Los vecinos hablan de constante el flujo de gente que acude «a comprar y consumir droga». / cober

«No podemos dormir ni descansar»

Vecinos de la calle Princesa Guayarmina denuncian los problemas de convivencia que afrontan hace más de 4 meses por una casa okupada que se ha convertido en «un foco de droga»

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

«Aquí nunca se había visto esto», comenta un residente en la calle Princesa Guayarmina, al referirse al problema que afrontan, desde «hace más de cuatro meses», las personas que viven en la parte baja de esta calle del barrio capitalino de La Isleta.

Los afectados, que prefieren permanecer en el anonimato pues temen por su seguridad, señalan que en el número 29 de esa vía hay una casa que hace unos «tres o cuatro años» comenzó a ser okupada, ya que se trata de una propiedad «de varios herederos» que en su momento «no se tapió, sino que primero pusieron maderas» y más tarde «unos bloques, pero vinieron y los quitaron y se metieron ahí».

Los vecinos apuntan que desde entonces esta vivienda ha sido la residencia de diferentes personas que han entrado en ella sin autorización y que «parece que se la alquilan entre ellos».

Confiesan que esta circunstancia generaba molestias por ruidos y que incluso «un Día de Reyes de hace dos años», una de las personas que estaba en esa vivienda «saltó por las azoteas» de las propiedades colindantes «y vino la Policía y se lo llevó preso».

«Desde entonces esto ha sido un disloque, porque a cada momento se mete gente ahí, entran unos, salen otros...», señalan sobre los diferentes 'huéspedes' que ha tenido la referida casa.

Los residentes en la zona dicen que ya no pueden descansar. / cober

Pero los denunciantes afirman que nada es comparable con lo que han venido sufriendo desde que la vivienda se ha convertido en «un foco de droga» que ha hecho imposible la convivencia de unos vecinos que reconocen no saber qué hacer.

«No podemos dormir ni descansar», comentan quienes han visto trastocada su vida porque, relatan, « esto es un hervidero de gente».

«No tienen compasión», indican los afectados, pues dicen que los que acuden a esta casa «a comprar y a consumir droga» no dudan « en gritar y tocar la puerta hasta que les abren», independientemente de la hora que sea.

«Hay un trasiego constante de gente, pero no es solo de día sino de madrugada también y no dejan descansar a nadie», exponen.

Dicen que «por la tarde es cuando único tenemos un momento de descanso, hasta las nueve o diez de la noche que empieza de nuevo el desfile», señalan sobre la presencia de toxicómanos en la zona.

«Esto es un sinvivir», confiesan los afectados. Añaden que las personas que acuden a la referida vivienda «no se cortan un pelo y no tienen vergüenza» y que no dudan en tirar basura donde sea e incluso han llegado a pernoctar en la misma acera.

Denuncia

Sobre la solución al problema, entienden que pasa porque estas personas abandonen esa propiedad y tapiarla en condiciones para evitar que se repitan estos hechos. Algo que aseguran ya se hizo en una casa de una calle próxima, pero ellos de momento no lo pueden hacer.

«La Policía viene porque se la llama a cada momento, pero nos dicen que ellos no pueden hacer nada si los dueños no ponen una denuncia», comentan.

Algo que parece que está en marcha, según han sabido por uno de los herederos de la propiedad, que les ha comentado que «ya han puesto la denuncia pero que están esperando que el juez dictamine».

Mientras, los afectados siguen afrontando una situación que definen como límite. Hasta el punto de que incluso están dispuestos a costear ellos mismos el material que conlleva el tapiado de la casa. Y es que creen que el beneficio es mayor que el dinero que pueda suponer la compra de los bloques y el cemento.

«Un vecino se está moviendo, consultando si estamos dispuestos a pagar a escote, por si la Policía viene y hace una redada y los echa de ahí, para venir sobre la marcha y tapiar la casa en condiciones. Le hemos dicho que sí», dice uno de los perjudicados.

Aspecto que presenta la azotea de la vivienda. / c7

Y es que insisten en que «esto es un disparate, porque no podemos descansar, no podemos hacer nada» y «de noche es una locura». Además, «ahora han cogido la manía de que suben a la azotea e incluso han puesto un toldo», indican.

Los afectados recuerdan que en los alrededores de la vivienda problemática residen personas de edad avanzada que tienen movilidad reducida y que ahora se ven encerradas, porque «no pueden abrir puertas ni ventanas», pues tienen miedo de que se produzca alguna situación desagradable. «Tememos que se pueda formar una pelotera sin necesidad ninguna y vaya a haber una desgracia», plantean.

Además, dicen que entre los residentes se ha generado incertidumbre por que se puedan producir nuevas okupaciones, pues han visto a las personas que acuden a esa vivienda « vigilando otras casas y pendientes de si hay gente en ellas».

Los vecinos piden una respuesta e incluso hay una iniciativa en marcha para presentar un escrito acompañado de firmas al Ayuntamiento para solicitar que se acometa el tapiado de la casa.