Paco León y la cantante Dora Postigo, protagonista de 'Rainbow'. / EFE/Vídeo: Atlas

'Rainbow': Paco León se estrella camino del arcoiris

El director estrena en el Velódromo una arrítmica fantasía musical inspirada en 'El mago de Oz' y producida para Netflix, que carece de la mirada aguda y tierna de sus anteriores trabajos

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

No hay nadie al que no le caiga bien Paco León (Sevilla, 1974). Ya en su primera película como director, 'Carmina o revienta', dibujaba una España pícara y zafia, de barras de tasca, bolsas del Día y niñas poligoneras. Auténtica. Su mirada aguda y tierna, arrabalera y sofisticada, no solo ha parido películas libres y espléndidas, como 'Kiki, el amor se hace', también se ha interrogado sobre la mejor manera de llegar a un público que le adora siendo pionero en la distribución en plataformas.

'Rainbow', producida para Netflix y presentada en el Velódromo donostiarra, es su particular versión de 'El mago de Oz', una historia escrita en pleno confinamiento «con la fantasía como antídoto a esa realidad tan dura que vivíamos». «Había ganas de viajar y ganas de fiesta», ha explicado el director en San Sebastián. León se ve a sí mismo como «una bisagra» entre los artistas más jóvenes que han participado en el filme y sus intérpretes más veteranos, entre la protagonista, la cantante Dora Postigo, hija de la llorada Bimba Bosé, y de Carmen Maura y Carmen Machi, las brujas del cuento, que aunque parezca mentira nunca habían trabajado juntas.

«Lo mejor que ha ocurrido en esta película ha sido poder entusiasmar al equipo», destaca el autor de 'Kiki, el amor se hace', que pretende capturar la cultura de la generación Z al tiempo que es más o menos fiel a 'El mago de Oz'. Músicos, coreógrafos, raperos, artistas plásticos y grafiteros contribuyen a esta «road-tripi», en definición del director, en el que una adolescente busca a su madre acompañada de unos personajes que son la puesta al día del Hombre de Hojalata, el Espantapájaros y el León. Hasta sale el perrillo Totó. Al contrario que en sus obras anteriores, 'Rainbow' no transcurre en una reconocible España cañí, sino que se ha preferido «descontextualizarla para que la peli viaje mejor fuera, para que se entienda en todo el mundo y sea transgeneracional».

Fantasia y ritmo

En esa tierra de nadie, donde cabe un tornado de Kansas y un jamón 5 Jotas, reside el principal escollo de 'Rainbow', que fracasa como fantasía musical basada en la excentricidad, el humor absurdo y el surrealismo. El camino de baldosas amarillas conduce hasta un Madrid que León bautiza 'Ciudad Capital' y que tan pronto parece Blade Runner como los subterráneos de Azca.

A la alarmante falta de ritmo se suman unos actores a los que nadie sujeta. Mira que es difícil que Carmen Maura y Carmen Machi estén mal, pues aquí lo están. Quizá condicionado porque la película se vaya a ver en todo el mundo vía Netflix, León no se decide a mostrarse salvaje e irreverente y juega a acumular cameos: Rossy de Palma, Carmina Barrios, Samantha Hudson, Ester Expósito… 'Rainbow' encaja a la perfección en la definición de película fallida. Quizá se haya hecho con toda la libertad del mundo, pero eso no garantiza el grotesco y desmayado desaguisado.