El rastro quiere quedarse en el Puerto

Los vendedores, afectados por la obra de la MetroGuagua, proponen el traslado frente al centro comercial El Muelle.

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

Los vendedores del rastro, respaldados por más de 2.000 firmas, reclamaron este viernes al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria que las obras de la MetroGuagua -y la modificación que implicará en el parque blanco- no saquen el mercadillo de la zona Puerto-Canteras. «Nos gustaría estar cerca del lugar donde desembarcan los cruceros, donde se instala el mercadillo artesanal, frente al centro comercial El Muelle», explicó la vendedora que este viernes ejerció de portavoz del colectivo, Carmen Santiago Heredia.

La representante de los puesteros intervino en una moción presentada por el Partido Popular que exigía al grupo de gobierno que consensuara cualquier decisión sobre la ubicación final del rastro.

La obra de la MetroGuagua obligará a levantar el tradicional mercado porque el parque blanco debe ceder espacio al transporte público y la intención del Ayuntamiento es crear un parque similar al Romano, que está frente a las oficinas municipales.

Finalmente, el grupo de gobierno impuso una enmienda transaccional a la moción del PP, de modo que el acuerdo final aprobado determina que Urbanismo y Desarrollo Local buscarán espacios compatibles con la colocación del rastro en diferentes puntos de la ciudad. Luego se abrirá un procedimiento participativo para consensuar su ubicación definitiva.

El concejal del PP Ignacio Guerra dibujó una situación de abandono: criticó la insuficiencia de baños químicos, denunció la inseguridad, alertó del riesgo de mantener abierto el carril bici el día de rastro y se quejó de la falta de uniformidad en las carpas.

Sin embargo, el edil de Desarrollo Local, Pedro Quevedo, acusó al Partido Popular de generar alarma y confusión con una obra que todavía no ha empezado, así como de presentar un panorama que no reconoce el esfuerzo de dinamización o iniciativas como el reparto de bolsas de papel. «Este rastro está infinitamente mejor de lo que estaba», aseguró el concejal.

Sin embargo, la representante de los vendedores que intervino este viernes criticó el desinterés del Ayuntamiento. «Es la primera vez que lo veo», le dijo a Quevedo, «nunca lo he visto». Carmen Santiago aseguró que el rastro está en una situación de «abandono total». Y como prueba de ello presentó fotos de la suciedad. «He llegado al parque y he tenido que limpiar hasta heces de perro porque si no, no puedo montar el puesto», aseguró.

También exigió mayor presencia policial para evitar la venta incontrolada de algunas personas que ocupan el suelo sin pagar las tasas correspondientes. «No se pueden pasear por el mercado solo el día antes de las elecciones», se dirigió a los políticos.

Respecto a los rumores que sitúan el rastro en Tamaraceite o en las inmediaciones del cementerio de San Lázaro, los vendedores rechazan estas ubicaciones porque saben que su fortaleza depende de la llegada de cruceros y de la proximidad de la zona comercial de Mesa y López y El Muelle.

Los jóvenes puesteros también quieren abrir nuevos campos como el gastronómico.