Álex Sánchez

Liga 2020-21

La Liga más abierta, en tiempos de la covid

Con unos terrenales Real Madrid y Barça, la fiabilidad del Atlético y los emergentes Sevilla, Villarreal y Real Sociedad prometen emociones fuertes en la zona alta de la clasificación

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

Siempre se ha dicho que la solidez de un gran campeonato reside en el nivel de su clase media. Este es el caso de LaLiga Santander, cada vez más. Real Madrid y Barça están ya lejos de los tiempos de las Ligas de cien puntos y de los registros de otro planeta de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo y parecen más terrenales. Aunque eso lo paga el fútbol español en la Champions, donde se quedó sin al menos un semifinalista por primera vez en quince años, el campeonato lo agradece con una pelea por los puestos altos de la tabla que se presume apasionante.

Pese a todo, Real Madrid y Barcelona volverán a partir como favoritos. El equipo blanco defiende trono y a priori es el candidato número uno, puesto que a un bloque perfectamente definido, con Courtois, Ramos, Casemiro y Benzema como columna vertebral, debería unir la progresión de jóvenes talentos como los brasileños Vinicius y Rodrygo, la magia vikinga de Odegaard y otro fichaje en forma del regreso desde el principio de curso de Asensio, así como la esperada explosión de Hazard, llamado a ser estrella y que solo puede ir a más después de una primera campaña para el olvido por las lesiones.

El Barça resulta toda una incógnita. No se recuerda en el club azulgrana un inicio de temporada tan complejo. Con Messi en cuerpo pero no en alma después de amagar con una salida por las bravas, comienza la reconstrucción de Ronald Koeman, con la salida de algún peso pesado como Luis Suárez o Ivan Rakitic y la llegada de Miralem Pjanic para reforzar el centro del campo y promesas aún por hacer como Trincao o Pedri. Lo cierto es que, pese a la mala temporada 2019-20, la primera en más de una década sin trofeo alguno y que tuvo un final de pesadilla con el 2-8 frente al Bayern en la Champions, el grueso de la plantilla azulgrana continúa y no es para nada mala a tenor de nombres como el propio Messi, que defenderá pese a todo su condición de pichichi y máximo asistente; Ter Stegen, Piqué, De Jong, Griezmann o esa gran esperanza de 17 años que se llama Ansu Fati.

Mientras los dos grandes se vuelven menos fieros, aunque el Madrid ya avanza en un proyecto que le convirtió en campeón en la extraña última Liga, la más larga de la historia después de un parón de tres meses jamás visto a causa de la pandemia de la covid-19, el Atlético es quizás el más estable, algo que invita al optimismo para ser de nuevo candidato a todo si, a una solidez defensiva y a un portero inexpugnable como Oblak, que ya son señas de identidad, es capaz de unir un paso adelante del talentoso Joao Félix y los goles que el curso pasado Diego Costa y Morata no fueron capaces de asegurar.

Al trío de cabeza se une además el emergente Sevilla, ese equipo de dos autores: el ojo clínico de Monchi en los despachos y la maestría en la pizarra de Julen Lopetegui sobre el césped. El rey absoluto de la Europa League salvó el honor de la Liga en el continente a base de ir dejando en la cuneta a históricos como la Roma, el Manchester United o el Inter de Milán. Ahora, el reto es mayúsculo, pues pasa por dar la cara en la Champions y pelear por todo en Liga. En Nervión no descartan absolutamente nada, ni siquiera conquistar el segundo entorchado liguero en la historia de la entidad 75 años después del primero. Una ambición ajustada a un proyecto en el que la delicada baja de Banega se ha solventado con el regreso de Rakitic y la llegada del prometedor Óscar Rodríguez, todo un internacional español.

Si los cuatro equipos que acabaron en los puestos Champions en la 2019-20 parten como grandes candidatos para preservar ese estatus, otro tanto ocurre con Villarreal y Real Sociedad, que acabaron quinto y sexto, en las plazas de Europa League, y parten de nuevo como los más sólidos aspirantes a repetir e incluso dar un paso más y meterse en la máxima competición continental. Fichajes como los de Parejo o Coquelin, la cesión de Kubo y la llegada al banquillo de Unai Emery en el Villarreal, y el sorprendente regreso de David Silva a la Liga con la camiseta de la Real son algunos de los grandes movimientos del extraño y tardío mercado, capaces de hacer olvidar el adiós de dos mitos como Cazorla y Bruno Soriano en el 'submarino amarillo' y la llamada a filas del Madrid a Odegaard en el caso de los 'txuri urdin'.

A partir de ahí, el abanico de equipos con aspiraciones altas se dispara. Parten con intención y argumentos para olvidar una mala campaña pasada Betis y Celta. Los verdiblancos con la dirección de Manuel Pellegrini y la incorporación de Claudio Bravo y Montoya y los celestes con más tiempo para consolidar los conceptos de Óscar García y refuerzos como Renato Tapia o Álvaro Vadillo.

Aspirantes a revelación

Athletic, Getafe y Valencia también miran hacia arriba, aunque en condiciones distintas. Los dos primeros mantienen estilos muy definidos bajo la batuta de Gaizka Garitano y José Bordalás, con los leones tirando de cantera y las apuestas azulonas de Enes Ünal y 'Cucho' Hernández para hacer olvidar a Jorge Molina, que hizo las maletas rumbo al Granada. El Valencia por su parte está en pleno proceso de desconstrucción por obra y gracia del controvertido Peter Lim, que ya ha firmado las salidas de Rodrigo Moreno, Ferran Torres, Parejo o Coquelin, y que deja en manos de Javi Gracia un proyecto de bajo coste.

En la zona media, el Granada tiene la difícil misión de alternar la Europa League, ya que debuta en competiciones continentales, y repetir una campaña liguera histórica con el séptimo puesto en su regreso a la máxima categoría. Levante, Alavés, Valladolid, Osasuna y Eibar, ya consolidados en Primera, parten con la intención de emular a los nazaríes como equipo revelación, mientras que la ilusión se desborda para Huesca, Cádiz y Elche, que ya han reclutado para la experiencia en la élite a nombres de la talla de Andrés Fernández o Negredo en el caso del conjunto aragonés y el andaluz.