Jornada 37

El Real Madrid guerrea hasta el final

Un gol de Nacho permite al equipo de Zidane ganar al Athletic en San Mamés y extiende a la última jornada el suspense sobre el color del alirón

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

El fútbol es maravilloso porque resulta imprevisible. Cuando el escenario apuntaba a un festejo propio del mundo previo a la pandemia en los aledaños del Metropolitano, la Liga sirvió otro de esos quiebros que han convertido a este campeonato en una montaña rusa no apta para cardíacos. Un gol de Nacho en San Mamés rescató al Real Madrid después de más de una hora de fútbol introvertido y mantiene el suspense sobre el color del alirón.

Porque pese a que el Atlético sufrió durante un tramo otro de esos ataques de vértigo, la tropa del Cholo Simeone se sobrepuso al final con entereza para remontar a Osasuna y conservar su ventaja de dos puntos respecto al Real Madrid. Todo se decidirá en la última jornada, en la que el equipo de Zinedine Zidane deberá ganar al Villarreal y aguardar un traspié colchonero frente al Valladolid para campeonar en el Alfredo Di Stéfano. Los blancos hicieron su parte y, pese a que incluso llegaron a soñar con alcanzar el desenlace con viento a favor, siguen vivos y guerrearán hasta el final.

Invitaba el panorama a una energética puesta en escena del Real Madrid en busca de un gol tempranero que incidiese en esa guerra de nervios que conectaba San Mamés con el Metropolitano, pero los blancos acudieron en cambio con un planteamiento timorato.

0 Athletic

Unai Simón, De Marcos, Yeray, Iñigo Martínez, Balenziaga, Berenguer, Dani García (Vesga, min. 65), Vencedor (Ibai Gómez, min. 72), Morcillo (Raúl García, min. 65), Williams (Villalibre, min. 65) y Sancet (Unai López, min. 72).

1 Real Madrid

Courtois, Odriozola, Militao, Nacho, Miguel Gutiérrez, Casemiro, Valverde, Modric, Rodrygo (Hazard, min. 77), Vinicius (Asensio, min. 59) y Benzema.

  • Gol: 0-1: min. 68, Nacho.

  • Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Amonestó a Berenguer, Raúl García, Iñigo Martínez, Nacho y Valverde. Expulsó a Raúl García por roja directa.

  • Incidencias: Partido de la 37ª jornada de Liga, disputado en San Mamés a puerta cerrada.

Pesaba más en el bando visitante el miedo a un paso en falso que la obligación de asediar el área rojiblanca. Cómodos ante la agitación de Vinicius, los leones solo padecían con el juego entre líneas de Benzema y el empuje de Modric.

Polémica servida

El mayor peligro lo llevó un centro de Odriozola que se estrelló en el codo de Morcillo. Mateu Lahoz interpretó que no era punible pese a que la pena máxima era clamorosa porque el extremo vizcaíno sacó el brazo con ánimo de interceptar el balón. Más carnaza en una Liga que a los árbitros se les fue de las manos allá por la noche de los tiempos.

Una falta botada por Berenguer que salió lamiendo el palo representó la mayor amenaza al descanso de un Athletic al que le convenía la poco ambiciosa propuesta de su oponente, atenazado por la responsabilidad, agarrotado de piernas en un envite en el que le iba la vida y ofuscado con el arbitraje, que volvió a descolocarle de forma comprensible.

Mantuvo intacto el tablero Zidane tras el descanso y fue el Athletic el que lanzó el primer zarpazo con un potente disparo de Morcillo que forzó a Courtois a despejar de puños. Sin profundidad ni desequilibrio, el Real Madrid fió sus opciones al balón parado y a golpeos lejanos, el mejor de los cuales, obra de Modric, obligó a una gran parada abajo de Unai Simón.

Metió Zidane a Asensio por Vinicius, desacertado pero más animoso que un gris Rodrygo. Con el balear ya sobre el césped, la tuvo Casemiro a la salida de un córner, pero el testarazo del mediocentro se estrelló contra el travesaño. Para entonces el Real Madrid ya había metido otra marcha. Falta le hacía.

Respondió Marcelino aportando físico, olfato y experiencia con la entrada de Villalibre, Vesga y Raúl García, quintaesencia del 'cholismo' expatriado a San Mamés el día que sus excompañeros podían ser campeones pero que terminó expulsado. Mas, con el Atlético atascado ante Osasuna, el Real Madrid se sacó un gol de la nada. Centró Casemiro al segundo palo, dejó pasar Benzema y embocó Nacho. La posición del '9', adelantada, sometió la acción a la revisión del VAR, que entendió que no se debía invalidar el tanto. Cuestionable.

Giraba la Liga, con el Real Madrid como líder momentáneo. Porque además Budimir ponía por delante a Osasuna, si bien Lodi neutralizó enseguida la renta rojilla y casi sobre la bocina Luis Suárez cambió de nuevo el horizonte con un gol que dio la razón a Simeone con esa alusión a la «zona Suárez» destinada a picar el orgullo del pistolero charrúa. Esta vez no hacían falta transistores. En la era de internet los móviles cumplen la función esa inmediata función de vocero en jornadas taquicárdicas. Todo seguía pendiendo de un alambre, en cualquier caso, como demostró un zurriagazo de Vesga que no alcanzó la escuadra de Courtois por centímetros. Pero el Real Madrid aguantó sin demasiado sobresaltos y peleará hasta el último aliento.