Vista del barrio de San Roque. / c7

San Roque transformará solares en plazas y párquines y se abrirá a la vivienda vacacional

El Ayuntamiento culmina la redacción del plan especial, que aborda los problemas de movilidad y la escasez de dotaciones del barrio

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El Ayuntamiento acaba de culminar el plan especial de ordenación Risco de San Roque, un documento que ha sido consensuado con los vecinos, dentro del programa urbanístico 'Barrios Pendientes', y que pretende abordar los problemas de un barrio que se asoma al Guiniguada y que fue escalando la loma de forma desordenada. Las necesidades de movilidad y accesibilidad, la escasez de dotaciones públicas y de zonas de esparcimiento, y la apuesta por potenciar su valor turístico y patrimonial marcan el contenido del documento que deberá ser aprobado ahora por la Junta de Gobierno de la Ciudad.

La obligación de mejorar las conexiones del interior del barrio para romper su aislamiento inspiran una nueva estructura viaria que se articula en dos niveles: en el superior, la configuración de una vía estructurante para el tráfico rodado y sobre la que desemboca buena parte del resto de calles del barrio, que se diseñan como vías de relación en las que el peatón tendrá preferencia de paso sobre el coche.

La vía principal se configurará con, al menos, una acera de 1,2 metros. Se ampliará su sección en los tramos más estrechos y se permitirá el aparcamiento en las partes más anchas. Funcionará como una especie de vial de ronda del barrio por la GC-112 y las calles Fragata, Farnesio, Fama, Andenes, Nueva, Caramillo, Párroco Segundo Vega, Masequera y Malagueñas.

Nueva red viaria

En esta pequeña circunvalación desembocarán tanto las calles de servicio y para residentes (Mazurca, Zorondongo, Tartana, Bandurria, Florinda, Fresa, Fragua y tramos de Fragata, Fama y Caramillo) como las conexiones peatonales.

Las primeras son vías interiores diseñadas como plataformas únicas -no hay diferencia entre aceras y calzada. En ellas, los vehículos no podrán circular a más de 20 kilómetros por hora.

Las segundas son de uso exclusivo peatonal, aunque se permitirá el paso de vehículos de emergencias, carga y descarga o acceso a aparcamientos. Además, se pretende mejorar las conexiones actuales a través de escaleras y rampas.

El concejal de Urbanismo, Javier Doreste, explicó que también se intentará que algunas de estas conexiones queden listas para que, más adelante, puedan sustituirse por escaleras mecánicas o ascensores.

Toda esta ordenación viaria se completa con la apertura de nuevas vías, como la prolongación de Caramillo, su conexión con Bandurria o la extensión de Fragua hacia la parte trasera del centro de salud. Y además, se proyectan cinco aparcamientos junto a las principales vías rodadas: entre Caramillo y Masequera, a la altura de La Parranda; entre Malagueñas y Andenes; en la confluencia de Farnesio y Fama; frente al colegio San Roque; y en el edificio del antiguo almacén-garaje de Padrón.

«El techo de estos aparcamientos se convertirá en plazas o parques para que no haya barreras visuales», especificó el edil.

Presentación del plan a los vecinos. / C7

Para ello, el Ayuntamiento tendrá que comprar varios solares, cuyo coste aún no ha sido cuantificado. Doreste expuso que el Consistorio dispone de 9,5 millones de euros para la adquisición de terrenos en toda la ciudad, pero aclaró que esta cifra se podría aumentar con los remanentes de tesorería. En todo caso, añadió que los de San Roque «suelen ser solares baratos» porque se trata de parcelas que están en desnivel y, con frecuencia, tienen un acceso complicado.

El plan especial de San Roque también apuesta por una gestión interna de residuos. Esto significa que dentro del barrio se destinará una parcela como un pequeño punto limpio, de gestión municipal.

Este servicio estará ubicado en la calle Párroco Segundo Vega, en una zona céntrica para que los vecinos puedan acceder a ella sin problemas. El solar da también a las calles Zorondongo y Rancho de Ánimas. «Si los vecinos tienen que tirar trastos o escombros, los podrán depositar ahí», indicó el concejal de Urbanismo, «y luego tendrán que avisar al Ayuntamiento para que los retire».

Plazoletas

Esta iniciativa se enmarca dentro del plan de calidad ambiental, que prevé también el uso de solares vacíos o en ruina para crear una de red de pequeños parques o plazoletas, con bancos para el descanso, zonas arboladas y juegos de niños. Para ello se ha localizado ya una veintena de puntos a lo largo de toda la zona de actuación.

Además, se proyectan plazas de mayores dimensiones en Lema, que ampliará su superficie gracias a la eliminación de varias edificaciones; entre Fama y Fragua; y en la ladera que está en la trasera del centro de salud, lo que requerirá la desaparición de la edificación degradada. En estos casos, se permitirá el uso deportivo al aire libre o la instalación de pequeños quioscos.

Y junto a todo ello, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria impulsará la creación de una red de miradores que recorrerá todo el barrio aprovechando las cotas altas de calles como Florinda, Farnesio o Fragua, pero también algunas cubiertas de los aparcamientos o espacios libres que se habiliten en el barrio.

Javier Doreste detalló que también habrá miradores en la fachada de San Roque que da al Guiniguada. «Podría ser un lugar de visita, tanto para la población local como para visitantes, por las magníficas vistas de Las Palmas de Gran Canaria que hay desde allí», aseveró el concejal.

Se limitará la altura en esta zona para resaltar la Casa de los Tres Picos. / C7

El plan especial de San Roque aclara que, asimismo, «se establece una limitación de alturas a determinadas parcelas residenciales para evitar que supongan un obstáculo visual». En el caso de la calle Zorondongo se hace para recuperar la visión de la Casa de los Tres Picos desde las cotas bajas de la capital grancanaria.

En esta estrategia de potenciación del atractivo del barrio se circunscribe también la apertura al uso de viviendas vacacionales en San Roque. Se trata de una solicitud específica de los vecinos, quienes reclamaban que se permitiera el uso turístico en casas de relevancia histórica.

«Creemos que puede servir para regenerar el barrio», detalló Javier Doreste, «al igual que en Vegueta, donde se autorizan unas quinientas camas, en este barrio se podría fijar un porcentaje determinado que se irá viendo en su momento».

El edil de Urbanismo expuso que el plan se desarrollaría entre este mandato y el siguiente.

Los colores de las casas

El plan especial contiene también una ordenanza estética. Entre otras cuestiones, regula consideraciones como el cromatismo. Así, se establece que «cada edificación deberá pintarse de un color diferente a los de sus edificaciones vecinas».

Se prohíben los colores brillantes, metálicos, estridentes, fluorescentes y el negro. Tampoco se podrá usar material cerámico en más de un 25% de la fachada.