Mas de Gaminde exige soluciones

La paciencia de los vecinos y comerciantes de Mas de Gaminde se ha agotado. Aseguran que los problemas que generan las personas que pernoctan a diario en los soportales de los edificios de esta céntrica vía capitalina «se están cargando la convivencia del barrio» y piden soluciones. Hablan de insalubridad y de inseguridad.

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

Esto es el Bronx». Con esta palabras describe Conchi Sosa la situación que desde hace años se vive en Mas de Gaminde. Ésta empresaria de la céntrica vía capitalina asegura que los problemas que generan los indigentes que a diario pernoctan en los soportales de los edificios «se están cargando la convivencia del barrio» y están perjudicando a negocios que, como el suyo, hay días en que no pueden abrir a su hora porque «estas personas están durmiendo en la puerta».

«Antes había tres personas durmiendo fijo, pero ahora hay días en que son hasta seis», asegura Carolina Aparicio, a la que el problema perjudica doblemente ya que además de tener su negocio en esta vía reside en ella.

Los vecinos dicen que la zona se ha convertido en «un centro de acampada», en alusión a la cantidad de cosas con las que estas personas ocupan la calle, como colchones y otros enseres. «Pero la policía dice que no se los pueden quitar porque son sus bienes», critica Conchi.

Añaden que a esto se suma la insalubridad que provoca el hecho de que estas personas hagan sus necesidades en plena calle, entre los contenedores, y en los accesos a los garajes.

«Esto es el centro de la ciudad, que es lo lamentable», apunta Ramón Rodríguez, presidente de la comunidad de propietarios del Singular 32, uno de los edificios afectados. Además, comenta que «estas personas, desde que se levantan hasta que se acuestan están bebiendo, y como la vejiga tiene una capacidad, orinan en las zona de carga y descarga, en los garajes y entre los contenedores».

La consecuencia de todo esto, explican, es suciedad y mal olor que domina la zona. «No están respetando nuestros derechos», lamenta Lourdes Burón, una vecina que se queja de la desatención que sufre esta calle frente a otras como Néstor de la Torre o Galicia, «donde va a hacer un bulevar estupendo», y que incluso se plantea mudarse.

Los afectados se quejan de que estas circunstancias son conocidas por el Ayuntamiento, entidad a la que han remitido un documento describiendo todas sus quejas, pero que se atiende más la limpieza de vías que o lo precisan tanto como la suya.

Asimismo, los vecinos denuncian que esta personas que duermen en la calle no tienen reparos a la hora de drogarse a la vista de todos. «En una zona donde hay muchas familias», recuerda Lourdes. Y añaden que ni la policía interviene cuando les ven.

Todo esto genera inseguridad porque «se ajustan cuentas entre ellos», expone Ramón.

Se reconocen cansados de llamar a la policía, tanto local como nacional, y que sus demandas no sean atendidas. «Cuando vienen, después de una o dos horas desde que les llamamos, nos dicen que no pueden hacer nada», afirman.

«Parece que estas personas tienen derecho a todo y se escudan en que los soportales son propiedad privada», argumenta Conchi, que asegura que su negocio se ha resentido por esta situación «porque acosan a la clientela y a mí, personalmente, me han amenazado».

Añade que tiene claro «que esto es un tema político» porque si estas personas «estuvieran en El Corte Ingles o en las ramblas, las desalojarían de allí».