La imagen da fe del mal estado de las escaleras que bajan a la Playa del Pirata, que serán ahora rehabilitadas. / C7

Los vecinos piden tener voz en la rehabilitación de Morro Besudo

El colectivo vecinal de este sector de San Bartolomé de Tirajana reclama algunos cambios no sustanciales, pero dice que el gobierno local no les escucha. Se sienten ignorados

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO San Bartolomé de Tirajana

Los vecinos de Morro Besudo, entre San Agustín y Playa del Águila, denuncian que el gobierno local en San Bartolomé de Tirajana ha impulsado un proyecto de rehabilitación que les afecta y para el que, sin embargo, ni les ha escuchado y mucho menos consultado.

Por la poca información que han podido conseguir, les consta que incurrirá en errores que se está a tiempo de corregir, como, por ejemplo, la ubicación de ciertos desagües, la colocación de un par de farolas o la instalación de unos pivotes de seguridad o algo similar para impedir que las motos circulen por el paseo costero.

«Son cambios nada sustanciales, pero que, de no hacerse, luego traerán consigo muchos perjuicios, y su arreglo, acabada la obra, costará más dinero», advierte el presidente de la asociación de vecinos Morro Besudo, Jan Peter Schoffer, al que le cuesta entender que la administración a la que estos vecinos le pagan sus impuestos ni siquiera se digne a dialogar con ellos.

Dos proyectos y una inversión de 1,2 millones

La propuesta de rehabilitación a la que alude este colectivo fue redactada por el Ayuntamiento, pero será el Gobierno canario, a través de la Consejería de Turismo, el encargado de financiarla y ejecutarla. En realidad, se trata de dos proyectos para la misma zona, uno para arreglar las escaleras de acceso a la playa del Pirata desde Morro Besudo, y otro para el paseo marítimo de Playa del Águila. Los dos exigirán una inversión de 1.230.352 euros, 400.000 más de lo inicialmente previsto.

Uno de los argumentos esgrimidos por la corporación local para no atender sus reclamaciones es que los proyectos están ya en fase de licitación por parte de la consejería, pero la información que manejan los residentes de fuentes técnicas es que esa circunstancia no impide incluirlos. Insisten, no son sustanciales.

Tanto Jan Peter Schoffer como Joserra Berasategui, secretario del colectivo, se quejan de que la alcaldesa, Conchi Narváez, estuvo en la zona en agosto de 2019 y de que se comprometió con ellos a que serían escuchados y atendidos, pero no ha sido así. Apenas han logrado que el edil del Litoral Samuel Henríquez les atienda «15 minutos» y otros 35 un técnico.

Denuncian un «abandono sistemático»

El presidente de la asociación, creada en 2015, asegura que su queja tiene «un ánimo constructivo», y ello pese a la situación de «abandono sistemático» a la que entienden que se les ha sometido durante años. «Estamos ante un caso de mala administración, y ya es insostenible», advierte.

Entre sus principales problemas enumeran la falta de aparcamientos. Viven sobre un risco con solo dos calles y las dos sin salida, por lo que las plazas para aparcar están muy cotizadas. Para colmo de males, las pocas que hay se las disputan con los clientes de un hotel de 900 camas y con los coches de alquiler de una empresa. Han pedido sin éxito que se les dote de plazas verdes para residentes.

También se quejan del mal estado del pavimento de las aceras, convertidas en trampas para caídas, de falta de papeleras y del nulo mantenimiento de los espejos de tráfico, tan sucios que ya casi ni cumplen su papel.