Antonio Suárez, este viernes en su despacho durante la entrevista. / cober

Antonio Suárez: «Pude equivocarme, pero me siento apoyado para seguir»

El presidente de la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas analiza el cisma que vivió con las dimisiones y acusaciones y avanza sus planes

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

A comienzos de enero se produjo una cascada de dimisiones en la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas (FIFLP) originadas por gravísimas acusaciones emitidas por el presidente de la institución, quien denunció «acoso de género y fines espurios» en un comunicado incendiario y que generó honda polémica. Han pasado los meses, que no las divergencias, y, con el proceso electoral ya abierto a la presidencia del órgano, Antonio Suárez (Las Palmas de Gran Canaria, 1942) ofrece sus primeras explicaciones públicas al tiempo que justifica la controvertida decisión de optar a la reelección. De ganar, como espera hacerlo, alcanzaría los 37 años en el cargo, que ya es decir.

–¿No considera que por mera regeneración democrática debería renunciar a un nuevo mandato?

–Son 33 años en los que hay una gestión que está ahí. La ilusión que tengo para seguir en el cargo la fundamenta el respaldo que tengo por parte de los clubes, de todos los estamentos de nuestro fútbol. Tengo un programa y gente nueva captada en este último tiempo con muchísimas ganas de trabajar y de seguir sirviendo a nuestro fútbol.

–Es casi una vida en el cargo...

–Soy consciente de la edad que tengo y del tiempo que llevo en el cargo, pero si hay apoyos, yo estoy aquí. Si no los tuviera, me iría, aunque no me retiraría porque yo sigo dependiendo de la Real Federación Española de Fútbol y tendría mis funciones. He dado mi vida a esta institución, me siento orgulloso y de ello y sigo ilusionadísimo.

–¿Qué tiene que decir del incendio institucional que se armó con las dimisiones y acusaciones dentro de la Interinsular?

–Es una historia larga y que conviene resumir. La gente que siempre me apoyó, que son los que dimitieron porque yo no he cesado a ninguno, tenían apetencias del cargo. Probablemente pensarían que llevaba mucho tiempo y podía sucederme. Lógicamente eso no me lo plantearon. En 2020, cuando entró Luis Rubiales a la Federación Española, dije en junta directiva que le iba a corresponder a su petición de apoyo y todos me felicitaron, me dijeron que me respaldaban. Y ya hace un año había notado que presuntos candidatos trabajaban en la calle para posicionarse a mi espaldas para colocarse como candidatos. Aquello me molestó muchísimo y, también en junta directiva, mencioné que eso era lamentable e irrelevante porque yo era el presidente. No digo que me traicionaran, pero sí que dejaron de colaborar conmigo como lo venían haciendo. Ahora hay un candidato, Arencibia, que llevaba conmigo diez años trabajando. Este señor es responsable económico al poco tiempo tomar posesión de su cargo por fallecimiento del antecesor en esta área. En cuanto a firmas y documentación, tenía toda la potestad. No he firmado nada desde que entró interfiriendo en su comisión. Nunca. Y digo nunca porque ahora se ha dicho que hay situaciones económicas comprometidas. Pido públicamente que lo demuestre, que lo denuncie donde proceda, que digan en qué sitio he metido la mano.

–Ramón Medina llevaba con usted desde siempre y también decidió irse.

–Ramón Medina ha sido un amigo, un compañero de viaje. Siempre le otorgué facilidades para que, dentro de sus competencias en la Escuela de Entrenadores, pudiera desarrollar sus ideas y prestarle ayuda en lo que pudiera necesitar de mí. Su caso es un poco atípico porque se despidió con una carta de dimisión en la que justificaba su marcha por la división interna que observaba y que estaba a mi disposición, que jamás iría en contra mía. En conversaciones privadas que hemos tenido, me dijo que jamás me traicionaría y que no tenía pretensiones de ningún cargo con otras personas. Era y es un señor que domina perfectamente el Comité de Entrenadores, de una gran valía. Pero pasó lo que pasó.

–¿ No ha vuelto a hablar con él?

–Hemos tenido contacto de llamadas para quedar, aunque no hemos quedado.

¿Podría recuperarle?

–Eso depende de él. No cierro puertas.

