Adriana Herrera y Damián Desmarás. / C7

La Biblioteca Insular se transforma en una milonga

La azotea del inmueble acoge mañana, en dos pases, 'El tango, una ristra de reproches', donde el baile y la literatura van la mano

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

En los compases del tango hay hueco para todo, incluso para lo que se ha perdido. El baile que fascinó a Borges, sobre todo por ser la puerta al Buenos Aires de barrios bajos y violentos que tanto espacio encontraron en la prosa y versos de su universo literario, protagoniza mañana el programa de la nueva entrega del ciclo 'Patios con Rima', que organiza la Biblioteca Insular de Gran Canaria.

'El tango, una ristra de reproches' se denomina la iniciativa que, en dos sesiones previstas a las 19.00 y a las 21.00 horas, se celebra en su azotea al aire libre con el novelista y periodista Carlos Álvarez y los dos bailarines Adriana Herrera y Damián Desmarás, como artífices de una tarde-noche en la que el público podrá comprobar la energía y el fulgor incandescente de un baile que nació en Río de la Plata entre 1850 y 1890, y que la Unesco declaró Patrimonio Mundial Inmaterial de la Humanidad hace apenas una década.

La canaria Adriana Herrera y el argentino Damián Desmarás sienten devoción por el género. Con la ayuda de varios textos seleccionados por el escritor Carlos Álvarez extraídos de la producción de autores como Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Carlos Onetti, entre otros, dibujarán con sus movimientos acompasados en el espacio de la terraza de la biblioteca, cuatro populares tangos que forman parte del pálpito sonoro de infinidad de generaciones: 'Sin palabras', de Enrique Santos Discépolo, 'La vida es corta', de Ricardo Tanturi, 'Silueta porteña', de Nicolás Luis y Juan Ventura Cuccaro y, 'La última curda', de Cátulo Castillo y Aníbal Troilo.

Herrera, que baila este género desde hace 20 años, advierte que el tango tiene tres estilos diferenciados. El suyo personal de bailar y enseñarlo se caracteriza «por la pasión con que se entrega con su pareja en un abrazo y por la búsqueda constante de la técnica en la evolución del tango argentino», dice la artista.

Será la primera vez que participe en un acto en el que se entremezcle la literatura y el baile. «El tango entró en mi vida y se quedó para siempre», señala la canaria, que ha perfeccionado su estilo en academias y eventos de Barcelona y Madrid. «Me atrapó su conmovedora música y sus letras profundas sobre el desamor. Refleja los dos lados de la vida. Si una no sabe lo que es sufrir tampoco descubrirá lo que es amar», subraya la bailarina, que en realidad procede del ámbito de la salsa cubana. «Cuando escucho un tango tengo la necesidad de expresarme con el cuerpo», añade.