Samuel Machín, con una camisa blanca, se dirige al fiscal Javier Ródenas -de espalda- en presencia de su abogado. / C7

CASO MASCARILLAS

Tras las 3M falsas, Lucas Cruz le dijo: «Samu, creo que podemos tener una salida»

El comisionista Samuel Machín declaró al fiscal que Conrado Domínguez aceptó el cambio del contrato extinguido

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Samuel Machín, la persona que intermedió entre el Servicio Canario de Salud (SCS) y la empresa RR7 United SL para cerrar el contrato de cuatro millones de euros por unas mascarillas 3M que nunca llegaron a los hospitales de las islas, gestionó directamente con el comisionista Lucas Cruz la adquisición de un segundo lote de este producto a pesar de primer incumplimiento: «Samu, creo que podemos tener una salida», dijo Cruz a Machín según declaró este último al fiscal Anticorrupción.

Hay que recordar que el contrato del caso Mascarillas que adjudicó y pagó íntegro de forma anticipada el SCS por medio de su actual director Conrado Domínguez, fue por unas mascarillas de la marca 3M modelo 1860 que, presuntamente, eran del tipo FFP3, aunque el fiscal Javier Ródenas dejó claro en su querella que no era así y que su grado de protección era FFP2, por lo que la necesidad de su compra no estaba presuntamente justificada.

Además, después de que se incumplieran los plazos, la Administración declaró extinguido el acuerdo y reclamó la devolución del dinero a RR7 y, a pesar de esta circunstancia, Domínguez -ya como director del SCS- renegoció con el intermediario Samuel Machín unas nuevas condiciones de la adjudicación para traer a las islas mascarillas de la firma Honeywell, aunque en una cantidad de 1,2 millones. Estos aspectos fueron negados por Domínguez ante el fiscal Ródenas, pero admitidos por el intermediario en el mismo marco de las diligencias preprocesales de Anticorrupción a las que ha tenido acceso CANARIAS7.

«Yo fui la persona encargada de cerrar eso», declaró Machín al fiscal cuando fue citado en calidad de investigado y en presencia de su abogado. «Me suena que me envió Ana -la directora general de Recursos Económicos también investigada- a mí cuando iban a empezar con la denuncia porque no había llegado la mercancía. Creo que ahí Rayco ya no tenía contacto conmigo porque dejó de responderme el 17 de abril de 2021 a los mensajes», detalló.

«Ana trataba directamente con Lucas -el comisionista- y creamos una buena amistad. Lucas también imagino que se sintió estafado [por Rayco González, administrador de RR7], trabajamos un año para no recibir prácticamente nada de lo pactado. Le dije a Lucas que estaban requiriéndonos esto y había que buscar una solución. Aquí empezamos a buscar una salida y fue cuando se trató las mascarillas Honeywell. Lucas me contó: 'Samu, creo que podemos tener una salida'», detalló Samuel Machín, que trabajaba para la empresa Herbalife.

Ese presunto contacto del empresario grancanario Lucas Cruz -que saltó a la fama en 2019 al ser el representante de un supuesto fondo de inversión que intentó una compra fallida del CB Gran Canaria- con la empresa Honeywell era por medio de un jordano llamado Ihsan Mahmhoud Mohamed Al Sabbagh, que fue el que trajo a la isla el lote de mascarillas 3M falsificadas. «Lucas decía que el suelo donde está la fábrica de Honeywell en Londres pertenecía a familiares de Ihsan... Había la posibilidad de tratar con Honeywell y en vez de un millón, le dije la posibilidad de traer más porque no eran 3M, que hubiera un poco de equilibrio y traerles más porque, ¿cuánto cuestan las Honeywell? Pues 1,20 euros... Si tenemos la ventaja de que Ihsan podía echarnos un cable, ahí es cuando empezamos a hablar del cambio», detalló.

Un precio de 1,20 que sostiene Machín que costaban las Honeywell, que contrasta con los cuatro millones que había pagado el SCS por el contrato inicial, lo que suponía que las arcas públicas estaban pagando cada mascarilla a 3,30 euros.

Esa modificación que el fiscal Ródenas tacha en su querella de inasumible, insostenible, grosera, abrumadoramente irregular y grotesca, se la planteó Machín a Domínguez con el visto bueno de Cruz y Mahmhoud, ya que González, según dijo, ya «no aparecía». Domínguez le respondió «que vale, por supuesto vamos a tirar para adelante porque quiero solucionar esto. Yo le dije que también, que quería solucionarlo por él, por Ana, por Lucas y por mí. Rayco dejó de interesarme porque dejó de responderme las llamadas. Conrado me lo aceptó», manifestó.

Y, ¿por qué no trajeron esas segunda mascarillas?, le preguntó Ródenas: «Pues eso estaba en manos de Lucas. Recuerdo que nos pegamos bastante tiempo con ello, la mercancía estaba a la espera de la salida porque Ihsan y Lucas lo habían hecho. No recuerdo qué documento debía firmar Rayco, o eso entendí, para que la mercancía saliera. Tardaron tiempo en localizarle y ya después de ahí no supe más», dijo.