Fachada de la discoteca que ha provocado las quejas vecinales de los residentes de Vegueta en los últimos meses. / ARCADIO SUÁREZ

Los vecinos de Vegueta llevan quejándose a la Policía desde noviembre por el pub La Florida

Las primeras llamadas quedaron registradas el 21 de noviembre y, desde entonces, se han sucedido más de diez comunicaciones

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Los desalojos de la discoteca La Florida, en la calle La Pelota, durante el último fin de semana, fueron la respuesta a una cascada de quejas vecinales por la actividad de este negocio, que tiene licencia como bar musical con un aforo máximo de 89 personas. Desde el pasado 21 de noviembre, los residentes de esta parte de Vegueta han venido realizando sucesivas llamadas a la Policía Local para denunciar los ruidos, la presencia de personas bailando en las puertas del local y el supuesto incumplimiento de las medidas covid, como el uso obligatorio de la mascarilla o los aforos permitidos.

Las fuentes vecinales consultadas por este periódico precisaron que desde noviembre se ha contactado con la Policía Local en, al menos, una decena de veces para poner en conocimiento de las fuerzas de seguridad la situación que se estaba viviendo en la calle Pelota. «No queremos que la situación vaya a más», expresaron los residentes, quienes aseguraron que el problema radica solo en este local.

Las actas de la Policía Local, cuya veracidad ha sido puesta en duda por la propietaria del negocio que está en el ojo del huracán, han llegado ya al servicio de Actividades Clasificadas del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, unidad que se encarga de la tramitación del expediente. «Se están analizando», expresaron desde el área de Urbanismo, «ahora hay que verificar las actas de la Policía Local y dar trámite de audiencia a la empresa».

Aunque el concejal de Seguridad del Consistorio, Josué Íñiguez, ya ha anunciado que mantendrá el mismo dispositivo de seguridad que ha desplegado en el casco histórico y que culminó con el desalojo de este local, desde la oposición municipal se ha criticado la gestión de este caso.

«Los incumplimientos de este local son un ejemplo de lo contundente que debe ser el Ayuntamiento con los incumplidores», expuso el viceportavoz del Partido Popular, Ángel Sabroso, «no puede ser que una noche se incumplan todas las normas sanitarias, de aforo y de horarios, se denuncie por parte de la Policía y, a la noche siguiente, vuelva a pasar lo mismo». En su opinión, la convivencia entre el descanso y el ocio solo puede conseguirse con una gestión diaria, que «es justo lo que ha desaparecido» en los últimos años. «Si la plantilla de la Policía Local está cada vez más mermada y carece de medios; si nadie puede acudir a las llamadas del 092; si solo se puede recibir una llamada en la centralita del 092; si el grupo de gobierno acude a los juicios por inacción municipal en las denuncias por ruido para insultar a los denunciantes, la consecuencia es lo que se vive en Vegueta, en Farray o en Joaquín Costa».

Desde Ciudadanos, Lidia Cáceres sitúa el origen del problema en que no se han buscado marcos de convivencia entre el ocio y los vecinos. «Es preciso atajar los conflictos en el día a día, mediando entre las partes y haciendo cumplir la legalidad», propuso la edila, «la desidia y mirar hacia otro lado solo enquistan los problemas». Y recordó la propuesta de crear la figura del alcalde de la noche, un mediador que resuelva los conflictos gracias a un análisis de la situación y una intervención preventiva.

En un sentido similar propuso el edil de CC David Suárez la creación de una mesa del ocio. «No se puede estrangular más a la economía ni a la sociedad», expuso, «y ante este panorama, el alcalde, Augusto Hidalgo, agacha la cabeza y permite el enfrentamiento entre vecinos de Vegueta y empresarios».

El dato

  • 4.184 vecinos. Es el número de residentes que hay en el barrio de Vegueta. La población ha crecido en el último año un 0,3% y alcanza los niveles residenciales más altos desde 2007. El 23% de la población de este barrio tiene más de 65 años, frente al 19% de la ciudad.

Para Carmen Guerra, edila no adscrita, el gobierno no es capaz de anticiparse a los problemas. «Siempre va a remolque por la falta absoluta de gestión», dijo, «el Ayuntamiento debe garantizar que la actividad de terrazas se desarrolle con control de ruidos y cuidado del patrimonio».

El edil José Antonio Guerra también apuesta por el diálogo y pide que se refuerce la unidad de mediación de la Policía, «que solo tiene tres agentes». Y pide reforzar la concienciación mutua.

Juristas contra el Ruido pide más medios para agilizar los expedientes
Yomara García. / C7

La presidenta de la asociación nacional de Juristas contra el Ruido, Yomara García, aseguró que en casos como el de la discoteca La Florida, en la calle La Pelota, «no debe ponerse solo el acento en los incumplimientos de las medidas covid que puedan haberse producido, sino que además deben perseguirse las infracciones de la legislación de actividades clasificadas y del ruido, y ello con independencia de la fase en la que nos encontremos».

En su opinión, «las molestias por ruidos que genera esta actividad en una zona residencial, debido a la aglomeración de personas en las inmediaciones del local, y a la transmisión de música al exterior (con puertas abiertas), son incompatibles con el descanso de los residentes en la zona de Vegueta de la capital grancanaria, cuyos derechos fundamentales a la intimidad personal y la inviolabilidad de su domicilio deben prevalecer frente a la actividad contaminadora».

La presidenta de Juristas contra el Ruido concluyó que «la actuación irresponsable e incumplidora de algunas actividades constituyen una competencia desleal frente a aquéllas que sí cumplen las normas».

Desde la asociación se reclamó más recursos técnicos y humanos tanto para el servicio de Actividades Clasificadas del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria como para el cuerpo de la Policía Local, «pues los afectados están sufriendo las consecuencias de la contaminación acústica sin que se impulsen sus expedientes».