La colocación de ungrupo electrógenoha disparado la alarmaen Tenoya. / C7

«Tenoya se va a convertir en un pueblo muerto»

Los vecinos critican que se siga trabajando en la apertura del biodigestor sin que las administraciones públicas hagan nada para evitarlo

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

En Tenoya no se rinden, pero sí ha cundido un cierto desánimo al ver cómo esta semana llegaba un grupo electrógeno que los vecinos interpretan como parte de los preparativos para que se ponga en marcha el biodigestor, una instalación contra la que llevan luchando desde hace cinco años.

«Esto parece que no tiene fin», señala Lorenzo Santana. A pocos kilómetros, los voladores de San Lorenzo siguen dejando su rastro. «Para la fiesta sí tiene este Ayuntamiento que dice que es de izquierdas y progresista», rumia entre dientes, «pero aquí, con una instalación que no tienen calificación territorial, ni autorización del Gobierno de Canarias, se está levantando esto con el beneplácito del Ayuntamiento. Y el Consejo Insular de Aguas va por el mismo camino».

La instalación cuenta con un permiso reconocido por una sentencia judicial después de que el Consistorio capitalino no hubiera respondido a la petición hecha por la empresa en los tres meses que marca la normativa.

Esta inacción municipal, que dio alas a un proyecto con capacidad para tratar hasta 72 toneladas de lodos procedentes de las depuradoras, molesta todavía más a los vecinos cuando en el Ayuntamiento les dicen que si hay algún avance en la obra, que llamen a la Policía Local.

«Pues resulta que cuando llamamos a la Policía, lo único que nos responden es que el biodigestor tiene permiso», asegura Lorenzo Santana, «lo mismo pasó cuando se construyeron las canalizaciones del biodigestor, que llamamos a la Policía y no aparecía nadie, y cuando cortamos el tráfico mandaron enseguida tres o cuatro coches». Con estos mimbres, la nueva asociación vecinal, que sigue en la fase de recoger dinero para poder pagar la defensa jurídica de sus intereses y frenar la actividad en sede judicial, calcula que la instalación podrá estar operando antes de fin de año.

«Esto va a ser el estercolero del municipio», denuncia Santana, «lo que no quisieron ni en Arucas, ni en Arinaga, ni en La Isleta lo van a meter aquí».

El biodigestor está pegado a las viviendas y muy próximo a la ermita y al centro de salud.Pa ra el representante vecinal, la puesta en marcha de un proceso de depuración de lodos va a terminar por devaluar la zona. «Aquí las casas no van a valer nada, pese a que hay algunas que tienen ya trescientos o cuatrocientos años», argumentó el portavoz de la protesta ciudadana, «Tenoya se va a convertir en un pueblo muerto».

Sensación de abandono

«El alcalde, Augusto Hidalgo, y el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, no se preocupan por nuestros problemas», concluyó el portavoz vecinal, «quien vamos a sufrir el biodigestor vamos a ser los vecinos, aquí no va a venir nadie, salvo las cucarachas y las ratas».

En el barrio existe la sensación de que están abandonados por parte del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. «En Tamaraceite por lo menos han puesto las guaguas y los centros comerciales pero aquí no hacen nada», desarrolla Lorenzo Santana, «como aquí no llega la MetroGuagua ni los carriles bici pues no hacen nada y por eso no se ha hecho ni una de las grandes obras que necesita Tenoya en los últimos diez años».

Enumera los problemas de infraestructuras hidráulicas o la falta de aparcamientos en un barrio que tienen calles bastante estrechas. «Y pese a eso, nos instalan un biodigestor, algo que nadie quiere», añade Santana.