Ronald Koeman, durante un entrenamiento de pretemporada del Barça. / EFE

Liga 2020-21

Con Koeman y Messi, aunque de rebote, todo es posible

El FC Barcelona tocó fondo con el 2-8 ante el Bayern e intenta iniciar otro ciclo ganador en un escenario inestable

P. RÍOS Barcelona

Comienza la que posiblemente sea la última temporada de Leo Messi en el FC Barcelona, pero también la que pudo ser la primera campaña del equipo azulgrana sin el '10'. Parecido, pero no es lo mismo. También será el último curso de Josep Maria Bartomeu como presidente, hasta las elecciones ya anunciadas en marzo de 2021, si una moción de censura no precipita su adiós. Y es el primer ejercicio de Ronald Koeman de los dos que tiene firmados, aunque posiblemente con fecha de caducidad pase lo que pase, pues Víctor Font, el precandidato con más opciones de éxito por tener asegurado a Xavi Hernández como futuro técnico, ya ha dejado claro que su elegido sería el próximo entrenador aunque Koeman lograra el triplete.

Así está el Barça a las puertas de comenzar la Liga 2020-21, intentando pisar firme en un período de inestabilidad alarmante. A estas alturas nadie duda de que lo que sucedido ante el Bayern, un 2-8 dramático y bochornoso en los cuartos de final de la pasada Liga de Campeones, solo puede tener una lectura positiva: fin de ciclo, renovación de la plantilla y a comenzar de nuevo.

Pero nada es fácil en el Barça. Los que Koeman quiere que se vayan, como Luis Suárez y Arturo Vidal, piden cobrar el año firmado hasta 2021 antes de moverse, quizás a Juventus e Inter, respectivamente. Y al que le dijo que se quedara, porque es fundamental, como Messi, envió un bufofax al club para reclamar su libertad. No se salió con la suya, pero removió los cimientos del Barça y ahora todo el mundo está expectante para saber cómo será la relación entre un técnico duro que llega al club de su vida, al que hizo campeón de Europa por primera vez en su historia con un gol, y entre un jugador con muchos privilegios adquiridos que en enero ya podrá negociar con la entidad que quiera.

De momento, la «sangre nueva» que pidió Piqué en Lisboa la tienen dos canteranos que ya irrumpieron la pasada temporada, Ansu Fati (17 años) y Riqui Puig, y dos refuerzos prometedores como Pedri (Las Palmas), también de 17 años, y Trincao (Braga). La experiencia en la media para compensar la salida de Rakitic (Sevilla) y Arthur (Juventus) la pondrá Pjanic, llegado del equipo turinés. También puede considerarse un fichaje el regreso de Coutinho tras su cesión al Bayern, pues el brasileño va a tener la segunda oportunidad. Y Dembélé, que no juega desde noviembre de 2019 por sus lesiones, es otro 'nuevo'.

Koeman sabe que llegó para liderar un cambio en un Barcelona que se quedó sin títulos en el último curso y lo hace atado a una frase que le encumbró como alternativa cuando Ernesto Valverde todavía mandaba antes de la llegada de Quique Setién. «Como holandés no tengo miedo en apostar por los jóvenes y si veo uno de 20 años que me da lo mismo que uno de 32, alinearé al de 20», soltó en enero de 2019 en TV3. Pronto se sabrá si es un hombre de hechos o de palabras fáciles.

Tiene más retos, como convertir a Frenkie de Jong, pupilo suyo en la selección holandesa, en el crack mundial que quiere ser y recuperar una versión competitiva de Griezmann, deprimido y confundido en su primer año, por no hablar de lograr que Sergio Busquets, Piqué y Jordi Alba tengan un digno y progresivo adiós, no una salida traumática.

Como queda dicho, para todo eso es necesaria una estabilidad institucional complicada en un club siempre autodestructivo y repleto de 'ismos', y más en año de elecciones. Por calidad de los jugadores, continuidad de Messi y personalidad de Koeman, no debería extrañar que volviera un gran Barcelona, pero en ese escenario lleno de intereses, envidias y rencillas vengativas tampoco sería raro que todo explotara.