y que buscaría recuperar su mejor versión vestido de azulgrana. Ya sea en un trueque o incluyendo una cantidad de dinero no muy alta, el centrocampista ilicitano cruzaría su camino con el de Griezmann, despejando así el atasco ofensivo culé, dando a Koeman una opción en la medular, donde el neerlandés detecta cierta debilidad, y reforzando un ataque rojiblanco casi de ensueño que ya hace las delicias de Simeone. Sería la guinda para un Atlético que en el fichaje más destacado hasta la fecha, cerró a cambio de 35 millones de euros la llegada del argentino Rodrigo de Paul, una de las sensaciones de la Copa América. Salieron los cedidos Torreira y Moussa Dembélé.

Una vez confirmado el trueque entre Griezmann y Saúl y anunciada esa continuidad de Messi que parece encarrilada, al Barça aún le quedarían tres patatas calientes con las salidas de Umtiti y Pjanic, a los que se quiere rescindir el contrato pero que no están dispuestos a renunciar así como así a sus suculentos salarios, y la solución para Coutinho, un caso aún más complejo pues los 120 millones de euros fijos más otros 40 en variables que costó su fichaje están lejos de la amortización y la ficha del brasileño es considerable.

Regresos tras cesión

Más tranquilo está siendo el verano en el Real Madrid, al menos en el capítulo de altas y bajas. Y eso que el conjunto blanco fue el primero en mover ficha con el regreso de Ancelotti al banquillo del Santiago Bernabéu tras el adiós de Zidane. La despedida de Sergio Ramos, rumbo al PSG, no deja de ser una baja de calado a pesar de que era ya esperada. Desde el club de Chamartín contaban con la salida de su capitán en las últimas seis temporadas después de que este rechazase la oferta de renovación inicial y por ello cerraron con bastante tiempo la llegada de Alaba, que acababa su vinculación con el Bayern y parece un defensa de garantías.

Con los regresos tras cesión de Bale, Odegaard, Jovic, Ceballos, Brahim, Vallejo y Kubo en la plantilla blanca hay ahora mismo 'overbooking', a la espera de salidas como la Varane. El central francés sigue empeñado en no renovar un contrato que concluye en junio de 2022, por lo que desde el club se plantean ya un posible traspaso para hacer caja, con el Manchester United como posible destino.

La prueba de la austeridad imperante en la Liga la da el hecho de que más allá del fichaje de Rodrigo de Paul, una operación por valor de 35 millones de euros, los únicos movimientos destacados del mercado nacional son la opción de compra sobre Foyth por la cual el Villarreal pagó 15 millones al Tottenham, el traspaso del croata Budimir del Mallorca a Osasuna por un montante de ocho millones y la venta de Aleñá del Barça al Getafe a cambio de cinco millones. A la espera de algún plato fuerte en la segunda mitad de julio y agosto, el mes de los grandes fichajes, todo lo demás son importes bajos, movimientos de jugadores libres y cesiones. Son tiempos de vacas flacas y cada euro cuenta.