Imagen del rastro en el parque blanco de Las Palmas de Gran Canaria. / COBER

El rastro afronta su último domingo en el parque blanco antes de mudarse al Guiniguada

El Ayuntamiento capitalino trabaja para que el traslado del mercadillo del Puerto se haga efectivo a partir del domingo 29 de mayo

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

El Ayuntamiento capitalino está ultimando los detalles del traslado del rastro a la zona del Guiniguada, en concreto en la carretera del Centro, entre el teatro Pérez Galdós y el centro comercial Monopol.

El calendario que se maneja en el grupo municipal de gobierno es que este fin de semana sea el último que los puesteros ocupen el parque blanco.

De confirmarse esta previsión municipal, que está pendiente tan solo de unos detalles de coordinación en materia viaria, los casi cuatrocientos puesteros de este tradicional mercadillo dominical estarían instalados en el nuevo emplazamiento a partir del próximo 29 de mayo.

Con permiso del Cabildo

Desde el Cabildo de Gran Canaria se confirmó este miércoles que el traslado a la carretera del Centro ya tenía el permiso concedido y que solo faltaba la presentación, por parte del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, de una propuesta detallada de los cortes de tráfico que va a conllevar la ocupación de la subida de Tafira.

El traslado del rastro dominical está motivado por la ocupación del parque blanco que requiere la construcción de la parada subterránea de Santa Catalina para la MetroGuagua.

Se trata de una obra que fue adjudicada por 16,55 millones de euros. Supone un trazado que pasará por debajo del parque de Santa Catalina a una profundidad algo superior a los siete metros.

Le afecta la rampa de acceso

Esta nueva vía se extenderá a lo largo de 565 metros lineales, de los que 395 metros son bajo tierra y otros 170 metros serán las rampas de entrada y salida.

Estas rampas son las que interfieren con la actividad del rastro en el parque blanco.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria calcula que a partir de la semana que viene la empresa a la que se ha encargado este proyecto, la unión temporal de empresas, formada por Acciona Construcción y Lopesan Asfaltos y Construcciones, comience a utilizar parte de las ramblas de Juan Rodríguez Doreste para realizar el acopio del material necesario para la obra.

En principio estaba previsto que el rastro se trasladara en febrero pero la celebración de los carnavales -que pospuso el comienzo de la obra- y los ritmos de tramitación del expediente han terminado por retrasar la mudanza hasta fines de mayo o, en todo caso, principios de junio.

Rechazo de los vendedores

El traslado del rastro ha venido generando en los últimos meses una reacción de protesta por parte de los vendedores, que entienden que no se ha tenido en cuenta su opinión a la hora de decidir el nuevo emplazamiento.

Además, temen que la ubicación de los puestos en la confluencia de los barrios de Triana y Vegueta merme sus cifras de negocio ya que su público habitual suele estar en la zona Puerto.

En su emplazamiento actual, el rastro recibe cada domingo la visita de unas 2.000 personas.

Las alternativas desechadas

El Ayuntamiento estudió varias alternativas antes de decantarse por la carretera del centro emplazamiento provisional del rastro hasta que se encuentre una nueva ubicación definitiva.

Así, se desechó el entorno de las naves de Cruz Roja y del centro comercial El Muelle, en el istmo, por no reunir las dimensiones suficientes para albergar todos los puestos.

Se rechazó el intercambiador de Santa Catalina y la plaza de Canarias porque está ocupado buena parte del año por otro tipo de actividades.

También se declinó la terraza de la estación del Hoyo por cuestiones de seguridad ante el peso que tendría que soportar.

Tampoco prosperó la idea de llevarlo a Siete Palmas por las dificultades de conexión.

La alternativa del Sebadal fue desechada por su alejamiento del circuito turístico.

Y no corrieron mejor suerte, las de las calles Eduardo Benot y Agustín Millares Sall (por la afección a La Isleta), ni la trasera de Elder y Miller o la plaza de Stagno (por falta de espacio).