Inma Chacón: «La crítica discrimina a las autoras»

Este viernes la escritora extremeña presenta su sexta novela en la Feria del Libro de Fuerteventura. En Tierra sin hombres, la autora indaga en la vida de las mujeres que esperaron el regreso de sus maridos emigrados a América a principios del pasado siglo XX.

CARMEN DELIA ARANDA | / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

- ¿Por qué trató el tema de la emigración en ?

- La emigración es una constante en España. Hay tres picos fundamentales: a principios del siglo XX, a mediados y en la actualidad. Es una cuestión que se ha tratado muy poco en la literatura. Tuve conocimiento de la existencia de las viudas de vivos y me llamó la atención. Es un tema muy evocador. Tenía mucho que contar.

- ¿Esos hombres emigrantes volvían o no? ¿Cómo gestionaban aquellas mujeres la espera?

- La mayoría de las veces no volvían porque fracasaban en el intento de conseguir El Dorado y, los que volvían, lo hacían porque habían triunfado. Eran muy pocos los que regresaban. Ese triunfo era evidente con las casas de indianos y ayudaban a la comunidad financiando escuelas y hospitales. La comparación era tan fuerte que los que fracasaron no se atrevían a volver. Algunos solo volvían para morir. Ellas se quedaban solas y no sabían si sus maridos iban a volver. En esa incertidumbre tuvieron que tener la fuerza de sacar adelante a la familia trabajando las tierras y los animales en aquella época, con una miseria tremenda.

- ¿Por qué Galicia?

- La historia me llegó a través de un amigo. Está basada en la experiencia de su abuela, que vivió en Cobas y Ferrol, por eso elegí Galicia. La novela es pura ficción, pero tiene elementos de la vida de Elisa, que así se llamaba la abuela de mi amigo.

- Dicen que es intrigante y entretenida. ¿Ese era el objetivo?

- El objetivo era reflejar la vida de esas mujeres y le añadí también una parte de misterio. Galicia es una tierra llena de misterio y magia, quería que se reflejara en la novela. Creo que no escribo para entretener, escribo para transmitir y, en esta novela, lo que he querido transmitir son las pasiones que describen al ser humano; la justicia, la injusticia, los celos, la venganza, el amor, la tristeza... Todas las emociones que describen al ser humano. Cuando escribo busco transmitir emociones y un mensaje. Detrás de la historia que cuentas, hay un mensaje. En este caso que las mujeres a lo largo de la historia han sufrido especialmente solo por la condición de ser mujer.

- Usted es profesora de Documentación, ¿también se ha tenido que documentar para escribir esta historia?

- La fase documental de cualquiera de mis escritos es fundamental. Da verosimilitud a la ficción. Para conseguirlo es básico que sea una documentación sólida. La documentación son los cimientos de cualquier texto. Lo que les explico a los alumnos es me documento muchísimo. En cualquier texto, aunque sea pura ficción, tienes que construir escenarios fiables.

- Junto a José Ramón Fernández escribió la obra teatral , ¿cómo eran las mujeres que rodearon al escritor?

- Son mujeres inteligentes, libres, que sabían leer y escribir en una época en la que la mujer no tenía esa cualidad y por lo tanto son críticas. Influyeron mucho en la obra de Cervantes y en esta obra hemos querido reflejar la influencia de las mujeres que vivieron con él y mostrar la presencia de esas mujeres en su obra. Las Cervantas eran su mujer, su hija bastarda, su hermana -que tenía una hija bastarda- y su otra hermana, que hizo votos de beata. Las apodaron las Cervantas porque se vieron envueltas en una investigación sobre un crimen. Las llamaron así de forma despectiva y hemos querido dignificar su memoria.

- ¿La veremos en Canarias?

- Pues sí. En noviembre se representará en Gran Canaria.

- Eduardo Mendoza se quejó de que hay un déficit de crítica literaria. ¿Le preocupa?

- Me quejo de que la crítica literaria trata de manera diferente a los hombres y a las mujeres. Nos suelen catalogar, con cierto desprecio, dentro de la literatura femenina porque abordamos temáticas y personajes femeninos, pero la literatura es literatura, ni femenina ni masculina. A ningún escritor que elige personajes masculinos le preguntan si escribe literatura masculina. Por otro lado, hay muchos hombres que dicen: no leo novelas escritas por mujeres.

- ¿En el siglo XXI?

- Todavía es así. Lamentable.

- Algunas autoras niegan sentirse discriminadas en el ámbito literario, incluso en cuanto a los premios.

- Puede que exista cierta igualdad, aunque depende. En los premios comerciales, sí. Pero si te fijas, ¿cuántos premios Nobel, Príncipe de Asturias y Cervantes son de mujeres? También ahí hay discriminación.

- Parece que la sociedad sufre una regresión, incluso en los derechos de la mujer.

- Sí, hay una involución tremenda. Es curioso que haya que volver a explicar lo que significa el feminismo, que no es otra cosa que la lucha por la igualdad de derechos, algo que se contrapone al machismo.

- ¿Qué le parece el término

- Es nuevo y bastante insultante. Es muy reaccionario porque se le aplica a un movimiento que pide igualdad de oportunidades.

- Como profesora universitaria conoce de cerca a los jóvenes. ¿Confía en las ellos? ¿Nos pagarán las pensiones?

- (Risas) Espero que sí. Últimamente, en estos últimos años, especialmente en el último, he notado un cambio significativo en los jóvenes que llegan a la universidad. Son más críticos, más activos, con la cabeza muy bien amueblada. Tienen ideas propias. Se están moviendo y removiendo. Creo que los últimos que están llegando a la universidad son jóvenes que tienen una actitud diferente con respecto a años atrás. Antes no había conciencia social y eran muy acomodaticios. Eran de una época en la que parecía que lo habían tenido todo. No tuvieron capacidad de reacción ante nada. Quizá por la crisis han cambiado. No hay trabajo. Lo saben porque sus hermanos se han ido. Hay una generación perdida que ha tenido que irse fuera. Los nuevos que llegan se preguntan: ¿para qué voy a estudiar si no me va a servir de nada? Las nuevas generaciones, que han visto a sus hermanos mayores, se están planteando qué va a pasar con ellos. Las anteriores generaciones no se planteaban la situación que iban a tener después. Los nuevos saben que el problema existe y que tienen que reaccionar.