Pablo celebra el ascenso con la bandera de Canarias. / c7

Pablo Rodríguez, acento grancanario en la Serie A

El mediapunta, que logró el ascenso con el Lecce, no deja de pensar en lo que viene: «Quién no sueña con jugar ante los más grandes», afirma

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA Las Palmas de Gran Canaria

El acento grancanario está de moda en el sureste de Italia. Allí, en el Estadio Via del Mare, Pablo Rodríguez (04/08/2001) deja su sello a base de quiebros, goles y mucho fútbol en sus botas. El atacante isleño, forjado en la cantera del Real Madrid, continúa escribiendo su historia con letras de fuego. Tras quedar campeón de Liga y ascender con el Lecce a la Serie A, todavía tiene más sueños por cumplir.

La vida a velocidad endiablada. «Desde que aposté por salir del Madrid ha sido todo muy loco. El fichaje, mi primer año en Italia y esta segunda temporada consiguiendo un ascenso. Vine con este reto y he cumplido mi objetivo», cuenta un Pablo que denota madurez en todas sus palabras. «Me fui muy joven, con 14 años, al Madrid. No me costó, siempre he sido muy independiente, pero es verdad que la tierra siempre tira mucho», continúa el mediapunta isleño.

«Cuando te vas a otro país, aprecias aún más ser de Canarias. Somos un archipiélago precioso y estoy orgulloso de ser de aquí», confiesa mientras añade que «solo puedo dar gracias a mi familia por el apoyo que me han dado siempre, me han llevado en volandas».

En su segunda temporada en las filas del US Lecce ha logrado un meritorio ascenso a la máxima categoría italiana, donde espera dejar huella. «Hace dos años que descendió el Lecce y ya el año pasado nos quedamos a las puertas del ascenso. No se puede pedir más, hemos vuelto y siendo campeones. Esto es una motivación tremenda para mí», cuenta.

« El fútbol ya no entiende edades y yo he luchado por mis sueños. Tengo 20 años y no tengo ningún problema en seguir quemando etapas para llegar a todo lo que aspiro. Estoy muy orgulloso y feliz porque esto lo he soñado desde chico», dice el habilidoso futbolista, que ahora desconecta en el archipiélago «para recuperar un poco el acento canario después de tanto tiempo fuera».

Esta temporada anotó dos goles y regaló una asistencia en los 25 partidos que jugó

«La adaptación al fútbol italiano es un poco difícil, pero yo lo hice muy rápido. Tuve tres o cuatro meses complicados, pero el trabajo dio sus frutos», asevera el jugador insular, que analiza y define que « el fútbol es aportar cada uno el rendimiento personal para lograr el objetivo colectivo. Este año he jugado menos, pero lo he disfrutado y peleado igual».

No esconde Pablo que ha tenido que cambiar su fútbol para adaptarse a la exigencia de Italia. «Es muy difícil poner un mediapunta canario en la Serie B. El fútbol italiano es duro, muy físico. Me tuve que adaptar para tener más oportunidades. Ha sido un cambio para mí», admite Rodríguez mientras atisba un futuro ambicioso y repleto de ilusiones.

«¿Quién no sueña con jugar contra los más grandes de Italia, Inglaterra y España? Desde pequeño lo visualizaba y espero que las lesiones me respeten para poder cumplirlo. Pienso en la Roma, Nápoles, Juve o Milan y se me escapa la sonrisa. Lucharé para jugar contra ellos», dice.

Y en un futuro, quién sabe si lucirá el amarillo y goleará en el Gran Canaria. «Jugué en los filiales de Las Palmas y soy grancanario. Crecí aquí y no cierro las puertas a nada. Obviamente me gustaría jugar en la UD algún día. Yo soy ese niño que de pequeño iba a ver a la UD. El sábado pasado estuve animando contra el Oviedo en el Gran Canaria. Sentí mucha nostalgia, pero yo sigo con mi camino. Ojalá algún día nos encontremos en el mismo sendero», concluye Pablo.