¿Lo esgrimido en aquel comunicado se ajustaba a la realidad?

–Aquí estaba trabajando una señora como vicepresidenta y aquello no gustó desde el primer momento en el que la nombré. Una persona que ha trabajado para esta casa de una forma diferente a la que se venía haciendo, con una visibilidad enorme, con un trabajo que se había hecho en el Observatorio de la Mujer intachable, entre otros proyectos. Ella ya no está con nosotros desde enero, porque esas mismas labores se las ha llevado a la Real Federación...

–Pero precisó «acoso de género». ¿No se excedió?

–Es posible que es comunicado fuera muy duro, pero como yo estuve aquí dentro, no se lo deseo a nadie. Bloqueado totalmente. Hicieron dejación de sus cargos... Lo de sexista pudo resultar equivocado. Suscribí todo y lo asumo.

–¿Se ha recuperado de ese cisma?

–El cisma no viene por ese comunicado federativo. El cisma viene desde mucho tiempo atrás por lo que hicieron a mi espalda. No se puede achacar que se van por esa circunstancia, por mucho polvareda que se levantara en su momento. Es un pretexto más y forma parte de la campaña electoral en la que están inmersos.

–¿Está el fútbol de aquí unido? ¿Siente que le quieren?

–Sí. Diría que tengo todos los apoyos como para poder llegar. No tengo los de hace cuatro años o los de ocho, pero estoy aquí. Repito: en el momento en el que no me sienta apoyado y respaldado como ahora, decidiré qué hago. Ahora me siento fuerte, no veo condicionante alguno en la edad.

–¿La UD Las Palmas?

–También. Así me lo ha manifestado el presidente Miguel Ángel Ramírez.

–¿Y la Real Federación Española de Fútbol?

–Hemos hablado recientemente. Rubiales siempre ha estado muy cerca de mí. Incluso en la época de las dimisiones hizo alguna que otra maniobra diplomática para tratar de lograr soluciones. Su apoyo y el de la Real Federación ha sido constante.

–¿No le desalentó todo?

–Muchas noches las pasé sin dormir pensando en todo lo ocurrido. Porque si algunos se han sentido ofendidos por un comunicado, yo me he visto en una soledad federativa tremenda.

–¿Le compensa?

–Siempre he sido luchador y he querido trabajar para el fútbol. Se está hablando de dinero, de lo que cobro. Lo digo por lo de compensar, aunque en la pregunta se refiera al ámbito personal. Pero para dejarlo todo claro. He estado 31 años sin cobrar un céntimo ni de pesetas ni de euros. Ahora, hace dos años, desde la Nacional se instauró una cantidad para cada federación, que en nuestro caso es de 75.000 euros anuales. 50.000 me corresponden a mí y 25.000 van destinados a la profesionalización del ente. Es incierto que yo me lleve el total de esa cifra, es una mentira que se vierte de manera descarada para difamarme.

–¿Crisis superada, por tanto?

–Mi estado anímico es alto, al igual que el de la gente que me acompaña. Otra cosa es que a la hora de las elecciones las cosas no se presenten igual.

–¿Está convencido de salir de nuevo?

–Por los apoyos que tengo sí, pero no soy yo el que tenga la última palabra. Serán los 120 miembros con derecho a voto.

–¿Por qué hay que votarle? ¿Qué puede aportar de nuevo?

–Tengo mi programa electoral con iniciativas a las que pretendo dar continuidad porque han sido de mucho bien para nuestro fútbol. Lo digo porque veo otras ideas en otros programas y de gente que estuvo aquí y que, mientras estuvieron conmigo, jamás lo propusieron. Yo no vendo humo. Vendo trabajo, profesionalidad. Apoyo incondicional al fútbol base, con una atención precisa y eficaz a los clubes modestos. He defendido, desde mi cargo de la Real Federación Española de Fútbol, partidas importantes para la cantera que eran impensables que se pudieran tener...

–¿Es su gran legado?

–El fútbol base como gran pilar y, también, el fútbol femenino, apostando por mujeres en mi junta directiva. Hay otros cambios que quiero aplicar pero siempre desde la realidad de los hechos, no como otros que ahora no paran de proponer cuestiones que, repito, habrá que ver sin son factibles. También un patrimonio y una situación financiera estable.