Fernando García de Cortazar, rodeado de libros en su despacho de la Universidad de Deusto. / Maika Salguero

Muere Fernando García de Cortázar, el gran divulgador de la Historia

Fallece a los 79 años y deja como legado una vasta obra que vincula la cultura con los procesos sociales y políticos

CÉSAR COCA

Su intención fue siempre que la Historia saliera del círculo académico, que fuera conocida por todos porque de esa manera caerían por su peso mitos sin el menor fundamento, creados a partir del siglo XIX por nacionalismos de todo signo. Y lo logró. En 1993, Fernando García de Cortázar, en colaboración con José Manuel González Vesga, publicó su 'Breve Historia de España', un volumen de más de 700 páginas escrito con tal pulso narrativo que se leía como si fuera una novela. Y así lo entendió el público. Durante casi un año ocupó los puestos más altos en las listas de ventas, compitiendo con 'best sellers' de toda condición. El resultado fue la reedición continua de la obra, que ha sumado más de medio millon de ejemplares vendidos. Este domingo, el historiador español que más ha hecho por acercar su disciplina al gran público falleció en Madrid a consecuencia de una complicación surgida tras una intervención de urgencia por una perforación intestinal. Tenía 79 años.

Nacido en Bilbao en 1942, ingresó en la Compañía de Jesús en 1959 y fue ordenado sacerdote doce años después. Para entonces había estudiado Filosofía y Letras en Loyola y en Salamanca, donde conoció a Miguel Artola -su maestro- y Lázaro Carreter, quien le inculcó la pasión por el lenguaje preciso y el cuidado de la tensión narrativa. Luego obtuvo la licenciatura en Teología en Madrid y preparó de inmediato los doctorados en Historia y Teología, este último en la Pontificia de Salamanca, una ciudad por la que, siguiendo la estela de Unamuno, una de sus grandes referencias, sentía verdadera pasión.

Ya había profundizado en aspectos de la Historia contemporánea de España y del País Vasco cuando se decidió a dar un paso habitual en el mundo anglosajón: el de contar los procesos sociales y políticos relacionándolos con las grandes creaciones culturales de su tiempo, y presentando todo con un vigor narrativo semejante al de la literatura. Fue el gran hallazgo de la 'Breve Historia de España', y resultó tan relevante que cambió la forma de contar la Historia, hasta el extremo de que hoy son ya mayoría los profesionales de esa rama académica los que utilizan la misma técnica.

Su carrera universitaria fue muy exitosa. Nombrado catedrático en la Universidad de Deusto, llegó a ser decano de la Facultad de Historia, impartió también clases en el Máster de Periodismo de El Correo y la UPV/EHU y dirigió setenta tesis doctorales, tantas como libros publicó. Unos libros que abordan la compleja y con frecuencia atormentada historia de Euskadi y España, sus personajes -con especial atención a los perdedores- y sus poetas. Un libro sobre el Vaticano y sus poderes le causó una reprimenda que llevó con elegancia. Y su inequívoca postura frente al terrorismo de ETA, que hacía pública en cuanto tenía ocasión, le convirtió en objetivo de la banda terrorista. Tanto es así que hubo de llevar escolta durante más de diez años.

Guionista y novelista

Conversador infatigable, conocedor de un catálogo sin fin de anécdotas de personajes relevantes, García de Cortázar tenía también la capacidad de convencer a sus colegas para participar en proyectos comunes. Por ejemplo, el de 'La Historia en su lugar', una enciclopedia en diez volúmenes para la que contó con decenas de colaboradores.

De la misma forma, estuvo al frente del equipo de guionistas de series de TV como 'España en guerra' y 'La Guerra Civil en el País Vasco'. En todos sus trabajos, así como en numerosos artículos de Prensa, mostró su convicción de que España es no una «nación de naciones, sino una nación multicultural». Por eso, precisamente, defendía un concepto de 'patriotismo cultural', derivado de esa diversidad.

Galardonado con el Nacional de Historia en 2008 por 'Historia de España desde el arte', estaba en posesión de la Orden del Mérito Constitucional de España y la Orden de las Palmas Académicas de Francia y era director de la Fundación Vocento. A mediados de la pasada década sucumbió a una tentación que le asediaba desde tiempo atrás: la novela. Publicó dos con gran carga histórica, y la primera le valió el premio Alfonso X el Sabio. Era también académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.