Sigue sin haber castigo para las infracciones medioambientales

Las multas por los delitos ecológicos que interpone la Policía Local no se tramitan desde hace años y las sanciones de los incívicos que realizan vertidos ilegales se terminan preescribiendo. Una falta de recursos recaudatorios que afecta a cada vez más áreas y que el Consistorio trata de resolver con Valora.

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

Los incívicos que cometen infracciones medioambientales continúan teniendo barra libre en Telde. El Ayuntamiento sigue sin poder dar respuesta a una problemática que lleva asolando a la ciudad desde hace años. Las multas por este tipo de delitos no llegan a cobrarse, ya sea por la no tramitación de los expedientes o por las dificultades en el procedimiento con la entidad Valora Gestión Tributaria, lo que da pie a que el municipio sea uno de los puntos más recurridos para depositar vertidos ilegales.

Esta irregular situación fue destapada por el grupo ecologista Turcón-Ecologistas en Acción de casualidad al interesarse por el expediente de una denuncia que llevó a cabo en 2015 la Policía Local. A través de la misma, el cuerpo sancionaba a una persona por verter basura en el barrio de Lomo Blanco. El Ayuntamiento, tras intentar salir por la tangente, acabó admitiendo a este colectivo que se están produciendo dificultades procedimentales que ya se están resolviendo con Valora. Por lo tanto, estas sanciones administrativas, que deberían oscilar entre los 300 y los 3.000 euros, y que en función de la zona y el tipo de suelo puede llegar a considerarse un delito grave, continúan quedándose guardadas en un cajón.

Ya en su momento, Turcón elevó su denuncia hasta la Fiscalía de Medioambiente para que las multas impuestas a los infractores por realizar vertidos en parajes o espacios protegidos de la ciudad dejasen de prescribir y caducar. «Nos consta que mayormente son multas generadas, impuestas por la Policía Local de Telde, especialmente por su unidad medioambiental, por diversas infracciones en el territorio municipal. Inician un expediente que se tramita, se comunica al infractor para sus alegaciones y la posterior resolución por parte del instructor del expediente, pero termina prescribiendo porque el Ayuntamiento no tiene la fórmula de cobro organizado a sabiendas de la grave irregularidad», explicaba Honorio Galindo, presidente de la asociación ecológica, en el escrito que presentó ante la fiscalía.

Al final, la unidad de medioambiente de la Policía Local, que ha destapado unos 150 vertidos ilegales desde que se creara en 2017, tiene que conformarse con instar a los infractores a reparar los daños ocasionados para reducir una sanción que, al final, nunca les llegará. Los barrios de las medianías de la ciudad, tales como Tara, La Higuera Canaria, La Majadilla o Las Longueras, son los preferidos para estos desalmados que, sin importarles el daño al ecosistema que provocan sus acciones, depositan basura de manera ilegal. La mayoría de estos infractores son de fuera de Telde y sus incívicos actos llevan años sin tener consecuencias.

Y lo que es peor, actualmente esta falta de tramitación de las sanciones afecta a otros departamentos. Solo las multas de tráfico, que son de recaudación inmediata, se están llevando por los cauces correctos. La falta de la figura del interventor está posibilitando esta dificultad que preocupa -y mucho- al Consistorio. Telde estudia, incluso, en externalizar el servicio y que sea Valora el que tramite estas infracciones para poder cobrarlas luego.

Fórmulas para el cobro

Fuentes municipales indican que los departamentos que tienen ordenanzas, como es el caso de la Concejalía de Medioambiente, «deben impulsar los procedimientos de instrucción de multas y después proponer que se incluya en el convenio con Valora, que hará las veces de cobrador. Y en esa línea ya están trabajando varias áreas», explican desde el Ayuntamiento, mostrando cual es la estrategia a seguir por la Administración para solucionar un problema que lleva años atormentando a la ciudad y que se ha agravado en los últimos tiempos.