Trabajadores sociales de Ciudad Alta. / C7

Los servicios sociales de Ciudad Alta acumulan una lista de espera de 1.500 personas por falta de personal

La sobrecarga de trabajo dificulta la atención social, como demuestra que haya 709 expedientes de ayuda pendientes de trámite

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El aumento de la petición de ayudas debido a los efectos de la crisis y las carencias de personal están generado un coágulo en la respuesta social que tiene su máximo exponente, en el caso de Las Palmas de Gran Canaria, en Ciudad Alta. En el distrito más poblado de la ciudad, la saturación de los servicios se refleja en dos datos: por un lado, la demora en la concesión de citas, que están llegando ya a septiembre y en la que se ha formado una lista de espera de 1.500 personas; y, por otra parte, el número de solicitudes de ayuda económica «para comer» registradas y pendientes de tramitación, que eran 709, a 30 de abril.

Los trabajadores de los servicios sociales municipales han ofrecido este jueves una rueda de prensa para denunciar que la falta de personal les impide ofrecer una respuesta ágil y profesional a las demandas de los ciudadanos. La plantilla actual está dotada con 185 plazas, de las que 55 están vacantes (30%), a las que se suman otras catorce bajas. Esto deja un número final de 116 profesionales para atender las necesidades sociales de la ciudad más poblada de Canarias y la novena de España.

Además, de esas plazas, 68 están ocupadas por trabajadores sociales de los servicios comunitarios -el área principal de la respuesta asistencial municipal-, lo que les hace soportar una proporción de 5.606 personas por trabajador, «muy lejos de la ratio de 3.000 personas por trabajador» que se considera adecuada, como denunció Carmelo Lobato, uno de los empleados públicos afectados por esta situación.

Más de 60.000 peticiones

A pesar de estas carencias, los trabajadores municipales de Ciudad Alta pudieron atender en 2020, a través del servicio de información, orientación y valoración -la puerta de entrada a los servicios sociales-, a un total de 51.268 personas. Esta asistencia se tradujo en la concesión de 2.835 prestaciones económicas de emergencia y especial necesidad; la tramitación de 1.700 tarjetas de compra en una cadena de supermercados; y 1.400 derivaciones a organizaciones no gubernamentales, parroquias y bancos de alimentos.

Con base a los datos del primer cuatrimestre del presente año, los trabajadores han hecho una proyección de la atención en Ciudad Alta y hablan ya de la posibilidad de que la cifra supere las 60.000 personas «por la finalización de los ERTE, la conversión de muchos en ERE y la precariedad del mercado laboral».

Colas en Cáritas para recoger alimentos. / juan Carlos Alonso

Esto los aboca a una situación insostenible, de ahí que este viernes solicitaran al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria que cubra las bajas de larga duración de forma inmediata y permanente, así como las jubilaciones y las plazas vacantes. Asimismo, demandan una revisión urgente de la Relación de Puestos de Trabajo para adecuar las plazas de los servicios sociales comunitario; y, por último, la definición de un protocolo de actuación para evitar la situación de déficit de personal.

La trabajadora social y miembro del comité de empresa del Ayuntamiento de Las Palmas de por UGT, Penélope Rubio, denunció que se está produciendo una demanda que no es atendida.«El gran volumen de trabajo que tenemos no puede ser abordado porque no tenemos los recursos necesarios», indicó. Esto, además, provoca problemas de salud en los trabajadores y, por tanto, un aumento de las bajas laborales. «Es una consecuencia de »la falta de recursos humanos y de planificación«.

En el caso de Ciudad Alta, hay trece trabajadores sociales, de los que tres están acogidos a bajas de larga duración, hay una vacante por jubilación, otro puesto que tiene un permiso de larga duración y dos adaptaciones de puestos de trabajo. Y en lo que respecta a los gestores administrativos, son ocho puestos, de los que dos están de baja de larga duración y otro está vacante por jubilación.

Rubio planteó al grupo de gobierno que realice un diagnóstico de la situación que tienen las unidades sociales de cada distrito para planificar una respuesta adecuada a las necesidades que plantean los ciudadanos al Ayuntamiento.

Por su parte, la directora del centro de servicios sociales de Ciudad Alta, Dolores Rejes, expuso que la contratación de treinta trabajadores para la tramitación de la Prestación Canaria de Inserción no es una solución definitiva. «Vienen por seis meses, normalmente no vienen con formación, lo que implica que hay que formarles, generan un trabajo y, cuando se van, ese trabajo queda pendiente y a repartir entre los compañeros que están en la plantilla y que ya se encuentran saturados», explicó

«Queremos unos servicios sociales dignos y de calidad», añadió, «no solo se trata de tramitar ayudas económicas, pedimos apoyo para poder ofrecer una intervención completa a los ciudadanos y para realizar nuestro trabajo con profesionalidad, que ahora mismo no se está haciendo«.

«Nosotros estamos del lado del ciudadano», concluyó a su lado Carmelo Lobato, «nos gustaría saber de qué lado está el grupo de gobierno, hay políticos a los que no vemos».

El Ayuntamiento anuncia un plan de choque
Mario Regidor, concejal de Recursos Humanos. / C7

El área de Recursos Humanos del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que dirige el concejal Mario Regidor, anunció que «se está trabajando en un plan de choque para adaptar los servicios sociales a la situación actual». Desde el grupo de gobierno se aseguró que «se está haciendo un esfuerzo por adaptar la plantilla a la situación actual, ya que la plantilla actual está adaptada a una situación normal».

Aunque no se ofreció más datos de esta propuesta, sí se especificó que en julio se incorporarán treinta trabajadores sociales y administrativos para la gestión de las solicitudes de la Prestación Canaria de Inserción, que ocupa una carga de trabajo importante.

Asimismo, se planteó el compromiso de cubrir las bajas de larga duración a través de las listas de reserva.