Imagen de archivo del rastro capitalino. / Cober

Los vendedores del rastro exigen quedarse en la zona Puerto

Los puesteros quieren movilizarse para frenar el traslado a la zona del Guiniguada

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Los vendedores del rastro volvieron a rechazar el traslado del mercadillo desde el parque blanco a la subida de Tafira anunciado, casi con total seguridad, para el último domingo de mayo.

Los puesteros, a través de su portavoz, José Gómez, insistieron en que su voluntad sigue siendo la de quedarse en la zona Puerto ya que buena parte de su clientela la conforman vecinos de La Isleta, así como turistas que entran en la ciudad a bordo de los cruceros que atracan en el muelle de Santa Catalina.

«Nos negamos al traslado porque eso sería la muerte del rastro», expuso Gómez, «muchas familias comen del rastro».

Estos comerciantes aseguran que el Ayuntamiento aún no les ha notificado la fecha definitiva del traslado, algo que está todavía pendiente de fijar porque se estaba ultimando el detalle de los cortes de tráfico que implicará la ubicación de los casi cuatrocientos puestos en la carretera de Tafira, a la altura del centro comercial Monopol.

En su opinión, el grupo de gobierno no ha querido escuchar sus peticiones, que pasan por quedarse en la zona Puerto, de manera preferente en el muelle de Sanapú, donde acaba la pasarela Onda Atlántica; o en la trasera del museo Elder. «En estos dos sitios no molestamos a nadie», expuso.

Sin embargo, el Ayuntamiento ya rechazó estos dos lugares por falta de espacio suficiente.

Los puesteros aseguran que están preparando movilizaciones y que probablemente se negarán a mudarse al Guiniguada.