Israel González, empapado en la celebración del título. / ALBA BERLÍN

El baño de éxito de Israel González en el Alba Berlín

El extécnico asistente del CB Gran Canaria conquista la Copa de Alemania en su primer curso como entrenador jefe en el combinado berlinés

ÓLIVER SUÁREZ ARMAS Las Palmas de Gran Canaria.

La trayectoria del Alba Berlín es seguida con detalle en Gran Canaria. La presencia del satauteño Himar Ojeda como responsable de la parcela deportiva del histórico club berlinés propicia que sea así, pero también porque muchos nombres con pasado en la isla forman parte del grupo de trabajo en el primer equipo, como son los entrenadores Israel González y Carlos Frade y los jugadores Marcus Eriksson y Luke Sikma -estuvo vinculado en el UB La Palma-, y en las categorías de formación, como son los también entrenadores isleños Raúl Rodríguez -responsable de la cantera- y Cristo Cabrera.

Ojeda aterrizó en Berlín en 2016 y poco a poco fue liderando un proyecto junto a la leyenda Aíto García Reneses que vuelve a levantar títulos, acumulando en este tiempo dos cetros de la Bundesliga -cuatro finales-, tres ediciones de la Copa de Alemania -la primera sin Aíto en el banquillo aún y lleva cinco finales- y un subcampeonato en la EuroCup 2018-2019, al tiempo que compite en la Euroliga y no para de aportar talento desde la cantera.

Tras un ciclo exitoso, Aíto decidió parar a los 74 años el pasado verano y su segundo técnico en el Granca (2014-2016) y en el Alba Berlín (2017-2021), Israel González, tomó el mando como entrenador principal para mantener la filosofía que impregna el proyecto. Después de 12 años como ayudante en la élite nacional e internacional, de los cuales seis trabajó junto al citado Aíto, pero también con Pedro Martínez y Luis Casimiro en la entidad claretiana (2009-2017) y los últimos cuatro en Berlín, el preparador cántabro obtuvo su primer título como jefe en la Copa de Alemania tras tumbar en la final al Crailsheim por 86-76 el pasado domingo.

« Es muy especial, pero cuando era ayudante sentía las mismas cosas, también sentía el equipo como mío y tenía la misma alegría», expone a este periódico, al tiempo que pone en valor a sus jugadores para triunfar en este torneo a pesar de las lesiones y de las adversidades.

«Tenemos muy buena química y se vio. Cuando las cosas iban mal, perdiendo por 12 en la semifinal y por 16 en la final, la unión del equipo propició poder conseguirlo. Hay muy buen espíritu de equipo», argumenta satisfecho el entrenador cántabro.